(Pv Atem)
—...¿Sabes? Para haber dicho esas cosas, no dejas de llorar como un bebé.
Me di la vuelta mientras cruzábamos la entrada del pueblo, Daniel se había derrumbado casi cerró la puerta y se puso a llorar en silencio.
—Lo siento—sollozó—. Es que…es la primera vez desde que nació Sora que me separo de él—se limpió las lágrimas con la manga—. Siento que he dejado el corazón atrás.
—Mientras más rápido acabemos más rápido volverás—me quejé.
Dioses, este niño me va a dar muchos dolores de cabeza.
Cuando al fin salimos, se detuvo a contemplar el paisaje, el cielo estaba despejado y se podían ver las montañas con claridad, el bosque se extendía casi en su totalidad y el camino principal se abría frente a nosotros.
En eso se escuchó la campana del tren y él se detuvo sorprendido antes de gritar como niño pequeño al ver la locomotora alejándose de la ciudad.
—¡Woaw! ¡¿Eso es un tren?!—exclamó.
—Si, el héroe número 80 trajo la idea y siguieron su construcción hasta el 95—expliqué divertido—. Hoy en día todos los pueblos y ciudades de la isla tienen una estación de tren, los viajes que antes duraban semanas ahora pueden hacerse en un día o dos, los monstruos y criaturas también se beneficiaron con su construcción, así que fue un gran cambio para todos.
Al escuchar eso su cara cambió a una de tristeza.
—¿Y todos esperan que yo traiga algo parecido?—preguntó mirando el suelo—. No soy mecánico, sino un pastelero.
—Oye no todos han traído cosas tan impresionantes—expliqué tratando de animarlo—. El 80 sólo trajo la idea y los planos, fueron los herreros y constructores de la ciudad los que siguieron construyendo, hubo un tiempo en que estuvo detenido porque faltaba información hasta que llegó uno que pudo solucionar esos baches, así que no te sientas presionado.
—De acuerdo—sonrió un poco más tranquilo.
—Además, dices que vas a hacer dulces—recordé—. Tengo curiosidad por eso.
Me miró más animado y seguimos caminando siguiendo el flujo de las carretas jaladas por caballos, luego de un rato tomamos un desvío y bajamos por una pendiente.
—Aff Aff, debo hacer…más ejercicio—se quejó.
—Vaya que sí—me quejé un poco—. Necesitas entrenar mucho—él asintió agotado— Por cierto, sobre los dulces—levantó la mirada interesado—, como tal son muy caros por los materiales—expliqué—. Normalmente se asan manzanas para ponerles un poco de canela o comer la fruta directamente, la miel es el ingrediente más común—señalé un árbol con un enorme panal—. Luego podemos pedir misiones de recolección para obtenerlos, saldrá más barato.
—Entiendo—meditó—. Mmmm tal vez si aprendo a leer podría ir a una biblioteca y crear dulces con materiales económicos.
—¿Biblioteca? Ah esa está llegando a la Zona Media—comenté—. El Héroe número 60 insistió en que el conocimiento debía ser repartido para todos por igual, así que la biblioteca es de acceso público, aunque en realidad creo que está ahí porque se construyeron dos sedes entre el muro que los separaba y a los de la Zona Alta no les gusta compartir su conocimiento así que sólo los héroes pueden entrar a la biblioteca del templo.
Hizo un puchero de molestia, eso me alegró un poco.
Finalmente llegamos a un amplio valle donde se veían slimes al otro lado del río.
—Maldita sea, hay demasiados y encima son grandes—gruñí—. Debemos darnos prisa, iré primero por los verdes—saqué del bolso de mi cintura varios frascos vacíos—. Llena estos cuando los derrote, tus bolsillos son impermeables así que toma todos los núcleos que puedas.
—D-De acuerdo—asintió sosteniendo su báculo con firmeza.
—Entonces, vamos—dije antes de bajar corriendo la pendiente y cruzar el río.
Lo escuché correr detrás de mí, aunque tardó en cruzar hasta que quedamos frente a los slimes, estos comenzaron a acercarse así que lancé un rugido con fuerza que los paralizó y comencé a atacar a los verdes mientras los azules trataban de golpearme.
Daniel corrió a llenar los frascos y tomar los núcleos luchando por seguirme el ritmo, así que rápidamente me quité los slimes azules y los azoté contra el suelo.
—¡No tomes tantos de los azules!—le grité esquivando las descargas de los amarillos—. ¡No te llenes los bolsillos con esos!
—¡De acuerdo!
—Ahora, calentemos las cosas—dije levantando mi brazo—. ¡Garras llameantes!
Mis brazos se prendieron en llamas y ataqué a los amarillos con todas mis fuerzas, fue relativamente sencillo incluso cuando los rojos comenzaron a lanzarme baba hirviendo, en eso una me salpicó quemando un poco mi brazo.
—¡Cura!
Una luz clara cubrió mi brazo y la pequeña herida se curó rápidamente.
—¿Eh? Oye tampoco exageres—dije sorprendido de que hiciera eso por una simple quemadura.
—Es la oportunidad para aprender a usar mi magia—rio divertido tomando los núcleos de los slimes amarillos—. ¿Eh? ¡Acabo de subir de nivel!
—Obviamente—sonreí divertido antes de atacar a los demás slimes.
Fue sencillo pero algo me preocupó, hay más slimes de lo que pensaba, así que sólo se me ocurría que ya estaban en época de apareamiento, seguramente quien solicitó el trabajo o no lo sabía o simplemente lo olvidó mencionar.
—Ya están casi todos—pensé acabando con los rojos mientras Daniel curaba mis heridas, que no eran más que quemaduras sencillas pero tenía razón, era mejor que aprendiera a manejarlas antes de algo grave, revisé mi brazalete y gracias a que me estuvo curando yo también había ganado algo de experiencia, además ahora Daniel subió un par de niveles más, vamos a buen ritmo.
—¡AAAAAAAHHHHH!
¿Eh?
Cuando escuché a Daniel gritando, me di la vuelta y casi me dio un ataque.
¡Un Slime Morado lo había capturado!
—¡Atem! ¡Esta cosa me está…!—Daniel estaba siendo manoseado por el slime que lo sujetó de los brazos y piernas antes de derretir el pantalón del chico para tocar su m*****o—. ¡AHHH!
—¡Aguanta, Dan!—grité corriendo hacia él.
El slime comenzó a escupir ácido contra mí y traté de escapar, pero algunos me cayeron directo en el pecho y las piernas.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
¡Mi ropa se está deshaciendo!
—¡Suéltalo!—exclamé corriendo hacia el slime mientras este metía una parte de su cuerpo dentro de la túnica de Daniel.
—¡AAAAAHHHH! ¡¿Qué le pasa a esta cosa?!—exclamó antes de lanzar un gemido—. Está…me está…
Sabía perfectamente lo que le estaba haciendo y por su expresión estaba cayendo bajo el aroma de placer que esa cosa desprendía para bajar la defensa de su presa y hacer que se dejara tocar para “ordeñarlos”
—¡Aguanta!—exclamé levantando mi brazo—. ¡Garras de hielo!
Este se cubrió de cristales de hielo y los lancé el slime que lanzó un chillido antes de atacarme, pero rápidamente lo detuve antes de destruirlo.
Daniel y yo caímos agotados al suelo, casi desnudos y avergonzados.
—....Los morados se usan para afrodisiacos—susurré mirando el suelo—. Atrapan a su presa para obtener su esencia y colocar sus huevos dentro de sus cuerpos, suerte que tienes ese abrigo o estarías desnudo.
—....Tuve un orgasmo en ese momento—susurró totalmente rojo.
—Tomando en cuenta lo que me dijiste, has estado más de dos años sin tener relaciones—susurré—. Seguro el aroma del slime te afectó.
Los dos nos quedamos en un silencio incómodo.
—Por favor no se lo digas a nadie—susurró tratando de levantarse y tapar su m*****o con el abrigo.
—Sólo si prometes lo mismo—dije poniéndome de pie desnudo—. Vamos al río, así nos aseguramos de que no te haya puesto huevos.
Caminé rápidamente mirando el suelo, maldito bicho.
—¿Dónde se supone que ponen sus huevos?—preguntó cuando llegamos al río y yo entraba al agua mientras él dejaba el abrigo a un lado.
—En los hombres por el ano, en las mujeres por la v****a.
Se quitó el abrigo y corrió al agua para lavar su trasero, daría un poco de risa si no fuera porque yo quería que me tragara la tierra.
____
(Pv Daniel)
—Vaya héroe que estoy hecho, casi estuve a punto de hacer una escena hentai.
—Mi casa no está muy lejos, vamos a vestirnos antes de volver y exigir una recompensa mayor—dijo Atem saliendo del agua.
Asentí y tomé el abrigo para cubrirme, ya con esta misión estaba claro que lo que pasó me iba a perseguir de por vida.
Seguí a Atem viendo cómo usaba su cola para cubrirse, sus orejas estaban bajas y sus mejillas rojas, se veía realmente lindo, aunque su cuerpo era mucho más atractivo. Sus brazos eran musculosos y sus piernas firmes como las de un corredor, pero en su espalda había varios cortes y quemaduras, incluso en su trasero parecían haber marcas de maltrato.
—Daniel…lo siento—dijo de pronto antes de entrar al bosque.
—¿Eh? ¿Por qué?—pregunté confundido.
—Me confié y creí que sería fácil—dijo caminando hacia la espesura—. Supongo que a un héroe debe ser muy humillante ser derrotado por gelatinas andantes.
Sonreí divertido llegando hasta él.
—Fue humillante si, pero no porque sea un héroe—respondí—. Dejando de lado lo que pasó, fue ridículo y un poco gracioso—me miró confundido—. Me alegra que Sora no estuviera con nosotros, ya sé a lo que me enfrento así que tendré más cuidado.
Su expresión de incomodidad se volvió más relajada, así que sonrió mostrando unos pequeños colmillos que sobresalían de su dentadura, realmente se veía muy lindo.
—Bueno, ya llegamos—dijo deteniéndose frente a un árbol enorme que no se veía la punta entre tanta espesura—. Dame un momento.
Saltó y trepó rápidamente perdiéndose en la espesura, luego una puerta apareció sobre el tronco y al abrirla encontré una especie de elevador rústico hecho de madera, entré curioso y la puerta de cerró antes de subirme.
Cuando este se detuvo, había otra puerta que abrí para entrar a un enorme departamento hecho de madera, tenía enormes ventanales y muebles de madera con cojines grandes que parecían cómodos y esponjosos, alfombras de tela verde con adornos de hojas y flores muy bonitas por ciertas partes de la casa, la sala se veía extremadamente agradable y a un pequeño desnivel estaba lo que parecía una cocina, al fondo había unas escaleras que imagino llevaban a la habitación.
—Wow, es hermosa..
—Sube, creo que tengo ropa para ti—escuché desde las escaleras.
—Ok—asentí acercándome a estas para subir.
Cuando llegué al segundo piso vi que tenía un baño con una tina, un armario y al fondo estaba la cama, realmente parecía la casa de campo de algún millonario.
—¡Atem, tu casa es increíble! —exclamé mientras él se ponía unos pantalones de cuero y una camisa blanca.
—Gracias, me tomó 50 años construirla tal y como la quería —sonrió pasándome unos pantalones —. Toma este.
…¿Acaba de decir que estuvo trabajando en la casa cuanto?
—Esto ¿Qué edad tienes, por casualidad? —pregunté mientras me vestía.
—121—contestó como si nada —. ¿Qué edad creíste que tendría?
—....Pues, te ves bastante joven —dije tratando de sonar casual —. No te imaginé con más de 100.
Creo que dije algo que le gustó porque su cola se movió de un lado a otro.
—Por cierto ¿Cuantos niveles subí? —pregunté revisando mi brazalete.
Nombre: Daniel White
Clase: Mago Blanco
Nivel: 3
Grupo: Felinos Reales
Rango: C.
Nivel de Magia elemental: 3
Nivel de Magia Oscura: 0
Nivel de Magia de Luz: 5
Nivel de Ataque: 2
Nivel de defensa: 0
—Vaya me fue bastante bien—sonreí—, muchas gracias Atem, a pesar de todo, fue divertido.
—Esto…gracias —susurró —. Oye…aún tenemos algo de tiempo, puedo enseñarte a leer y escribir un poco.
—¡¿De verdad?! ¡Me encantaría!
Pasamos un largo rato conversando y aprendiendo letras, cuando volvimos ya podía escribir el alfabeto, Atem era un buen maestro y tenía mucha paciencia.
Realmente era agradable charlar con él.
____
(Pv Atem)
—Oye Atem ¿Qué significan estos niveles?
Me preguntó mientras volvíamos a la ciudad mostrándome los niveles extras.
Exhibición: Nivel 1
Humillación: Nivel 2
Excitación: Nivel 1
Ira: Nivel 1
Placer: Nivel 1
—Ah, bueno es que se descubrió que los héroes y sus aliados podían obtener niveles especiales u obtener más poder—expliqué—, eso se puede lograr principalmente por el sexo o tener sentimientos como la ira o la vergüenza.
—...Perdón ¿Qué?
—Ahmmm luego te cuento—dije mientras entrábamos.
Dejé a Daniel con Ur para que le diera los materiales a Rose, vendiera algunos o construyera buenos equipos así me escapaba de esa explicación, luego fui al gremio a reclamar la recompensa y casi le di un puñetazo al pendejo que hizo el pedido por no mencionar los slimes morados.
—Bueno, parece que al menos el niño héroe sirve ¿o no? —me preguntaron mientras leía el cartel de misiones.
—Si, es un buen curandero —dije pensando en su esfuerzo por curarme y con eso logró subir varios niveles.
—Atem, ya tienes una misión para esta noche —me llamó la chica del mostrador.
—¿Qué? Pero no he aceptado una todavía—le dije confundido.
—Es una petición de las sacerdotisas del templo —insistió dándome un papel —. Esa chica lo trajo esta mañana.
—....Me cago en…—gruñí furioso.
—Jaja no olvides que esa chica es una heroína—se burlaron algunos.
—Considerate afortunado, Atem, ahora tienes a dos héroes en tu equipo.
—Les regalo a la chica —gruñí furioso —. Daniel es definitivamente mucho mejor.
____
(Pv Daniel)
—Entonces ¿te fue bien en la misión?
Miré a Ur mientras abrazaba a Sora luego de un largo día.
—Digamos…que fue interesante—comenté mientras Sora me mostraba una pizarra con letras.
—Mia papá, mi nombe—me decía muy orgulloso.
—Excelente cariño, ahora los dos estamos aprendiendo a leer—dije tomando la pizarra y poner mi nombre como me enseñó Atem—. Mira, ahí dice Sora y Daniel.
—¡Soa y Papá!—exclamó muy contento abrazándome.
—¿Y cómo se portó Sora hoy?—pregunté.
—Lloró un poco pero se olvidó de todo cuando Rose le mostró los juguetes—explicó Ur sirviendo bebidas—. Después comió y se pusieron a aprender las letras.
—Que alivio—susurré—. De no ser por Rose dudo que todo hubiera salido tan bien.
—A ella le gusta cuidar niños y como actúa muy infantil, les gusta pasar tiempo con ella—explicó Ur—. Bueno, mucha charla, lleva esto a la mesa 3, es la que está al fondo.
—Sí jefe—reí divertido dejando a Sora jugando con su pizarra mientras atendía las mesas.
Todavía me sentía nervioso cerca de las mujeres, pero gracias a Rose tenía un poco más de confianza, además Ur era muy paciente conmigo y ya en la noche terminé conociendo a varios clientes.
—Muy bien, puedes quedarte con las propinas que te dieron, lo demás será para pagar tu deuda—dijo Ur mientras hacía cálculos una vez que cerramos.
—De acuerdo—sonreí mientras Sora jugaba con una pelota.
En eso la puerta se abrió y entró Atem furioso.
—Dan, lo siento, pero tenemos un trabajo, ahora.
—¿Eh? ¿Por qué?—pregunté confundido.
—Felicia nos asignó una misión especial—dijo tomando mi mano—. Vamos, iremos al centro de la ciudad.
—¿Al centro? ¿Y qué vamos a hacer?
—.............Cantar.
____
Me quedé tan shockeado con lo que dijo pero antes de darme cuenta estábamos frente a una especie de teatro donde había una gran cantidad de gente.
—¿Qué tiene que ver ser un héroe con cantar?—pregunté aún congelado mientras Atem me arrastraba al interior.
—Nada, pero como esa chica trajo los espectáculos de baile y conciertos, puede hacer lo que le da la gana con eso—se quejó antes de detenerse frente a una taquilla—. Estamos en la lista, Atem y Daniel.
¿Trajo?
—¿A qué te refieres?
—¿Mn? ¿No lo sabes?—preguntó confundido—. Felicia es la heroína número 99, tu antecesora.
……¡¿Qué?!
—¡No tenía idea!—exclamé mientras seguía a Atem a una especie de camerino—. Espera ¡¿Qué coño vamos a hacer?!
—No tengo ni puta idea—se quejó sentándose—. Pero la misión sólo consiste en actuar, que lo hagamos bien o mal no importa ¿Qué sugieres? Yo sólo sé preparar cocteles, hablar con los animales y pelear.
—Tienes más talentos que yo—bufé—. Todavía no he empezado a hacer dulces y estoy muy oxidado, incluso antes de todo eso sólo se me daba bien cocinar y…¿Eh?
Un viejo recuerdo se asomó en mi cabeza.
Otro talento…
—Atem, tengo una idea, pero necesito que confíes en mí—dije mirándolo a los ojos.
—¿Eh?—me miró confundido—. ¿Y crees que va a funcionar?
—Al menos habremos hecho algo.
—...De acuerdo, confío en ti—sonrió.
—Muy bien, ayúdame a buscar un vestido—dije antes de ir a los vestuarios.
—......¿Qué?
_____
—Nuestro siguiente número es del equipo de ¡Atem y Daniel! ¡Un aplauso!
—¿Estás seguro de esto?
—Confía en mí.
Atem se acercó al centro del escenario y tomó una especie de megáfono, supongo que no había micrófonos por aquí.
—Esto…Mi acompañante hará la presentación por su cuenta, a los de la música, sigan mi ritmo—dijo antes de saltar del escenario y fue con los músicos para dirigir.
Cuando todo estuvo en silencio salí al escenario.
Todo lo que había pasado en esos años se esfumaron por completo de mí y sólo volví a mi época de las convenciones de anime.
—¡Hola gente! ¡Soy Didi! ¡Bienvenidos al evento!
Había salido usando un esponjoso vestido azul con mayas negras y una camisa ajustada, me solté el cabello y me puse un sombrero n***o con un lazo azul a juego con los zapatos de tacón.
Todos se quedaron boquiabiertos al verme, pero no les di tiempo de nada más y sólo indiqué a Atem que comenzara la música.
—¡Vamos a divertirnos! ¡Sigan el ritmo! ¿Vale?—exclamé con una voz afeminada.
Y así comenzó la música, tomé el megáfono y comencé a cantar.
Un mundo maravilloso
¡Vamos, hagamos sonar la melodía de nuestro comienzo!
Aprovecha este momento para todo lo que vale
Nos acercaremos más y más a la fruición
¡Ir más allá de los límites cuando tomo tu mano!
Así es, ¡somos fantásticos soñadores!
Al principio la gente estaba confundida, pero poco a poco comenzaron a bailar y moverse al ritmo de la canción.
También podemos hacer lo que queramos
Escuché que ser un poco egoísta podría ser una magia que podría salvar a alguien
Decir algo como "está fuera del sentido común"
Son buenas excusas para aquellos que nunca se salen de la línea, ¿verdad?
Busca esa luz, nuestras sonrisas, y no tengas miedo
¡Porque no estás solo!
¡Continúa para cambiar el mundo!
Un tono de bendición resuena en este momento
¡No tengo el más mínimo interés en el cruel mañana!
Fue como volver a esa época en que Sam y yo hacíamos locuras en las convenciones, cuando todos nuestros problemas desaparecían y sólo éramos nosotros en el escenario.
¡Ve!, las posibilidades residen de todos nosotros
Encendiéndose en lo profundo de nuestros ojos
Así que comencemos, grítalo en voz alta
Entrégalo, ¡somos fantásticos soñadores!
Es porque tenemos partes que faltan
Es muy divertido completarlas juntos
Ya sabes, no importa quien sea, tú también
¡Puedes unirte a alguien e ir a donde quieras!
