—Eso haré, no te preocupes mucho por mí. Besos. —Respondió rápidamente antes de bloquear su celular y guardarlo en su bolso, pagó el servicio de transporte y se adentró a la mansión, donde unos cuantos reporteros la esperaban con micrófono y luces sobre su rostro. Estaban en busca de que les diera la primicia de una buena nota. Cada año era lo mismo, así que ya sabía cómo evadirlos sin ser vista. Le mandó mensaje a una vieja amiga antes de adentrarse por el jardín trasero de la propiedad. Si no lo conociera tan bien, ni loca se adentraría a ese bosque, seguramente algún extraño se perdería en el lugar, como había pasado hace algunos años, cuando unos reporteros trataron de entrar a la mansión por esa parte de la propiedad y se perdieron en el lugar. Todo terminó con policías y perros de

