Encontró a su hermano en el desayunador hablando animadamente por teléfono. Imaginaba era su novia, a la que aun ella no conocía.
Ingresa a la habitación sonriendo a Martin, que se lo veía muy a gusto y riendo de algún chiste. Levanta la vista, en los ojos aún se le apreciaba la risa, cuando la ve y le dice.:
- Ey Lyz! Buen Día! Que bien te ves!- Y si, se había tomado especial cuidado en su aspecto, algo que no siempre hacía.
-La reunión se hará dentro de dos horas.- dijo medio tapando el teléfono.- Desayuna y relájate, cuando termines te espero en mi escritorio.- Pasó hacia la puerta y se detuvo el tiempo suficiente para besarle la frente.
- Ok, nos vemos - Dijo Lyz.
Observó a su alrededor. Todo estaba tal cual lo recordaba. Se dirigió hacia la esquina, se sirvió un sumo de frutas, un café y se dispuso a desayunar mientras observaba por la ventana. Las vistas eran el punto fuerte de la propiedad, ya que las habitaciones, siempre le habían resultado clínicas, demasiado despojadas y blancas.
Aun no tenía claro como podría configurar esto que veía, con sus tendencias de incluír el hogar al entorno. Si a eso le sumaba una cuñada que iría a vivir allí, a la cual no conocía de nada y al arquitecto que haría las modificaciones. Serían pocas las reuniones para armar el proyecto final.
No iba a estar dos horas allí sentada. Iría a buscar algunos elementos del camper. En su maletín con sus herramientas de trabajo debía agregar la grabadora, y pondría a cargar los dispositivos. Nada debía fallar.
Antes de las dos horas de plazo, estaba saliendo del camper ya lista para lo que venía. Se dirigió hacia el estudio de su hermano para al fin conocer al arquitecto, con el que tendría que trabajar codo a codo. La sorprendió en el camino cruzarse con los perros del vecino que volvieron a saludarla por segunda vez en ese día.
La puerta de su estudio estaba abierta, y hacia allí dirigío sus pasos.
- Buenos Días- Saludó mientras se acercaba a su hermano, notó algo familiar en la enorme figura que estaba de espaldas, y que comenzaba a incorporarse. Cuando se voltea a verla, Lyz queda como paralizada.
-El idiota de la carretera!- Pensó mientras otra vez se le caía la mandíbula. Esperaba no haberlo dicho en voz alta.
Su hermano se la queda viendo con gesto extrañado... Observa todos sus cambios de expresión y luego mira a Vince que estaba atento observando a Lyz con intensidad. Algo estaba sucediendo y no entedía que era, la tensión era tremenda. Lyz se caracterizaba por ser transparente. Su cara siempre le delataba, algo que no podía decir de Vince. Así que se quedó observando a su hermana con atención y si, y la preocupación comenzó a aguijonear a Matin, quien se removió intranquilo.
- Ocurre algo?- pregunta por fin.
- Tuvimos un encuentro accidental ayer- Comenta Vince, despreocupado.
Y le relata sin grandes detalles el encuentro en la subida de la Sierra:
- A unos pocos kilómetros de aquí, en la curva, nuestros vehículos se tocaron.- Lo dijo con voz suave mientras arqueaba ligeramente una ceja.
- Lyz?- Pregunta aun preocupado Martin.. Al fin Lyz nota su silencio.
Por qué tendría esas reacciones exageradas ante la presencia de este tipo? Pero que guapo estaba esa mañana! No tenía derecho a verse tan bien!. Esto la molestó mucho. - Frunció ligeramente el ceño.
- mmm- dijo Lyz intentando salir de la parálisis momentánea.
Vince se adelantó con la mano extendida para saludarla.
- Buenos Días Elizabeth. Tengamos una nueva presentación. Mi nombre es Vince Burgüeño.- Tomó su mano caída y la sostuvo entre las suyas un momento. - Trabajaremos juntos las próximas semanas y además será un placer mostrarte los alrededores..-
Sintió una corriente de energía que se inició desde el punto en que estaban en contacto, y la recorrió entera. Se sentía muy bien esa calidez.
- Buenos Días Vince, puedes llamarme Lyz.- Respondió Lyz por fin. No podía apartar sus ojos de esa mirada. Atrapantes, era la descripción mas certera para esos ojos, además de enigmáticos. Se sentía totalmente invadida por su magnetismo.
- Bien- Dijo Martin. - Ya podemos comenzar con la reunión.
Vince por su parte se contentó con tomar las manos de Lyz, cuando su impulso primero fué tomarla entre sus brazos. Tenerla estrechamente abrazada. Iba a ser duro contener esos impulsos cuando compartieran largas jornadas de trabajo y estuvieran solos.
En cuando soltó su mano, Lyz comenzó a tomar el control de si misma.
Su cuñada iba a participar brevemente a través de zoom, por lo menos alguna información iba a recabar.. A partir de allí todo continuó con una extraña normalidad. Alistó los dispositivos para grabar la charla desde el portátil y la grabadora. Participó de la conversación y de verdad esperaba haber preguntado todo lo necesario. Porque de todo esto dependía el éxito de su proyecto.
Luego de los saludos habituales, le presentaron por fin a quien sería su cuñada. Sarah parecía ser muy agradable.
Vince tomó la palabra y comenzó a mostrar los distintos cambios en la casa y alrededores a través de una presentación animada que veían todos a través de las pantallas. Algo que le iba a ser muy útil para comenzar su proceso creativo.
Parecía que conocía muy bien a Sarah, o por lo menos habían tenido conversaciones previas a esta. Todas deducciones propias, pues aun no había tenido una charla mas extensa con su hermano.
Un día con demasiadas sorpresas!... Y las sorpresas no eran su fuerte.
A medida que avanzaba la reunión Vince observaba cada uno de los cambios de expresión de Lyz. Sólo la conocía desde hacía 24 horas, pero podría ser un experto en detectar sus pensamientos o emociones ya que su rostro era muy expresivo... algo la estaba molestando, y mucho. No iba a tener muchas oportunidades de hablar a solas en los próximos días, ya que Martin tenía previsto irse a fin de mes. Así que su cabeza comenzó a estudiar opciones a toda velocidad, ya que iba a intervenir directamente en los planes para corregir eso. Necesitaba absoluto control de la agenda.
- Propongo que trabajemos conjuntamente con Lyz esta semana para mostrarles un bosquejo de las posibilidades antes de tu partida Martin. Tendremos oportunidad de efectuar modificaciones de bajo costo en esta etapa del proyecto, mas avanzado, todo sería mas engorroso.
Todos estuvieron de acuerdo así que a Lyz, sólo le quedó asentir.
Definitivamente, detestaba las sorpresas!