¿En dónde estás?

1543 Words
Busco la habitación que me había asignado, no podía negar que era mejor que el hotel en el que estuve hace poco, sin embargo, seguía siendo un asqueroso hotel. Me acuesto en la cama y caigo rendida. Cuando desperté, me di una ducha y me fui. Busque un sitio para desayunar, todo era muy tranquilo. Al terminar mi desayuno, busco donde cambiarme de ropa nuevamente, ya que el mesero me había tirado encima café. Vuelvo a emprender mi viaje, necesitaba llegar hasta la ciudad cercana, en lugar de un pueblo. Mi viaje tarda más de lo pensado, sin embargo, consigo llegar sin ningún problema. Cuando llego, de forma inmediata voy hasta el banco para depositar el dinero. No obstante, antes de entrar, tuve la precaución de vestirme como una mujer de la alta sociedad. Me había vestido completamente de n***o para fingir que era una esposa viuda, quien no superaba la muerte de su esposo, fallecido hace dos meses. — Buenos días, bienvenida al banco principal de Oslo. ¿Desea asesoramiento? — pregunta un hombre de traje azul turquesa. — Yo… — sollozo y así comienza mi actuación. — Tranquila señora, por favor siéntese – me señala un asiento. — Lo… Lo siento — detengo mi llanto —, quisiera… Quisiera depositar — vuelvo a sollozar muy leve. — ¿Qué desea depositar? — pregunta —, tranquila, aquí tiene — me extiende un pañuelo. — Se lo agradezco — respondo —. Quisiera depositar el dinero que me ha dejado mi esposo por favor — vuelvo sollozar. — Claro — el pobre no sabía que hacer —; por favor, permítame su identificación — menciona. Saco mi nueva identificación y se la entrego. No dejo de sollozar con suavidad, como tampoco dejo de analizar su reacción. — Señora Beck — lo interrumpo. — Llámeme Sara, por favor — detengo mi llanto. — Por supuesto, Sara… ¿Cuánto deseas depositar? — pregunta. — Lo que tengo aquí — señalo el bolso —, quisiera abrir una cuenta por favor, mi esposo me tenía prohibido tener una, sin embargo, fue un gran hombre — finjo ser una víctima enamorada de su victimario. — Yo… Comprendo — no dice nada más. El pobre hombre no tuvo más remedio que escuchar mi fingido llanto, sin embargo, he conseguido mi objetivo. Cuando iba a irme, el hombre me acompaña hasta la puerta del banco. Sigo fingiendo mi llanto, ya que podía sentir su mirada. Camino hasta un auto lujoso que había estacionado y finjo que estoy buscando las llaves, cuando vi que ya no estaba viéndome. Dejo de llorar y camino rápido hasta mi auto, me subo en el auto y comienzo a quitarme el ridículo sombrero y el blazer. Conduzco hasta el hotel y entro rápido para quitarme esta ropa, por algo más cómoda. Una vez que estoy lista, salgo y entrego la llave de la habitación. Me vuelvo a subir en el auto y conduzco hasta el aeropuerto. Dejo el auto abandonado a unas diez cuadras del aeropuerto, sin embargo, elimino mis huellas para no dejarlas. También verifico que no he dejado un pelo o cualquier evidencia. Una vez que estoy satisfecha, tomo un taxi y le pido que me lleve hasta mi destino. Apenas llegamos, le cancelo el valor del viaje y camino hasta entrar al aeropuerto. Busco la aerolínea que me llevaría con destino a Múnich, Alemania. Había descubierto en lo que tenía Dominik en su escritorio, que mis padres fueron vistos por última vez en Múnich. Así que, comenzaría a buscarlos en aquella ciudad. Logro comprar un tiquete de avión, el cual salía en dos horas. Decido ir hasta uno de los restaurantes que allí había, pido algo para comer. Me siento a esperar mi pedido, mientras analizo todo el lugar. Debía ser muy precavida, cuando observo que no hay nada fuera de lugar, me tranquilizo un poco. — Aquí tiene su pedido — me sonríe el mesero, el cual no debe tener más de veinticinco años. — Gracias — sonrío. — Si necesita algo más, puede pedírmelo — me sonríe. — De acuerdo, gracias — trato de no sonar grosera. El chico se aleja y me doy cuenta de que me ha dejado su número en una servilleta. Decido ignorar su comportamiento infantil y concentrarme en mi comida, para después ir a la sala de espera y abordar el avión. Me encontraba abordando el avión, después de la espera. Me siento donde me asignaron y espero a que despeguemos. Muy pronto podré escapar como es de Dominik, podré al fin salir al fin de su radio. Al menos por un buen tiempo… El viaje es agotador, debido a que no había podido descansar de forma correcta. Al aterrizar, después de hacernos esperar unos minutos, nos permiten bajar. Cuando salgo, tomo un taxi y le pido que me lleve a uno de los hoteles de la zona. Apenas llego al hotel, pido en la recepción una habitación. Subo por el ascensor y me encierro en la habitación por el resto del día. — ¿En dónde estás? — me pregunto al recordar a mi hijo y luego a Harald. Descanso mejor esa noche, sin duda alguna, era el mejor hotel en el que había estado desde que escape de las manos de Dominik Russell. Era un nuevo día, el clima estaba frío, sin embargo, era agradable. Decido salir de la habitación e ir a comprar un teléfono y una computadora. Regreso al hotel en cuanto consigo las cosas. No solo compré el teléfono y la computadora, sino también ropa para el clima. — Bien… — me recojo el cabello — veamos dónde están… Me pongo manos a las obras, comienzo a hackear el sistema de seguridad de esta ciudad, para conseguir cualquier información de mi familia y de los hombres que me fueron arrebatados. Llevaba más de cuatro horas y no conseguía nada, había conseguido hackear las cámaras de toda la ciudad. Use un programa que cree en menos de una hora, para tratar de facilitar la búsqueda por el reconocimiento facial. Habían pasado más de nueve horas y no conseguía nada. Cuando estaba por rendirme, el sistema reconoce el rostro de mi amado Harald. Comienzo a llorar tras saber que estaba vivo, admiro su imagen tras la pantalla de la computadora. Al encontrar su imagen, me siento un poco más segura, para no rendirme. Miro la fecha en la cual había sido captado por las cámaras y me doy cuenta de que había sido hace solo tres días. Por tanto, había una oportunidad de encontrarlo. Observo unas horas más de las imágenes de su recorrido, sin embargo, pierdo totalmente el rastro. Me desilusioné tras perder la pista. Necesitaba tomar un respiro. Necesitaba apagar mi mente y mis emociones, aunque sea por unas horas. Escucho que suena el teléfono de la habitación y contesto. — Hola, buenos días, señorita Beck. Lamentamos molestarla, es para informarle que tendremos que cambiarla de habitación. Hemos presentado una fuga de agua en la habitación superior a la suya, la ayudaremos a llevar su equipaje hasta su nueva habitación. Lamento el inconveniente — explica la mujer de recepción. — Descuide, solamente traigan la nueva llave. Yo misma llevaré mi equipaje — respondo. — Si señorita, nuevamente, disculpe las molestias — repite. — No hay problema — cuelgo. Me doy una ducha rápida antes de que llegue el personal. Tomo mis cosas y justo en ese momento, llega la mujer de la recepción. — Buenos días, la llevaré a su nueva habitación — menciona sonriéndome. — Claro — le entrego la llave de la habitación anterior y ella me entrega la nueva. Me indica el camino de la habitación y apenas llegamos, la despido. Al entrar, observo que era una habitación mucho más grande que la anterior. Quedaba un piso más arriba de donde estaba, dejo mi maleta a un lado y tomo la computadora para leer cualquier noticia sobre mi familia, sobre Harald y sobre Dominik. Mientras buscaba, encontré una noticia, donde informaban que mi padre había fallecido en un operativo que la policía había realizado en Inglaterra. La verdad me sentí mal por la noticia, sin embargo, al recordar lo que hizo… Hace que ese sentimiento desaparezca de manera inmediata. Llevaba ya tres días y medios encerrada en la habitación, pedía la comida por el teléfono y no me detuve en investigar el paradero de mi madre y de Harald. También investigo en donde estaba mi hijo, no obstante, no había respuesta alguna sobre ellos. Al final desisto por este día, comienzo a cambiarme de ropa para tomar un respiro. Quería recorrer la ciudad para tener un poco de paz. La ciudad era hermosa, muy hermosa para ser honesta. Me encantaba el clima que estaba haciendo. Entro en una cafetería que encontré escondida en un callejón. Me siento y pido algo para comer, al igual que de beber. Me concentro en la comida y en los pensamientos de no abandonaban mi mente, cuando termino de comer. Siento que mi corazón y mi alma se inquietan, pienso en que podría ser, sin embargo, no encontraba una justificación a ello. Me coloco de pie para irme y en ese instante, me llevo la mayor sorpresa de mi vida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD