5. Planes

2158 Words
Mariana no sólo se convirtió en la mejor alumna de la Ingeniería en Agronomía, también consiguió un empleo como guía de turistas los fines de semana. Su carisma encantaba a los cientos de visitantes que llegaban a conocer las ruinas arqueológicas de Palenque. Cada viernes por la tarde viajaba con su amiga Violeta, desde Tuxtla a Palenque, eran casi cinco horas de viaje en autobús, pero los padres de Violeta vivían en Palenque, muy cerca de las ruinas, así que se quedaban en su casa sin la necesidad de gastar en hospedaje y todo el dinero que lograban obtener, lo utilizaban para sus gastos universitarios. —  No sé qué hacer, se acercan las vacaciones y quisiera ir a visitar a mi padre, pero es temporada alta para el turismo, necesito el dinero para ir al congreso universitario. — ¿No crees que tu papá te pueda apoyar? — Sabes que papá no gana mucho, la mayoría de sus pacientes no tienen dinero para pagar la consulta, algunos le pagan con maíz, frijol o café. — Siempre pensé que los médicos ganaban mucho dinero. — Los que ejercen en la ciudad, tal vez; pero mi papá vive en un pueblo marginado, la gente apenas tiene lo básico para sobrevivir. — Es una gran labor la que ha hecho tu papá, mira que seguir en el pueblo después de tantos años. — No sabes lo bueno que es, a la mayoría de la gente no le cobra sus servicios, y a veces les regala el maíz o el frijol con el que otros le pagan. Hace un gran esfuerzo para ayudarme con el pago de la pensión, se ha esforzado mucho para que no me falte nada. — Cómo me gustaría poder hablar así de mi papá, ya vez, él cada vez que me ve, me insiste en que deje los estudios y me dedique a trabajar de tiempo completo. Si no fuera por mi madre, seguramente él ya me habría obligado. — Cuánto envidio tu relación con tu mamá, se ve que te quiere mucho y además te apoya en todo, incluso en contra de tu padre. Yo en cambio, nunca conocí a la mía, sólo sé de ella por lo poco que me ha contado mi papá, además su relación fue tan breve, que él tampoco la conoció mucho. — Se me hace tan romántica su historia, y a la vez tan trágica, es una pena que haya muerto cuando naciste. — Creo que iré a visitarlo, lo extraño mucho, nunca nos habíamos separado y me agobia que esté tan solo. Pasaré unos días con él y te alcanzo en Palenque para trabajar al menos unos días, tengo un poco de dinero ahorrado y creo que lograré conseguir el dinero para el congreso. — No te preocupes si no llegas a completar el costo, todavía nos quedan dos fines de semana más, ya verás que lo lograremos e iremos a ese congreso. — Es muy importante, nos ayudará con la calificación final, no puedo creer que estemos a tan sólo unos meses de conseguir el título, además me ilusiona viajar a Cancún. — A mí también, espero que en el congreso tengamos tiempo de conocer algunos chicos guapos. — Viole, vamos en plan de estudio, no en plan de ligue. — ¡Ay Mariana! No seas aguafiestas, el estudio no está peleado con la diversión. Llevamos años viviendo para estudiar, ya necesitamos un descanso o, a este paso moriré virgen. — No me hagas reír, eso ni tú te lo crees. — ¡Shhh! Calla, que alguien te puede oír, sólo tú sabes mis más oscuros secretos…  tú si vas directo a que te beatifiquen amiga, ya pronto vas a cumplir veintidós años, ya es justo que te vacunen contra la virginidad. — Ay Viole, para eso. Yo necesito encontrar un amor como el que se tuvieron mis padres; siempre he soñado con que mi primera vez, sea con alguien que me ame, como mi papá amó a mi mamá. — Esos hombres ya no existen amiga, puede ser que tu papá haya sido el último, además creo que tienes estándares muy altos, es imposible que vayas por la vida comparando a los hombres con tu papá, eso es raro. — No es que los compare con él, pero sí me gustaría que fueran honestos, inteligentes, desinteresados, altruistas y capaces de amar a una sola mujer. — ¿Ves cómo sí pides imposibles? Tú sí que morirás virgen. Esa tarde salieron de la universidad para pasar las vacaciones de semana santa, Mariana tomó el autobús para volver a Amatenango. Tenía meses sin ver a su padre y quería darle una sorpresa, hacía algunos años que ya el pueblo contaba con líneas telefónicas y ella solía llamarlo constantemente, pero esta vez quiso dale una sorpresa. Bajó del autobús y comenzó a caminar hacia el dispensario médico, una oleada de niños corrió a recibirla, la hija del doctor era muy querida por la gente del pueblo. Le extrañó que estuviera cerrado, probablemente su padre había salido a alguna consulta a domicilio, solía visitar pacientes que por alguna razón, no podían ser trasladados hasta el dispensario. Ella conservaba las llaves de la parte trasera, donde su padre había construido un pequeño departamento, con dos habitaciones y una cocineta. Lo indispensable para que los dos vivieran cómodamente, ya que cuando ella creció, necesitó su propio espacio. Abrió la puerta y se sonrojó al descubrir a su padre con una mujer. — ¡Lo siento! ¡Perdón! — dijo y cerró nuevamente la puerta, le dio mucha vergüenza ver a esa mujer desnuda sobre su padre tumbado en un sillón. Nunca antes su padre había metido una mujer en su pequeña casa, seguramente, por respeto a ella, pero llevaba años viviendo solo y ella no le había dicho que pasaría las vacaciones con él. La puerta se abrió y su padre salió terminando de abotonarse la camisa. — Mariana hija, perdón, no sabía que vendrías, no debí dejar que esto pasara. — No te preocupes papá — dijo sonrojada — me alegro de que hayas encontrado a alguien con quien compartir tu vida. — ¡Oh, no! No es lo que piensas, esto es… sólo ocasional, yo no podría ya tener una pareja; ven, vamos a comer con doña Chona, le va a dar mucho gusto verte. Fernando entró en el consultorio para lavarse, se sentía incómodo incluso para abrazar a su hija, se moría de vergüenza. Zaira era una mujer que trabajaba en la cantina del pueblo, él solo desfogaba sus ganas con ella de vez en cuando, y no quería que tuviera ningún tipo de relación con su hija; por eso prefirió alejar a Mariana, para que se vistiera y saliera sin toparse con ella. En casa de doña Chona la recibieron con mucha alegría, ella, fue una de las mujeres que ayudaron a Fernando a cuidarla cuando era una bebita, así que la quería igual que a sus propios hijos. — ¡Niña Mariana! Gracias a Dios que volviste ¿Ya eres un ingeniero agrónomo? — Gracias doña Chona, a mí también me da mucho gusto volver a verlos, sólo vine unos días. Todavía faltan unos meses para graduarme, y luego tengo que hacer una pasantía para recibir mi título. — ¡Mira nada más! Estás bien chula, ya eres toda una mujer. ¡Ya me huele a suegro doctor! — No doña Chona, eso ni lo diga. Para mí, Mariana sigue siendo mi niña, el día que me diga que ya tiene novio, me voy a convertir en un ogro. Comieron una deliciosa sopa de pan y quesito relleno, Mariana ya extrañaba la comida de casa, aunque la dueña de la pensión en la que vivía cocinaba muy bien, la comida no se comparaba con los sabores de su pueblo. Después de comer volvieron a casa, la mujer se había ido, y alguien había hecho la limpieza. — Sólo vine por unos días papito, te extrañaba mucho, ha sido mucho tiempo lejos de ti. — Yo también te extrañaba mi preciosa ¿Cómo no extrañarte? Si eres lo único, que me ha mantenido vivo todo este tiempo. — Te amo tanto papi, me duele mucho que estés aquí tan solo, que tengas que recurrir a esas mujeres, tú mereces a alguien que te ame, y que te haga feliz, que sea tu compañera de vida. — Ya hemos hablado de eso antes hija, yo no podría volver a enamorarme, tu mamá, dejó los estándares demasiado altos. Cuando conozco a alguien no puedo evitar hacer comparaciones, y nunca nadie podría llenar el vacío que ella dejó en mi corazón. — ¿No has pensado que tal vez ha llegado la hora de salir de este pueblo? Tal vez, si te decidieras a mudarte a la ciudad, tendrías más oportunidad de conocer a alguien. — Ahora eres una mujer, eres preciosa y corres mucho más peligro que antes. ¿Recuerdas que te conté sobre el hombre que me perseguía para matarme y llevarte de mi lado? — Sí, lo recuerdo, pero eso fue hace muchos años. — La última vez que llamé a la señora Hilda en la ciudad de México, me dijo que mi fotografía sigue circulando. Su hija me vio en las r************* , e incluso han hecho bosquejos, de cómo me vería con barba y bigote, eso quiere decir que ese hombre me sigue buscando. Es por eso que te insisto en que no subas fotografías tuyas a las redes, eres idéntica a tu madre, y además llevas su nombre y mi apellido, si alguien te ve, sabrán e inmediato que eres su hija y podrían encontrarnos. — Han pasado muchos años, pensé que tal vez, ese hombre ya habría muerto o desistido. — Pues parece que no, su búsqueda continúa y la tecnología está de su lado, en aquél entonces, cuando escapé de él, los teléfonos móviles, el internet y las r************* , no eran lo que son ahora. Fue fácil para mí ocultarme, pero ya nada es como antes. — No te preocupes papá, yo evito hacer uso de las redes, creo que soy la única estudiante de la universidad que no tiene un teléfono móvil, hoy en día, nadie puede vivir sin uno, me ven como si fuera un bicho raro cuando me piden mi f*******: y les digo que no tengo. — Nunca está demás extremar precauciones, me da algo de tranquilidad, el hecho de que no hay ninguna forma en que sepan cómo te ves ahora. Eras muy pequeñita cuando pasó aquello, y estoy seguro de que no había fotografías tuyas. Bueno hablemos de otras cosas, quiero que me cuentes todo lo que has hecho el último semestre. — No hay mucho que contar, ya sabes que sólo estudio y los fines de semana viajo a Palenque, para trabajar de guía de turistas. Ahora estoy ahorrando para ir a un congreso a Cancún. — ¿Un congreso? No me habías dicho nada de eso ¿Cuándo es? ¿Necesitas dinero? — Será dentro de cuatro semanas, es un congreso médico, pero los alumnos de ingeniería en agronomía estamos invitados, ya que se hablará del daño que puede ocasionar a la salud, el uso de fertilizantes y los productos transgénicos. Es muy importante para mí, ya que de eso va mi tesis. — Entonces tienes que ir, ya veremos cómo le hacemos para pagar tu estancia. — No quiero que te preocupes papi, sólo me quedaré unos días y espero que haya muchos turistas en Palenque en la última semana de vacaciones. — Espera, yo tengo algo que quizá nos pueda servir. Fernando entró en su habitación, salió con un pequeño estuche en las manos. — ¡Mira! Si lo vendemos o lo empeñamos, podemos conseguir el dinero. — ¿Qué es? — El anillo de compromiso que compré para tu madre, ella nunca lo usó, ya había fallecido cuando llegué a entregárselo. Lo he guardado durante muchos años, pensaba regalártelo el día de tu graduación, pero quizá lo necesitemos para que vayas a ese congreso; Cancún es una zona turística, habrá muchas cosas que hacer y qué ver, no me gustaría que fueras tan limitada en tu presupuesto. — ¡Es hermoso! Lo voy a aceptar papi, pero con una condición, llevémoslo a una casa de empeño, y luego los dos trabajaremos duro para recuperarlo. No quiero perderlo, no tengo nada de mi mamá y aunque ella no lo haya usado, tú se lo compraste con mucho amor, y para mí eso es suficiente para considerarlo de ella. — No te preocupes, así lo haremos, no dejaremos que se pierda. Mariana lo abrazó, estaba feliz porque se había resuelto lo del pago de su viaje al congreso, y pensó que Violeta tenía razón, iba a ser un buen lugar para divertirse, conocer gente nueva y quizá, podría conocer a alguien especial.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD