Confusión

1293 Words
Al día siguiente, a las afuera de Norde, el general Yannick iba en camino a ver a Aine, llevaba un carruaje lleno de cosas, desde comida hasta ropa, los soldados que lo acompañaban se sentían muy extrañados de la actitud del general, ya que él tenía fama de ser un hombre muy frio, sin sentimientos que nunca hacia un gesto de bondad hacia un desconocido, pero este hombre sonriente con un carruaje lleno de cosas no parecía ser el hombre que todos conocían. El general bajo del caballo y toco a la puerta, pero nadie le abrió así que decidió entrar y vio a la anciana recostada, pero la hermosa chica no estaba ahí así que decido caminar hacia la puerta trasera, cuando salió vio a Aine con un hacha cortando leña entre la espesa nieve. ―Señorita ―dijo el general pero Aine pareció no escucharlo―Señorita, permítame ayudarle―dijo el general hablando un poco más fuerte ―General no lo había visto ―dijo Aine soltando el hacha. ―permíteme ― dijo acercándose a ella ―tienes… tienes algo en tu cara ―Tomo su pañuelo, levanto cuidadosamente su rostro ya que ella era mucho más pequeña que él y lentamente limpio las mejillas de Aine que se encontraban llenas de cenizas, Aine sintió como un choque eléctrico en todo su cuerpo, no savia que era esa extraña sensación, de repente un fuerte dolor en el pecho la hizo encogerse ― ¿Señorita está bien? ―pregunto el general pero no obtuvo repuesta de Aine, el dolor en su pecho era tan fuerte que la aturdía, el general al verla que no podía ni mantenerse en pie la tomo en sus brazos rápidamente y corrió hacia su caballo ― ¿Mi general que está pasando? ―preguntaron los soldados ―No lose se puso mal, la llevare con mi padre quédense aquí y cuiden a la anciana ―en ese momento Aine ya se encontraba inconsciente, el general cabalgo rápidamente hasta llegar a casa de su padre, bajo del caballo y camino rápidamente hacia la entrada con Aine en sus brazos ― ¿Señor Yanick? ―dijo una de las criadas ― ¿Dónde está mi padre? ―pregunto el general dirigiéndose a una de las habitaciones ―Se encuentra en una reunión señor ― ―háblalo dile que venga inmediatamente ―ordeno el general, la criada corrió hacia el otro lado de la mansión a hablar al padre del general ―Señor Gabriel, su hijo… su hijo lo está esperando en una habitación ―dijo la sirvienta agitada de tanto correr ― ¿mi hijo? ―pregunto el padre del general extrañado, el rara vez lo visitaba y cuando lo hacía era por algún encargo del rey ―sí señor, dice que es urgente, traía a una chica inconsciente ―al escuchar aquellas palabras el señor Gabriel se apresuró a llegar ―hijo, ya estoy aquí ¿Qué sucedió? ―No lo sé me encontraba… hablando con ella y de repente se desmayó ―déjame revisarla ―el señor Gabriel tomo su mano pero al instante la soltó la chica parecía arder su cuerpo quemaba ―tiene mucha fiebre, necesitamos bajarla ̶―Claro dime que hacer ―Nancy llena la tina ―dijo el señor Gabriel, la criada corrió y enseguida lleno la tina con agua helada ―necesito que la desvistas y la metas en la tina ―dijo el señor Gabriel, el general se sonrojo de solo pensar en desnudarla ― ¿yo? ̶―Si ¿es tu novia no? ―No padre, es solo una amiga ―lo siento hijo es que al ver que te preocupabas tanto por ella creí que… le diré a las criadas que ellas lo hagan ―el señor Gabriel ordeno a las criadas desvestirla y meterla a la tina, a los 10 minutos una criada llego corriendo― ¿Qué pasa? ¿No cedió la fiebre? ―No señor, no es eso si cedió ―esa es una buena noticia, ¿porque tu cara de preocupación? ―Porque ahora se encuentra muy fría, parece muerta señor ̶ al instante el general sintió encogerse su corazón y corrió hacia Ella sin importar que estuviera desnuda ―yanick espera ―dijo el señor Gabriel corriendo detrás de él, al llegar a la habitación de baño donde se encontraba Aine, tomo una manta la envolvió y la saco de la tina ― llévala cerca de la chimenea ―ordeno su padre. El general obedeció se sentó en el piso cerca de la chimenea con ella entre sus piernas, el señor Gabriel se acercó tomo su pulso y era muy débil ―necesitamos darle calor o puede empeorar ― ¿y cómo lo hacemos? ―necesito que le des calor con tu cuerpo ― ¿Cómo? ―tienes que quitarte la ropa ― ¡QUE! ¿No hay otra manera? ―No ―el general coloco con cuidado a Aine a lado de la chimenea y se paró, comenzó a quitarse la camisa cuando sin ellos darse cuenta Aine despertó. Cuando Aine despertó no pudo evitar dirigir los ojos al torso marcado del general, él era inmensamente guapo ― ¿Qué paso? ¿Dónde estoy? ― El señor Gabriel y el general Yanick voltearon rápidamente y corrieron hacia ella ― ¿Cómo está? ―pregunto el general mientras su padre le tomaba el pulso, ―Parece que ya está bien ―dijo el señor Gabriel, frunciendo el ceño, no podía explicarse cómo se recuperó de un momento a otro ―te desmayaste y te traje rápidamente con mi padre porque te veías muy mal ― ¿Por qué estoy desnuda? ―dijo Aine aferrándose a la manta ―tenías mucha fiebre así que te metimos a una tina con agua fría ―Me…me…metieron ―dijo Aine mirándolos a los dos muy asustada ― ¡NO!. No nosotros las criadas ―el general decidió omitir que la tomo desnuda de la tina porque pensó que Aine parecía estar ya demasiado asustada y avergonzada. ― ¿Mi abuela? ―dijo Aine poniéndose en pie, rápidamente la manta delgada cayo en su cuerpo dejando ver una hermosa silueta atreves de ella, el padre del general tosió un poco incómodo y salió de la habitación ―Yo iré…iré a buscar a Nancy para que le traiga ropa ―el general no pudo controlar sus impulsos camino hacia ella tomo su rostro y la beso ― ¡AINE! ―se escuchó un grito que retumbo en toda la habitación ― ¿Adriel? ¡Adriel! ―dijo Aine corriendo hacia él. Él la tomo del brazo y la coloco detrás de sí, Adriel ya no era el mismo delgado muchacho que se había ido a entrenar, ahora era un hermoso hombre de delicadas facciones y un bien tonificado cuerpo, era tan guapo y elegante que parecía tallado por los propios dioses. ―quédate detrás de mí ― le dijo sacando su espada ― ¿crees que ella está sola, que puedes abusar de ella y de su inocencia? ― le grito al general ― ¿y quién crees tú que eres para venir a mi casa y gritarme a tu antojo? ― Le respondió el general sacando su espada, el príncipe sintió la furia arder en su interior al pensar que había abusado de Aine, al instante sus puños se encendieron en llamas al igual que su espada ― ¿crees que me asustaras con ese truco barato? ― Se burló el general, en el reino de Norde había muchos imitadores de magia, pero todos eran charlatanes y no eran más que trucos baratos ― ¡Príncipe Adriel! ―se escuchó una voz retumbar en la habitación
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD