Unos meses después Saint-Laurent-sur-Gorre Zahara A veces el amor no es suficiente para caminar juntos. Hay caminos que, por más que se busquen, jamás se cruzan en el mismo horizonte. No importa cuánto nos aferremos, cuánto luchemos; el destino a veces nos arranca de donde queremos estar, nos cierra todas las puertas, nos grita en silencio no dejándonos solos con nuestro vacío, con esa herida abierta. No es falta de amor, sino la crueldad de las circunstancias, un compás implacable que nos obliga a soltar, incluso cuando nuestras manos aún sangran de tanto sostener. Y ahí queda el alma, suspendida entre lo que fue y lo que pudo ser, prisionera de un tiempo que no se detiene, pero tampoco avanza del todo. Nos decimos que hay que seguir, que es un error encadenarse a lo que ya no es, per

