Nunca he tenido amigos.
Tener a Madeline ahora como mi amiga era una sensación demasiado sorprendente, no sabía como gestionar el que alguien te quisiera, que alguien te apoyara de formas incondicionales aunque no tengas razón, estaba demasiado nerviosa, por tener un amiga, no era nueva, porque era la primera amiga que tenía.
Suspiré.
No me gustaba tener personas en mi vida, porque sabía que cualquier persona que entrara en mi vida, sabía que una pelea con las personas que estaban en tu vida y la posición que tenía yo, en la sociedad inglesa, se volvería un maldito escandalo. Pero Madeline era una persona, una mujer que vivía como yo, con el miedo de que cualquier cosa pudiera afectar su reputación, pero en su caso era mucho peor, porque ella era la heredera de su imperio, uno demasiado importante.
Sabía que podía confiar en ella.
Conduje a la oficina de Joshua, no estaba muy segura de lo que iba ha hacer o decir pero esperaba que las cosas no se salieran de control por el bien de mi cabeza, por el bien de la salud de la relación que teníamos Joshua y yo, además, que se que cualquier cosa que termine mal entre nosotros, puede afectar a la relación de mi hermano con Joshua.
Aparque enfrente del edificio de oficinas, y me quede unos segundos quieta en el coche mientras intentaba analizar las cosas que estaban pasando.
Cerré mis ojos.
—Yo puedo—me susurre para darme a mi misma el poco apoyo que era capaz de darme.
Note que alguien se subió al coche, mire al asiento del copiloto para ver a mi hermano.
—¿Qué haces aquí?—le pregunte sorprendida.
Mi hermano me miro sonriendo.
—¿Estas bien?—me pregunto.
—¿Has hablado con Joshua?—.
Mi hermano me miro.
—Deberíamos dejar de hablar haciéndonos preguntas—.
Reí.
—Estoy bien, lo bien que se pueda estar con la cabeza como la tengo—le comente.
Me miro.
—Cálmate—me dijo mi hermano y agarro mi mano—He hablado con Joshua, él no parece muy enfadado contigo por lo que ve ha hablar con él tranquilamente—.
Le mire.
—Debo calmar mi enfado—le comente—Aunque Madeline ayuda un poco—.
—¿Te has hecho su amiga?—me pregunto.
Asentí.
—Creo que va siendo hora de abrirme a las personas—comente.
Mi hermano beso mi cabeza y sonrió.
—Respira y ve cuando estés lista—me dijo mi hermano, le mire en silencio sin saber que hacer o que decir, las cosas se me estaban complicando, no se porque, debería ser todo sencillo porque las cosas se estaban poniendo de las formas a las que estaba preparada, las cosas para las que me había preparado pero todo se estaba complicando mucho más de lo normal, mucho más de lo que esperaba que me costara.
Mi hermano salió del coche para irse y dejarme sola, mientras pensaba en las cosas que tenía que hacer o decir pero no estaba segura de nada.
Cuando me encontré con la fuerza suficiente como para enfrentarme a la conversación que iba a tener con Joshua, salí del coche y camine para entrar en al edificio, nunca había estado en el edificio pero no era nada diferente al de mi padre u otro empresario. Todo era de colores básicos, triste, y al menos a mi me daban pocas ganas de trabajar, sino me daban ganas de tirarme por las escaleras, porque todo era demasiado triste.
Me acerque al mostrador de la entrada, donde había varias mujeres hablando en lugar de estar trabajando, no se que pensar de estas mujer pero cuando me acerque a ellas, se callaron como si estuvieran criticándome y no me pudiera enterar pero no era posible porque jamás me vieron.
—Buenos días—salude y la mire, la mujer de la recepción me miro en silencio, era una mujer rubio de ojos azules que estaba bien preparada y arreglada—Vengo a ver al señor Campbell—.
Su mirada seguía sería.
—¿Tiene cita?—me pregunto.
No me molestaba la pregunta, era bastante normal que preguntaran por dudo mucho que dejaran que cualquier persona viera a Joshua, simplemente por seguridad. Recuerdo un caso hace años, un hombre pidió ver a un alto ejecutivo, no tenía cita, le dejaron por su insistencia, y termino matando a tres trabajadores de la empresa, entre los que estaban la secretaria y dos socios de la empresa aparte del jefe de la empresa, todo por un despido que según el asesino no fue justo, pero dado su acto, creo que estaba más que justificado, era parte de los veinte, que antes eran veintiuno, muriendo sin herederos ni hermanos, haciendo que los poderosos veintiuno, fueran veinte y esa empresa se uniera con otra del grupo, por ello la seguridad de los altos cargos de la empresa sean demasiado importantes.
—No—.
La mujer ni siquiera me dejo añadir algo más.
—Si no tiene una cita, es imposible que el señor Campbell la vea, ya que es un señor muy ocupado con una agenda llena de citas, lo que podemos hacer es que le de el teléfono de su secretaría, y que esta le de una cita—.
La mire.
No dije nada, era bastante normal que quisieran revisar mis antecedentes para que no fuera una ex novia loca que estaba aquí por un ataque de celos o cualquier cosa rara que le pudiera hacer, por cualquier loca razón.
—No creo necesitar una cita—le deje claro.
La chica me miro.
—Todos necesitan cita—dejo claro, haciéndome saber que no me había reconocido cosa que extrañamente no me molestaba.
—Soy Daniela Dunn—le avise, dándole mi carnet de identidad para verificar mi identidad pero se lo di con la mano en la que tenía el anillo de compromiso para dejarle claro quien era.
La mujer se quedo callada, me miro y sin decir nada más me dio una tarjeta.
—Planta 23, seguro identifica el despacho sin problema, es el menos llamativo—me dijo.
—Gracias—.
Le dije tranquila, camine para ir a los ascensores y como si la mujer hubiera avisado con un raro código secreto, todos se apartaban para dejarme paso, como si fuera alguien que les pudiera destruir, esa no iba a ser mi intención, a menos que las personas fueran unas idiotas y me hicieran perder el tiempo. Me subí a un ascensor donde me dejaron completamente sola, sin nadie que me acompañara hasta la planta que la chica de recepción me indico, salí para ver una planta demasiado silenciosa, nada que ver con una empresa en la que la gente estaría trabajando como loca, pero era la planta de Joshua, por lo que el silencio debía ser importante.
Camine por la planta hasta llegar a dos grandes puertas negras sabiendo que este era el despacho de Joshua, en la mesa de su secretaria no había nadie, cosa que me sorprendió porque una persona como él, jamás podría estar solo, sin alguien que atendiera las llamadas que él no quería hacer.
Toque la puerta del despacho, unos segundos después Joshua abrió la puerta y me miro.
—¿Estás ocupado?—le pregunte.
—No—.
Entre al despacho para verlo super limpio y recogido, dejando claro su obsesión porque todo estuviera perfecto.
Me acerque a su escritorio para apoyarme en la mesa y mirarle.
—¿Y tu asistente?—le pregunto.
Joshua me miro.
—En casa—me dijo y le mire—Según ella, le has atacado en casa haciéndola sentir muy mal cuando ella solo quería ser tu amiga—comento y le mire.
—Debería haberle golpeado—susurré.
—¿Qué ha pasado?—.
Le mire.
—Se cree con derecho a hacer lo que quiera en tu casa y no me parece bien—le deje claro, suspiré y mire a Joshua—Solo quiero controlar un poco lo que pase en la casa—le deje claro.
Joshua se acerco a la ventana para mirar por ella.
—No la he pegado ni insultado, por mucho que la chica diga algo—le deje claro.
Estaba demasiado molesta que una mujer adulta, una persona que ya estaba hecho a si misma en teoría, hubiera ido llorando como una niña pequeña, como la victima de un tema que no era una victima, era una persona cruel y manipuladora, estaba intentando que mi prometido, que Joshua se pusiera de su parte, en su mente retorcida, seguramente hacer que rompa el compromiso y se case con ella, de una forma sin sentido, porque si por un maldito casual Joshua hubiera querido algo con ella, ya lo hubiera tenido.
—No me gusta esa chica, no la quiero cerca tuyo—le deje claro—Ahora no eres un hombre soltero, estas prometido, no puedes dejar que cualquier chica se meta en tu vida, entre nosotros como si nada—.
Joshua me miro demasiado sorprendido y analizando las cosas, no me quejaba, no solía romper ninguna norma, no solía hacer nada malo, no daba ni un solo problema, siempre hacía lo que las personas que tenían más poder que yo decía, mi padre fue el hombre que mandaba en mi vida por lo que hacía lo que Joshua decía, lo que él me dijera era lo que yo debía hacer, pero estas cosa era demasiado doloroso para mi, por lo que iba a cambiar todo de mi si era necesario para que esto dejara de dolerme.
—¿Puedes por favor separarla un poco de tu vida?—le pregunte molesta.
Joshua me miro.
—Responde—le grite frustrada, y este me miro demasiado sorprendido, cerré mis ojos demasiado desesperada—Lo siento, no lo estoy pasando muy bien últimamente—susurré.
Joshua se acerco a mi, y paso su mano por mi cabeza.
—¿Qué pasa?—me pregunto.
Le mire, cerré mis ojos, y no dije nada, no sabía muy bien que podía hacer, que podía decir para que las cosas fueran más normales o más entendibles pero es que nada en mi mundo en estos momentos tenía algo de sentido.
Me separé de Joshua.
—Estoy enfadada contigo—le deje claro cruzándome de brazos.
—¿Enserio?—pregunto sorprendido.
—Si—le deje claro y él me miro sorprendido—Me has hecho daño, me has dejado como segunda opción ¿Te crees que eso se olvida tan sencillamente?—le pregunte demasiado molesta.
Me miro.
—¿Daño? No he hecho nada, solo...—me dijo frustrado.
Le mire demasiado molesta.
—Me has dicho que soy la tercera opción, no la segunda o incluso esa persona de la que estas completamente enamorado desde que la vio, eres la persona con la que te quedes porque no tienes otra opción—.
Me miro demasiado molesto, demasiado sorprendido por mis palabras, me molestaba demasiado que se tomara esto como algo que no tenía importancia pero era algo que a mi me dolía demasiado y con demasiada fuerza, no soy una persona fácil de querer, se que por mi forma de ser, no muchas personas me pueden llegar a amar, soy de esas personas que amas u odias, pero el noventa por ciento de las veces me odian, sencillamente porque yo no hago nada porque me amen, porque no me gusta la gente y ahora me jode, ya que esta es la primera vez que quizás quiero, y necesito que alguien me quiera.
—No te he dicho que seas la tercera opción—me dijo desesperado.
—¿No?—le pregunte demasiado molesto—No estas viendo el daño que nos estamos haciendo por tu incapacidad de decirme las cosas—.
—Bien empecemos a hablar las cosas—me dijo Joshua—He despedido a Casandra porque se ha metido contigo así que no debes preocuparte por las cosas que ella puede hacer o decir, porque no molestara—me dijo dejándome demasiado impresionada.
Suspire.
No me esperaba que fuera capaz de hacer eso por mi, me esperaba que por las cosas que ella hacía por él, la pondría antes que yo, antes que nadie porque era en cierta forma, ella era quien le salvaba de las cosas que no quería hacer y en estos momentos, yo le daba dolor de cabeza.
—No eres mi tercera opción, jamás serías una tercera opción en la vida de nadie porque eres una persona demasiado importante y fuerte—dijo y le mire—Eres guapa, inteligente y no necesitas estudiar mil carreras para ello, tienes unas capacidades mentales, de análisis, de saber las cosas de forma natural, eso es algo que poca gente sabe, y te aseguro que todas esas cosas que te dan inseguridad, como el miedo a dejar a las personas entren a tu vida y tu capacidad de parecer que nada te afecte, es lo que más especial te hace, es lo que más me gusta de ti, es lo mejor de ti—.
