Capítulo 7: Despídala

1364 Words
Narra Alexander Hay días en los que me gustaría tener el poder de desaparecerlos a todos, no es que sea un hombre complejo, pero odio cuando las personas que me rodean parecen no tener los cuatro dedos de frente. Una chica me tiró encima una sopa y arruinó mi traje, inicié mi día bien hasta que me la topé, fue un retraso. —Lamento mucho lo sucedido señor, mi empleada ha tenido un mal día, no quiso decirle todo eso. Me disculpo por ella. —No tiene que disculparse, el daño ya está hecho. Miro mi traje y ya está echado a perder. La chica entra al lugar y no la vi más. —Debe saber que ese tipo de personas nunca funcionan en un lugar como este, automáticamente ha perdido un cliente y también puede que se haya ganado una deuda —digo tomando el pañuelo. —¿A qué se refiere? —Lo justo es que pague el daño de mi traje. El hombre me mira de pies a cabeza y parece preocupado. —¿Cuánto cuesta su traje? —cuestiona el hombre. —No creo que tenga lo que cuesta, pero para que no vea que soy una mala persona; puedo dejarlo pasar, tengo más de estos en mi closet. —Oh, es muy amable. Como manera de disculpa, le ofreceremos la comida gratis. La casa invita. —No es necesario, lo que si me gustaría es poder volver, no quiero contarle a mis amigos o colegas lo que pasó, menos que pase lo de hace un momento. Además, tengo influencia con medios y que sepan esto sería una tragedia para usted. —No se preocupe, esto no se repetirá. —La verdad me sentiré más seguro si esa chica no está. —Ella no lo atenderá. —Mire, me quedaré unos días en Los ángeles, este lugar me parece agradable para reunirme con mis socios y amistades, me sería de gran ayuda que esa chica ya no esté trabajando aquí. —Quiere decir que la… —Que la despida, eso quiero decir. Porque tenerla es malo para usted, que tal que cuente mi experiencia a la prensa o en mis r************* . A menos que si ya no está, no sentiré que este sitio es una amenaza. No cree que lo justo es decirles a todos del mal trato que pueden recibir de los meseros de su restaurante, estoy en mi derecho, pero quiero ayudarle. —No hace falta llegar a ese punto, ella ya no estará aquí. De igual solo la tendría hasta estos días porque realmente no pertenece aquí, la conozco de hace unos años y este no es el lugar para una mujer como ella. El hombre se disculpa una vez más y vuelvo al hotel, tenía que tirar a la basura el traje, es una lastima porque no pude lucirlo más. Por lo menos sé que, aunque vuelva o no, ella no estará allá. —Como se atreve esa niña insolente a tratarme de esa manera, se da el gusto de ser la primera en abrirme los ojos, donde fuera hombre le hubiera dado un golpe en esa boca para que respete. Me baño nuevamente porque siento que el olor del posole se ha impregnado en mi piel, perdí tres horas de mi tiempo; que vergüenza con los socios que tuve que posponer la reunión. Igual no tienen más opción que esperar, sin mi no pueden hacer nada. Me cambio por un nuevo traje y tuve que irme sin comer, debo comprar algo para tomar en el camino, esa niñita de mie***. Una hora más tarde llego a una terraza de la zona céntrica de Los Ángeles. Las personas a las que veré ya estaban allí. —Pensé que ya no vendrías. Julio se pone de pie y me da la mano, igualmente Gabriel se levanta de su puesto para recibirme. —Venía puntual, solo que me retrasaron. —Vaya, parece que alguien se divirtió mucho anoche. —No, no es lo que imaginas, si me retrasó una muchachita, pero no como te imaginas. Una escuincla que no sabe dónde está parada, me tiró la comida encima. Pero no hablemos de eso, no es importante. Me siento con ellos a charlar de lo que teníamos pendiente. —Te vendrá bien, la formula que tenemos es muy buena, solo no nos interesa entrar al mercado. Ese es tu campo por lo que creemos que podemos negociar. —Bien, no puedo solo comprarla, tengo llevarla al laboratorio y que mis especialistas reciben. Si es algo bueno o innovador, hacemos el negocio. —Por supuesto, eso no es problema. Nos vendrá bien ir a New Jersey. Claro, si eso no es problema. —No, me encantaría que nos visitaran. Ese día terminé de revisar la propuesta que tenían, mi personal ya estaba enterado sobre lo que tenía que hacer. —Esperemos que podamos hacer el acuerdo —dice Gabriel. —Cuando tengamos respuesta se las diré, desde ya les informo que, si no es nada que aporte a nuestro trabajo, la respuesta es no. —Alexander, no seas pesimista. Esa formula le dará un giro a tu empresa ya lo verás. Eso hay que verlo, toca esperar porque de eso tan bueno no dan tanto. Si fuera muy buena como dicen, ya la usarían para ellos; hasta el punto de convertirse en mi competencia directa. Aunque es una cosa compleja, porque nadie compite con la trayectoria de mi familia. —Hasta no tener un aval de mi laboratorio, no digo más. —Bien, por ahora ya ese es el trato. Ahora vamos a salir un rato. Tengo un amigo en el club Night, es una belleza, lo digo por las mujeres. —No, tengo cosas pendientes. Es mejor que me quede quieto. —Solo un rato, hay otros amigos que te vendrá bien conocer. Miro a Gabriel y parece emocionado. —Está bien, pero solo será por un rato. —Listo, llamaré que nos despejen la zona VIP. Los hombres se animan y nos vamos, la noche llega y parece que el ambiente se hace pesado. No es que no me guste salir, pero desde hace un tiempo mi vida ya no es la misma. He cambiado muchos hábitos, entre estos el alcohol. Llegamos a la zona VIP y las mujeres en poca ropa no demoran en salir. —¿Te puedo acompañar? —dice una mujer sentándose en mi pierna. —No, estoy bien. ¿Podrías por favor levantarte? La chica me hace mala cara y se pone de pie. —Pidamos la mejor botella, yo invito —menciona uno de los hombres. —No voy a tomar —respondo cruzándome de piernas. —Vamos, es solo por hoy, estamos en los Ángeles. —Insisto —le digo con tono serio—. No tomo alcohol. —Hace un tiempo fuimos a la mejor rumba de nuestras vidas, la pasamos muy bien; ¿Qué pasa? Mi semblante no cambia, lo veo con mala cara y este cambia sus respuestas. —Vale, no hay problema. Pediremos una soda para ti. No demoro más de dos horas en ese lugar, las mujeres me presionan a un punto de incomodarme; no es que fueran poco atractivas, ni que no me parecieran interesantes, solo hay cosas de mi vida que no he sanado. Llego al hotel y reviso mi celular, tengo miles de llamadas perdidas. Mañana revisaré, estoy agotado y tengo que dormir. Al otro día reviso mi agenda y solo me quedan un par de días más. Busco mi móvil y llamo a Laura, mi asistente y encargada de organizar un evento en la agencia. —Hola, Laura. ¿Dime como está todo? —Señor, vamos muy bien, empezamos con la entrevista de las chicas en la parte de la agencia, tenemos muchas. Serán días largos. —Perfecto, volveré para el día de nuestra fiesta. Quiero todo organizado, la línea anti-edad debe tener el lanzamiento perfecto al mercado. —No se preocupe señor, hasta ahora todo marcha bien, el día del evento conocerá a las tres chicas que lleguen a la fase dos. Debo estar listo, todo tiene que ser perfecto.
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