—Cállate, que nos puede oír. —Renata puso un dedo en sus labios y miró con urgencia a su amiga. Jenna se preocupó, pero al mismo tiempo, su curiosidad se encendió. ¿Qué estaba pasando ahí? se preguntó. —¿Ver a quién? Ay, no, ya te volviste paranoica. —Jenna dijo con preocupación. Tal vez el atentado la había vuelto sensible y ahora veía cosas donde no las había. Eso sí sería un problema grave. Renata pasó por alto su comentario y miró por encima de su hombro; ya no los veía. Luego miró de nuevo a la pelirroja y retomó la plática. Jenna seguía observándola con cara extraña, esperando que le explicara. —No estoy paranoica. Vi a Owen en la tienda, y estaba con Tara. —Jenna abrió los ojos con sorpresa y giró para mirar dentro de la tienda, pero ya no había nadie. Eso sí no se lo esperaba, au

