Así logré llevarme a Etienne a mi restaurante de sushi favorito. Pero sentados en una mesa pequeña en el mismo, no sentía para nada la emoción que me embargo más temprano. Era lo opuesto, Etienne se sentía apagado y de mal humor, aunque no me hubiese hecho nada expresamente denunciable. Teníamos la carta en la mano y el la veía sin leerla en realidad. Mi apetito se había mermado por igual y yo solo quería una forma de alegrarle, era su cumpleaños después de todo. ─ Uy no sé qué pedir hay tanto por hacerlo esta noche ¿no crees? ¿todo tiene buena pinta no? ─ digo en un tono emocionado y positivo. ─ Sushi, teriyakis, sopa pho bo, sambal y pato laqueado, todo en una misma cocina, seguro todo tiene una excelente pinta ─ me responde en un tono sarcástico. ─ Es porque es un restaurant