¿No te hace querer hacerte ilusiones?
Me sentí en las nubes, estaba tan feliz que simplemente todo lo malo se esfumaba de mi cabeza.
Un mundo maravilloso
¡Un mundo maravilloso!
Solo mira una deslumbrante fanfarria de luz
Siempre está esperando por nosotros
¡No hay razón para dudar más!
Una y otra vez, seamos codiciosos
¡Y tómalo todo para nosotros!
Vamos, ¡somos fantásticos soñadores!
Terminé la canción y todos aplaudieron emocionados mientras Atem volvía al escenario, sonreí al verlo y corrí a abrazarlo saltando de alegría, al menos no se alejó de mí.
—¡Eso fue increíble!—gritó la presentadora—. ¿Cómo es que siendo un chico hiciste algo así? Incluso tu vestuario fue improvisado pero se ve adorable.
—Gracias, si, fue una sorpresa participar hoy, pero valió la pena—sonreí escuchando las voces del público que me seguían aplaudiendo.
—Los jueces están muy complacidos con tu trabajo, sin duda están en la lista de los preferidos—sonrió la chica—. Así que buena suerte chicos.
Nos despedimos del público y volvimos al camerino, Atem se sentó en la silla y me miró todavía confundido.
—¿Vas a explicarme qué fue eso?—dijo seriamente—. Jamás había visto a un hombre vestirse y actuar de mujer.
—Vaya, creo que lo primero que traje a este mundo como héroe fue a los traps—pensé divertido antes de sentarme frente a él—. Verás, cuando era joven y salía con mi difunta esposa, ella le tenía miedo a la gente, decía que nadie querría hablarle por ser tan enfermiza y tener tantas lesiones.
—¿Lesiones?—preguntó extrañado.
—Tuvo un accidente cuando era niña y perdió uno de sus ojos—expliqué—. Le pusieron uno de vidrio casi idéntico pero eso dañó su autoestima y le daba miedo salir de su casa, así que un día la llevé a una convención donde vimos a gente bailando y cantando, a Sam le encantaba eso pero tenía mucha vergüenza de hacerlo en público.
—Entiendo—asintió.
—Un día le dije que participáramos en un concurso de baile—expliqué—. Pero le daba miedo, así que sugerí que usáramos disfraces y se le ocurrió que cambiáramos de género, fue así como nos convertimos en Susu y Didi, una pareja de cantantes, la primera vez estábamos muy ocupados riéndonos de nosotros mismos que perdimos, pero a todos les encantó nuestro atuendo, así que empezamos a practicar y ahora sí nos fue bastante bien—sonreí con nostalgia—. Esos espectáculos se convirtieron en nuestro escape, incluso ganamos algunos concursos, volver a cantar me hizo recordar esos bellos momentos, cuando el único problema era recordar la letra de la canción.
Atem bajó la cabeza con tristeza antes de tomar mi mano.
—Lo siento, jamás pensé que sería tan especial para ti—dijo mirándome a los ojos.
Sonreí agradecido.
—No hay nada que disculpar, ahora estoy muy feliz gracias a esto—aseguré.
—.....¿Sabes? Estos son eventos donde puedes ganar dinero—explicó—. Puedes venir siempre que quieras y olvidarte de todo.
Sonreí muy feliz antes de abrazarlo.
—Gracias, Atem, eres increíble.
—Jaja yo diría lo contrario—sonrió.
Poco después nos llamaron para anunciar a los ganadores, lastimosamente no ganamos pero quedamos en tercer lugar y conseguimos algo de dinero.
Salimos del teatro y algunos nos felicitaron por la actuación, incluso me invitaron a beber con ellos al igual que Atem, él aceptó pero yo me negué diciendo que debía acostar a mi hijo, así que volví a casa siguiendo las instrucciones del chico.
Cuando les conté a Ur lo que hicimos, él me miró como si ya lo supiera.
—Si, te vi en la presentación.
—¿Eh? ¿Fuiste allá?
Sacó de su bolsillo una gema roja que colocó sobre la barra.
—Esta cosa proyecta eventos que están ocurriendo—explicó—. Los repartieron en la tarde así que te vi bailando, ni yo lo creía aunque lo estaba viendo—señaló arriba donde seguramente estaba Sora durmiendo—. Hasta tu hijo se puso a bailar.
—.....Ay dios.
__Tierra, Departamento de Policías___
—A ver si lo entendí, un hombre desaparecido vuelve de entre los muertos, secuestra un niño y cuando los oficiales se le acercan ¿simplemente explota?
—Eso parece, Jefe.
Bufé frustrado, desde hace dos días me asignaron un caso de “despedida” antes de mi jubilación y era la cosa más extraña del mundo.
Un hombre desaparecido por más de dos años de pronto apareció y se llevó a su hijo que según vivía con su tía materna, huyó a un parque siendo perseguido por la policía y cuando trataron de atraparlo de pronto explotó matándose junto con su hijo, pero no quedó nada, ningún cuerpo que examinar, evidencia de explosivos, nada, simplemente se esfumaron.
—Vaya mierda de caso—gruñí molesto.
—Inspector García, vino una mujer preguntando por usted—dijo un oficial entrando a mi oficina—. Es la tía del niño fallecido.
—Genial, va a venir a llorar por la muerte de su sobrino y culparnos por no hacer nada—pensé molesto—. Déjala pasar.
Ambos chicos se retiraron, dejando entrar a una mujer llenita con el cabello pintado y unos pechos gigantescos.
—Buenas tardes, señorita—dije poniéndome de pie—. Soy el Inspector Tomás García, lamento mucho su pérdida.
—Gracias, soy Ludmila Miles—dijo en un tono seco—. No se preocupe, todavía me parece una pesadilla todo esto.
Supongo que sí.
—Disculpe, realmente ¿Está seguro que mi sobrino y ese hombre murieron?—preguntó—. Tal vez se hayan escapado y listo.
¿Qué?
—Hemos rastreado toda la zona, el hombre no tenía ninguna oportunidad de escapar—dije sacando un boceto del área de la escena del crimen—. Daniel White entró al parque y se quedó entre el lago y los policías, no había ningún área donde pudiera esconderse y revisamos el parque en caso de dudas.
—...Pero…no es posible que ese hombre matara a su hijo—susurró.
—Bueno, él desapareció desde la muerte de su esposa—comenté extrañado—. No había ningún vínculo entre ellos.
—...Se nota que no conoce a ese imbécil—susurró.
¿Qué?
—¿Dijo algo, señorita?—pregunté fingiendo que no la había escuchado.
—No, nada—dijo poniéndose de pie—. Gracias oficial, si no se puede hacer nada no importa.
Y se fue como si nada.
…¿Qué acaba de pasar?
Estaba totalmente confundido, esa no era la actitud de una mujer que acababa de perder a su sobrino.
—A todo esto ¿Dónde estaba ese niño?
Tomé el teléfono y llamé a un amigo que trabajaba en el registro nacional, le pedí información sobre un niño llamado Sora White, después llamé a un conocido del seguro para buscar todos los registros de vacunas, enfermedades y después pedí información para saber quién tenía la custodia del niño.
No iba a obtener esa información tan pronto, así que me levanté y tomé mi mochila para irme.
—Inspector, hay una mujer que quiere hablar con usted—me dijeron en la entrada.
—Ya mi horario terminó por hoy—gruñí antes de irme.
—¡Está afuera esperando!
Maldita sea.
Vi a una mujer mirando a todos lados antes de fijarse en mí, tenía el cabello gris y unos lentes redondos que apenas le dejaba ver sus ojos grises, era bastante delgada casi esquelética, llevaba un abrigo largo castaño y una falda hasta las rodillas, no tenía idea de quién era pero al verla en ese estado casi me daban ganas de darle una hamburguesa o algo.
—Disculpe, ¿Es usted el Inspector a cargo del caso del niño Sora?—preguntó nerviosa.
—Si, ¿Es usted alguna conocida de la víctima?—pregunté caminando hacia ella—. Disculpe pero hoy debo retirarme, podemos hablar mañana.
—Claro, lo entiendo—susurró—. Pero quiero pedirle algo muy importante.
—Si es algo en lo que yo puedo ayudar lo intentaré.
Ella me miró y pude ver algunas lágrimas en sus ojos.
—Por favor, detenga a mi hija, ella es la culpable de todo esto.