Al fin te encontré

1716 Words
Me había puesto de pie para irme, sin embargo, quedo en shock al verlos frente a mí. Cuando estuvieron a punto de verme, automáticamente mi reacción fue girar por completo mi cuerpo y esconderme de ellos. Me senté en la mesa siguiente, quedaba después de una planta que tenían para decorar el sitio. Tomo la carta de la cafetería y cubro mi rostro. Estaba dándoles la espalda a ambos y ahí, en ese instante, durante unos cortos segundos, pude escuchar su voz. — Pide rápido lo que vas a comer, debemos irnos pronto — su voz… Esa era su voz. — ¿Cariño qué pasa? — le pregunta Kala Falk a mi querido Harald. — Nada — responde él. — Entonces… — él golpea la mesa. — Solo has tu maldito pedido y vámonos — se coloca de pie y se va. Jamás había llegado a pensar que Kala, quien había sido mi amiga durante años, terminaría metiéndose con el hombre que más había amado en toda mi vida. Mi corazón se sentía pesado, me sentía traicionada por ellos dos. Parecía que nunca les había importado mi desaparición. Que cruel era el destino y la vida conmigo. Me coloco de pie y cubro mi rostro con la gorra que llevaba, doy un paso para dirigirme a la salida y antes de irme, giro mi rostro un poco para verla de nuevo. Su mano tenía un enorme anillo, su vientre se observaba abultado. Esa imagen destruye las esperanzas que tenía. Había anhelado por años volver a él después de encontrar a mi hijo… A nuestro hijo… Y él… Él simplemente había hecho su vida, con quien fue mi mejor amiga. No podía dejar de pensar en ellos, en la familia que estaban realizando, que no me di cuenta por donde caminaba. — Lo lamento — me disculpo con la mirada agachada y sin fijarme quien era. Paso con rapidez por su lado y comienzo a caminar rápido, no presto atención de los gritos que escuchaba. Solo tenía atención a mis pensamientos y al dolor que estaba sintiendo en ese momento. Cuando salgo de aquel pasaje escondido, detengo un taxi y me subo. Desde que salí de aquella cafetería, no había alzado mi mirada y justo cuando lo hice, pude ver como él corría tras el auto en el que iba. — Conduzca más rápido, por favor — menciono sin dejar de verlo correr. — Si señorita — responde —. ¿A dónde quiere que la lleve? — me pregunta. Le pido que me lleve de regreso al hotel. Pensaba en buscar a mi madre, necesitaba descubrir la verdad de todo. Necesitaba crear una estrategia y hacer todo lo posible, para recuperar mi vida. Aunque… Él ya lo había hecho. Entro en la habitación y cierro la puerta, dejo que mi espalda se pegue a la puerta y me dejo caer hasta el suelo. En ese momento, me permito llorar por mi más grande pérdida. No solo había perdido a mi hijo aquella noche, sino que hoy también había perdido al hombre que más amaba, a quien más esperaba. Había llorado sin parar, que no me fije cuantas horas dure llorando por mi duelo. Apenas me sentí más calmada, me coloqué de pie para ir hasta la cama. Me dejo caer y me hago un ovillo en medio de la enorme cama, y en ese momento, me permito intentar caer en los brazos de Morfeo. — Al fin te encontré — murmuro con pesar. En mis sueños, me encontraba en un enorme parque. Harald y yo veíamos a nuestro hijo jugar con muchos amigos. Ellos corrían por todo el sitio, sus sonrisas eran el reflejo de la felicidad. Sin embargo, ese bello sueño, había comenzado a ser uno terrible. Uno donde solamente se sentía el dolor y el sufrimiento que alguien me causaba, y ese era Dominik Russel. Él se aparece en mis sueños, como un gran y enorme demonio, lo cual me causaba temor. Me despierto agitada, mi cuerpo sudaba como nunca, era como si estuviera dentro de una piscina. Mi corazón no dejaba de agitarse y mis pensamientos eran un caos total. Voy hasta el baño para darme una ducha, pensaba en que quizás me ayudaría a olvidarme de ese horrible sueño y regresarme los hermosos sueños que había tenido. Regreso a la cama con intenciones de volver a dormir, sin embargo, fue imposible. No había forma de volver a dormir, el temor de volver a soñar aquella pesadilla, me impedía volver a cerrar mis ojos. Por tanto, me pongo manos a la obra con mi trabajo. Esta vez me concentro más que antes, pude conseguir información sobre el paradero de mi madre y nuestros hombres. Sigo intentando descubrir donde estaba mi hijo, sin embargo, esta tarea era aún más difícil que las otras. Al final, no consigo ninguna información sobre mi hijo o hija. Sin embargo, había conseguido encontrar el paradero de mi madre. Me sorprendo al ver que se había escondido en el menos esperado para mí, Camberra, Australia. Me río ante la estúpida idea de su