Le mire, estaba demasiado impresionada por sus palabras, me sorprendía demasiado que me estuviera diciendo esas palabras pero me hacía demasiado feliz que pensara eso de mi. Escuchar unas buenas palabras de una persona que es tan importante para mi, que contara las cosas más bonitas del mundo sobre ti, era una de las cosas que más me gustaba, no es que fuera una persona con poca autoestima, o una persona que no necesite que las personas digan o me reconozcan, soy suficientemente capaz de saber mis virtudes pero es que esto, ayuda a que las cosas sean más reales.
—Te quiero—me dijo y le mire—No es solo porque seas la hermana de mi mejor amigo, eres mucho más que eso, eres mucho más que eso para mi, eres demasiado importante para mi por muchas cosas y no creo que sea necesario dejarte claro que no eres mi tercera opción—.
Le mire.
—Claro que debes dejármelo claro—me queje.
Joshua me miro.
—Daniela, te quiero y lo que le dije a tu padre era verdad, no voy a decirte que le dije porque no creo que sea necesario lo que hablamos primero que nada es una cosa privada, no creo que decírtelo, solucione nada, no creo que sea el momento de decirte nada, de decirte las cosas sea la razón que haga que me quieras abrazar—.
Le mire.
Cerré mis ojos porque realmente quería saber lo que le dijo a mi padre, lo que convenció a mi padre para que nos dejara casarnos, quería saber que dijeron a mi padre, que era quizás una de las personas más testarudas que conozco por lo que no sabía que cosa le podía haber dicho Joshua a mi padre para que la unión saliera adelante. No se si le dijo una mentira, o una verdad, espero que le haya dicho una verdad para que nuestra relación tenga sentido porque sino, no entenderé para nada las cosas que estamos haciendo.
—Claro que es importante saber que le has dicho a mi padre porque es eso lo que nos ha traído aquí—me queje.
Joshua me miro en silencio.
Creo que se estaba armando de valor, que estaba buscando las palabras en su interior para decirme eso que tanto estuvo evitando, puede que fuera un hombre de negocios, puede que fuera una persona que supiera muchas cosas sobre como llevar un negocio o que sepa mucho de como ganar dinero pero esta claro que no sabe tener una relación sentimental, y que a él tanto como a mi, esta relación nueva que estamos viviendo es algo que nos cuesta y se nos complica. Puede que yo este actuando demasiado mal por saber, por desear conocer que es lo que él siente por mi, saber que es esta relación que vivimos, quizás mis tontearías hayan complicado todo cuando podíamos ser simplemente dos amigos que dormían juntos.
Pero no.
Joshua y yo nunca hemos estado destinados a ser amigos, lo supe desde el momento en el que nos conocimos, puede que tuviéramos que ser enemigos, hermanos o amantes pero amigos no, nada en la vida se dio para que lo fuéramos, nada en la vida se da para que lo seamos, todo nos impulsa a ser más amantes que otra cosa, y no me importa porque en los brazos de Joshua me siento demasiado segura y demasiado bien, siento que las cosas van a pasar, haya una guerra o un desastre natural, porque desde siempre Joshua a sido mi superhéroe que me salvaba de todo, desde castigos a vacaciones aburridas con mis padres, para mi él siempre ha sido más.
—Le he dicho que estoy enamorado de ti desde hace años y que solo me iba a casar con Madeline porque tú lo harías con Brian, pero cuando vi que no te olvidaba me declare y vimos que los dos sentíamos lo mismo—me dijo.
Le mire.
Me quede demasiado impresionado por esa frase que ha dicho, estaba demasiado impresionada por esa frase y encima no saber que es verdad o mentira, no se que es verdad, ya no se que es verdad en las cosas que Joshua me dice, ya no se que es verdad en nuestra relación, ya no se que es verdad en las cosas que pasen en mi vida, siento que todo es una maldita ilusión que ya no se en donde vivo, o que hago, ya no se que es lógico y que no porque toda mi vida se esta desmoronando poco a poco.
Aunque si había algo de verdad en eso, era que Joshua a mi, si me gustaba, ahora lo entendía.