La felicidad es algo demasiado relativo, subjetivo y personal, cada persona siente las cosas de formas diferentes por lo que las emociones, por mucho que tengan el mismo nombre, no son iguales en dos personas, por mucho que se parezcan en el carácter pero esta no es la historia de cualquier persona sino la mía, y en estos momentos puedo decir que soy quizás la persona más feliz del mundo.
Amar es divertido.
Ser amado es la sensación más poderosa del mundo.
Pero que esas dos cosas se den en el mismo momento y por la misma persona, es algo único que hace que todas las malas sensaciones, los miedos desaparezcan, que todas las sensaciones de soledad y de miedo a no encontrar a tu media naranja, a no encontrar el final en el hilo rojo del amor se vayan como si nunca hubieran estado.
Me levante de la cama con tranquilidad para vestirme con unos vaqueros y una camisa, me metí al baño para seguir preparándome sin poder dejar de sonreír porque era feliz.
Antes no sonreía mucho, siempre me ha parecido que la sonrisa es algo único que se debe regalar a unas pocas personas, siempre he visto las sonrisas como un regalo, como una puerta a tu alma, una forma de dar las llaves a tu alma a cualquier persona por lo que compartirlo con cualquier persona, no me parecía justo ni necesario pero ahora, quiero que todos sepan lo que hay en mi, el amor y la felicidad que siento porque la persona, la vida que siempre he querido para mi, al fin me ha llegado.
Respiré.
—Tranquila—me dije a mi misma para quitarme todos los miedos que entraban en mi cabeza por lo que las personas de mi alrededor podían decir de mi cambio de actitud pero tenía claro que si Joshua estaba a mi lado, nada me daría miedo, nada sería complicado, nada dolería nunca más.
Me mire en el espejo mientras intentaba decidir que me quedaba mejor, si el pelo suelto o recogido.
Tenía que prepararme para un viaje en avión que teníamos para ir a las vegas, donde había un congreso raro al que Joshua no iba poder faltar, pero por casualidad mi hermano tenía un congreso también por la zona y vendría con nosotros, acompañado de Beth que sería la que evitaría que me aburriera pero a diferencia de lo que ellos creían, yo no era tonta y sabía muy bien lo que había tras este viaje, una loca reunión de los veinte, no soy tonta y se sumar obviedades pero se que no es tan fácil decir las cosas, no sabes quien escucha, quien esta detrás de las paredes o los teléfonos, no es una teoría conspiranoica, es simplemente lógica, cuando ers una persona demasiado influyente no es una persona a la que nadie te espié para saber que haces para ganar todo el dinero y los recursos que tienen tu empresa, es puro interés.
—Deberías recogerte el pelo más a menudo—comento una voz desde la puerta del baño, no tuve que moverme para saber que era Joshua que me miraba desde la puerta.
Casi nunca llevaba el pelo recogido, siempre suelto, era una persona muy desconfiada, siempre he tenido miedo a que las personas puedan saber cualquier cosa de mi solo con mirarme por ello, el pelo es una forma de tapar cosas de mi cara que me pueden delatar, se que lo que más esconde son las orejas y mi vergüenza, mi poca autoestima sobre mis orejas, mi complejo, demasiado grande sobre ellas puede ser que también tuvieran algo que ver, entiendo muchas cosas sobre el cuerpo humano menos porque las orejas tienen que sobresalir del cuerpo, no entiendo porque tiene que estar algo separadas de la cabeza, no es algo que me guste, no es algo que pueda aceptar, no me gustan, si forma me desagrada y me incomoda.
—No me gustan mis orejas—le deje claro—Me las tapo para que nadie las mire—.
Joshua me miro en silencio, pasando sus manos por mi pelo para ver las orejas que tanta vergüenza me daban.
—No veo nada malo en ellas—comento.
—No seas como mi hermano, no elijo mis inseguridades, solo las tengo—me queje, y es que es así, las personas si pudieran, estoy segura que querían amarse a ellas mismas, con todo y con cada detalle de ellas pero algo les lleva a no hacerlo, algo que no deciden ellas, algo que se escapa a su control por lo que las inseguridades son algo malo, no por decisión sino por aparición.
—Nadie mira tus orejas cuando tienes unos ojos que llaman más la atención—comento Joshua mientras se acercaba a mi para ponerse detrás de mi, no dijo nada pero me miro—Pero podemos solucionarlo—comento y sin decir nada más, se coloco detrás de mi, y me paso un collar de un corazón, con una gema negra en medio, decorada con pequeños diamantes, me lo cerro por atrás, me toque el collar mirando al espejo como me quedaba, cualquier cosa de mi cuerpo dejaba de llamar la atención por el collar, todos iban a mirar el collar.
—¿Me has comprado un collar?—le pregunte sorprendida—No sabías que lo iba a necesitar—.
Río.
—No necesito escusas para regalarte cosas—comento y negué—Lo vi en una galería de parís y me acorde de ti—comento.
Me gire para mirarle.
—No estas en parís desde hace meses—le deje claro.
Joshua río y paso su mano por mi pelo.
—Siempre que viajo y veo algo que me recuerda a ti, lo compro—comento y le mire.
—Nunca me has dado nada—.
No me quejaba, no creía que fuera necesario que me diera nada, pero si es verdad que me hace ilusión que alguien se acuerde de mi de esa forma. que alguien te regale cosas en tu cumpleaños, en navidad o san Valentín, en fechas señaladas, en fechas que todos esperan algo, un regalo o algo, que te regalen en esos momentos, es bonito, se acuerdan de que estas pero son fechas que ya están marcadas para ello, todos esperan cosas en esas fechas, pero cuando en un día sin nada especial, un día cualquiera, , alguien llega con algo para ti, una rosa o un dibujo, algo que le recordó a ti cuando paseaba, te hace sentir especial que alguien, al menos unos segundos al día se los toma para pensar en ti, para tenerte en cuenta, quizás hable la parte de mi que esta locamente enamorada de Joshua o la parte que necesita la atención que mis padres nunca me solían dar, quizás no sea la cordura la que hable pero esos pequeños detalles son mi punto débil, la cosa con la que me vas a ganar.
—Si te doy un detalle cuando vengo de viaje, puedes pensar que es compromiso, si te lo doy en una fecha concreta le quita la emoción a la vida pero si un día, por el simple hecho de despertar a tu lado, te doy un detalle, eso le da emoción a la vida—.
Estaba claro que Joshua no era como el resto de personas del mundo y que dar detalles cuando quisiera era su mayor labor en este momento.
—Espero que no tengas muchos regalos para darme—le avise.
Me miro.
—Puede que tenga toda una habitación con regalos o una simple casa, no lo sabrás—me dijo.
Le mire y golpee su pecho.
—No puedes comprarme tantas cosas—.
—Y esa es la razón por la que no te las doy hasta que pase la fecha de devolución—comento y le mire sorprendida—Me arruinaría con tal de verte feliz—.
—Yo no tengo nada para darte—me queje.
No creo que necesitemos estar dándonos regalos todo el tiempo, pero de la misma forma que me gusta que me den detalles pequeños, símbolos de amor, de que se acuerdan de mi, odio con todo mi ser que gasten todo el dinero en mi sin pensar en nada más pero odio con más fuerza, que me den regalos cuando se que no los podre devolver, cuando no podre dar el mismo favor, nunca he tenido independencia económica, no soy una persona completamente libre, soy una persona, una mujer que depende demasiado de los hombres que la rodean, de los hombres con dinero que están a su lado y en estos momentos, dependo demasiado de Joshua y regalarle algo con su propio dinero no es algo que me parezca demasiado bonito, podría trabajar pero creo que con mis estudios que no pasan de la secundaría, lo máximo que podía hacer es trabajar en algún restaurante de comida rápida, un trabajo muy digno pero no es para mi.
—No necesito que me des regalos, solo con que te quedes a mi lado toda la vida, me llega—comento y le mire.
—Eso es demasiado sencillo—susurré.
Los brazos de Joshua rodearon mi cuerpo pegándome a él.
Siempre me sentía segura con él, tenía esa capacidad de parar el mundo entero, de hacer que el dolor se fuera de mi, de que las cosas que se me hacían complicadas, se volvieran más sencillas, me daba el poder de creer que podía con todo, de que si quisiera, conquistar cualquier lugar, estuviera a mi alcance. Una parte de mi, se sentía bien de sentir eso, de sentirme con el poder de hacer algo diferente a lo que siempre creí que podía hacer aunque fuera por pocos segundos pero me daba esa confianza. Aunque no lo niego, que otra parte de mi, mucho más pequeña le molestaba de formas que no puedo explicar la dependencia emocional que me generaba, me molestaba demasiado que necesitara a las demás personas para sentirme bien, me molestaba no poder amarme a mi misma de esa forma que no necesitara a nadie m.as para tener estas sensaciones que me provocaba solo una persona.
—Quiero estudiar—le susurré.
Joshua se separo de mi para mirarme atentamente.
—Se que es tonto—susurré, mire a mi prometido demasiado nervioso, suspiré nerviosa sin saber que hacer o como explicar la loca idea que se me había ocurrido—Siempre he querido estudiar algo, no se que pero algo que pueda hacer para tener mi propio dinero, tener el dinero para hacer lo que quiera—comente.
—Si es cuestión de dinero, te he dejado claro que puedes arruinarme—me dejo claro.
Le mire.
—Es cuestión de independencia—comente.
Joshua me miro analizando la situación.
Últimamente estoy tomando grandes decisiones que cualquiera podría pensar que son señales de que estoy perdiendo la cordura, de que me estoy volviendo loca, pero creo que son las mejores decisiones que he tomado en mi vida, he decidido casarme, no solo para salvarme de la locura que mi padre podría traerme, sino por amor, era algo demasiado bonito, pero una persona con demasiado miedos, pero tengo un sueño claro, lo he tenido siempre claro es que quería tener la libertad de poder hacer lo que quisiera, cuando fuera, se que Joshua me daría esa libertad pero para mi, el mayor signo de libertad era estudiar más haya de lo que mi padre me dejo o me dejaría, por eso, decidir hacerlo, decidir decir que si a las cosas que siempre me negaron.
—Si eso te hace feliz, hazlo—me dijo y le mire—¿Qué quieres estudiar?—.
Su pregunta me impresiono, si espere que me dejara hacer eso, pero no esperaba una respuesta tan inmediata, no esperaba un resultado tan rápido, un resultado que me dejara sin palabras. No soy una persona que se me de muy bien las cosas, no tengo algo que digas, es lo que me llena y en lo que soy buena, no hay algo que destaque de mi, siempre he estado atada a ser la mujer perfecta, en ser la persona que todos amaran, pero no hay algo que pueda decir que sea lo mejor de mi, algo en lo que pueda destacar pero si hay una cosa que me gusta mucho más que nada en este mundo.
—Moda—le dije.
Me miro.
No se que podía hacer con mi vida pero si había algo que em gustaba demasiado en la vida era vestirme, estar con los vestidos, mirar telas y ser la mejor vestida del mundo, creo que quizás no sea algo lógico, quizás eso no tenga nada que ver con la moda pero me hace demasiada ilusión la moda, quizás debía ser modelo u otras cosas, no estoy segura de nada en la vida, nada en la vida esta seguro, no creo que nadie tenga nada seguro en la vida, nada lógico, no hay una decisión correcta, ni nadie que tome decisiones buenas en la primera oportunidad, al menos yo no lo hago y creo que nadie que conozco puede hacerlo, pueden habernos pagado los mejores colegios y estudios pero somos humanos y como todos ellos, nos equivocamos y no somos capaces de hacer las cosas mal, equivocarnos.
—Pues pagaré la mejor universidad del mundo—comento y le mire.
—Con que sea una escuela que este aquí me llega, no tengo ganas de irme a otro lugar, amo este país—le avise.
Joshua beso mi cabeza.
—Lo que quieras—me dejo claro y le mire.
—No hace falta que me des todo lo que pido—le deje claro.
Joshua me miro.
—No creo que estés entendiendo la vida—comento y le mire sin entender nada—Tengo demasiado dinero, no gasto todo, es imposible que gaste todo en menos de dos segundos, en una vida por lo que, lo mejor que puedo hacer es compartirlo y con quien mejor que con la mujer que amo—comento y le mire.
—Estás loco—le deje claro.
—Sería un placer ser arruinado por ti—me dejo claro y le mire—Quiero tener todas las experiencias que ofrece la vida conytigo, todas menos que me rompas el corazón, por favor—.
Le mire.
—No pretendo romperte el corazón—le deje claro.
Se que no es posible saber si harás daño a alguien, es casi imposible saber lo que nuestro corazón sentirá en dos meses, en dos horas o dos años pero si tengo claro en mi vida, en estos momentos es que llevo enamorada de Joshua desde antes incluso de entender que es el amor, desde mucho antes de saber atarme los cordones, y se, una parte de mi, sabe que es casi imposible dejar de amar a Joshua, dejar de amar a esa persona que me hiciera sentir bien pero no se si podre amar toda la vida, no se si podre ser la persona que este siempre a su lado, la que acompañe en todos los momentos, la que ame siempre cada parte de él sea buena o mala, no se si podre amarle siempre, le conozco desde incluso antes que saber hablar, he crecido con él, estuvo cuando aprendí a andar, cuando dije mis primeras palabras, siempre ha estado ahí, como un hermano pero no era para nada como un hermano, ni como un amigo, es imposible que una persona que no veas como tu pareja te haga sentir todo lo que él me hace sentir.
Las cosquillas en la tripa cuando me abraza.
Los nervios cuando me va a besar.
La congelación del tiempo cuando estamos juntos.
La ilusión constante por verle.
Las inmensas ganas de besarle todo el tiempo.
Eso no es algo que sientas por un amigo, ni por un hermano.
—Te quiero—le dije.
Joshua me miro sonriendo, por mucho que siempre hubiera estado en mi vida, jamás le dije que le quisiera, no porque no lo hiciera o porque no lo viera correcto hacerlo, sino porque no creía que fuera necesario decir que quería a un amigo, no veía la necesidad de decir te quiero a mi hermano, o a mis padres, estaba implícito en el contrato de nuestra relación que les quería, y para mi con los amigos pasa lo mismo, pero creo que es muy importante decírselo a las personas que quieres como pareja.
—Te amo—me dejo claro.
Arrugue mi nariz, una de las cosas malas de Joshua, si se puede considerar como tal, es su competitividad, siempre tiene que ganar o sobresalir en lo que haga, se que es bueno, tener ganas de ser el mejor en todo, ayuda a que no seas mediocre, ayuda a que destaques pero no creo que el amor sea una competencia o al menos no creo que sea algo en lo que debamos competir, esta claro que me ama, sino, no hubiera hecho la mitad de las cosas que hizo por mi y que a día de hoy sigue haciendo.
—Esto no es una competencia, no tienes que ganar siempre—me queje.
Apoyo su frente sobre la mía y cerró los ojos.
—No es una competición, no quiero ganar en la discusión de quien quiere más o quien quiere mejor—comento y le mire—Pero tengo claro, que lo que me haces sentir no se puede solo limitar a un te quiero, no es suficiente, no creo incluso que nuestro idioma pueda tener una palabra que defina lo que siento por ti, lo que me provocas—.
—Entonces no lo digas, y demuéstralo—le deje claro.
Abrió sus ojos para mirarme.
—Gran invitación—comento y sin darme tiempo a reaccionar me agarro de la cintura para sentarme en el lavabo, abrió mis piernas con delicadeza y lentitud para meterse entre ellas y mirarme, colocando sus manos en mis muslos y mirarme a los ojos, sabía que esto iba ser el comienzo de una nueva adicción no muy sana pero que iba a disfrutar demasiado.