escondite. Había recordado que ella y mi padre se habían casado en una enorme casa a las afueras de la ciudad de Camberra, en Australia. Recordaba aquella casa, ya que en una ocasión estuve ahí y recordé todo lo que pasó esa noche. — Al fin te encontré — pienso y me río —, madre… Quien diría que serías tan ingeniosa por esconderte en ese sitio — murmuro. Verán… Aquella casa, tenía más de treinta y siete años de pertenecernos. Sin embargo, solo estuve una, máximo dos veces allí. Decido tomar una siesta, después de todo, había descubierto su paradero. Debía descansar un poco, antes de emprender vuelo. Quería llegar a ella y demostrarle que aún estaba con vida, que aún hay tiempo de buscar a mi hijo. A pesar de que él y yo ya no estemos juntos por el motivo que sea, quería que vieran que era muy feliz. Me propuse en conseguir lo que deseo, me propuse a ser una nueva Lauren. Y para ello, estaba más que dispuesta y decidida en convertirme en la mujer que nunca quise ser. Sin embargo, si esa era la forma en la que podría cumplir mis objetivos, entonces que así sea. Descanso todo lo que debía, cuando recuperé fuerzas, comencé a hacer un plan sobre o que debía hacer. — Bien… — suspiro —. Primero ir en busca de mi madre, después encontrar la verdad sobre la muerte de mi padre y seguir con la búsqueda de mi hijo perdido — preparo una lista mental. Pensaba también en tomar clases de artes mixtas, quería aprender a defenderme por mi propia cuenta. Cuando estaba con un poco más de ánimos, consigo un salón de estilista que estaba cerca del hotel, quería hacer un cambio en mi físico antes de ir por mi madre. Me cambio para asistir a mi cita, cuando de la nada escuché que alguien gritaba mi nombre. No obstante, decido ignorar a la persona que me llamaba. No pensaba arriesgar mi libertad por él, ni nadie. Nadie podía enterarse de que soy Lauren Morris, ahora estaba siendo Sara Beck. Por tanto, no podía arriesgarme. Sé que era Harald quien me llamaba por mi nombre, sin embargo, no puedo verlo. No ahora y menos, tras saber que él estaba con quién fue mi mejor amiga. Me sentía muy traicionada, mientras yo sufría todo tipo de abuso, él simplemente hizo su vida con ella. ¡Con ella! ¿Por qué no lo hizo con otra mujer? ¿Por qué tenía que ser ella? ¿Desde cuándo estaban juntos? ¿Fue acaso, cuando él y yo estábamos juntos o fue después de que desapareciera de su vida? No podía dejar de cuestionarme esas preguntas una y otra vez. Quería saber la verdad, sin embargo, no estaba dispuesta a escucharlo y menos ahora. — Lauren debes pensar en ti y tu hijo — me recuerdo. Subo rápido en el taxi, antes de que él se acercará a mí una segunda vez. Le indico al chófer la dirección del salón de belleza y le pido que me lleve lo más rápido posible para colocar distancia, como siempre... Al llegar, entro en aquel sitio y miro a todos lados, para ver si no había sospechas de nada. — Hola, ¿Señorita tiene cita con nosotros? — pregunta una mujer de cabello rubia y cuerpo esbelto. — Si — respondo fríamente. — Por aquí por favor — señala un asiento giratorio —. ¿Qué deseas hacerte? — pregunta sin dejar su sonrisa. — Quiero un cambio completo, un nuevo corte y un nuevo color — respondo. — ¿Tienes algo en mente? — pregunta. — No — respondo —, lo dejo a tu decisión — comento antes de que mencione una palabra. — Claro — sonríe. Me quedo observando a través del espejo cada uno de sus movimientos. Al final, me ha cortado el cabello más arriba de mis hombros, me hace unas ondulaciones y me lo ha tinturado con un n***o vino tinto. La verdad, me gustaba. Es muy diferente a como era. — Ese color le queda de maravilla — me halaga. — Si, gracias — me coloco de pie. Cancelo el valor de su trabajo y le doy propinas de más. Salgo de aquel salón y voy hasta las tiendas de ropa, compro de todo un poco. Si quería ser la nueva líder de la familia Morrison, debía estar por lo alto. Cuando termino con mis compras, regreso al hotel por mis cosas. Compro un tiquete y llamo a recepción para que alguien suba a mi habitación. Una mujer y un hombre llegan, le doy indicaciones a la mujer para que se deshaga de mi ropa vieja. Le explico que puede regalarla o quemarla, era su decisión. Al hombre le solicito que me ayude con mis maletas. También les pido que consigan un taxi que me lleve al aeropuerto. Miro a todos lados para no encontrarlo de frente, sin embargo, no estaba. Lo cual me generaba un poco de paz y al mismo tiempo decepción. — Al fin te encontré, pero no volveré a ti — murmuro para mí antes de entrar al aeropuerto.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD