Demian se aclara la garganta; su voz es firme y llena de autoridad. Me acerco más a su costado, con una sonrisa en el rostro.—No, Scarlett está por su voluntad; ella me ama tal y como soy. Es mi esposa y será la madre de mis hijos. Sus palabras y su lealtad son mías. Y, como su esposo, espero que la traten con respeto y se abstengan de cuestionarla a ella o a nuestra relación. Todos guardaron silencio, asimilando la noticia. Algunos parecen sorprendidos, mientras que otros parecen escépticos o incluso indignados, aunque su hermana suelta una mueca de incredulidad.—¿Desde cuándo te preocupas por una mujer? Siempre te ha interesado tener una nueva chica cada semana- Los ojos de Demian se entrecerraron y su mirada se volvió más intensa y amenazante; no le gustaron sus palabras y mucho menos

