Estoy llegando a la floristería junto a mi mamá que no ha querido dejarme sola ni un segundo, después de todo lo que pasó no me he atrevido a decirles que el día del accidente un hombre acechaba la tienda y la persecución de la vez que me quede sola y de lo que paso en la universidad.
No quisiera preocuparlos más de lo que ya están por todo lo del accidente y de verdad quisiera poder desahogarme con ellos pero no puedo darles más cosas para preocuparse, no quiero.
Siempre los voy a poner a ellos antes que a mí y si esta es una de esas ocasiones pues será así.
—Hija tu papá aun no quiere que trabajes en la carpintería asi que te quedas conmigo a ayudarme—sonreí feliz porque no he tenido que cortar madera en este último mes.
—Tenía que pasarme algo para que tuvieran consideración con su pobre hija—mi mamá me miro mal y yo le di un beso en la mejilla.
—No digas ese tipo de cosas—se sentó molesta detrás de la caja y yo la iguale.
—Te amo mamá, no me hagas caso—la campanita de la puerta sonó y vi a Derek entrar con una amplia sonrisa.
— ¿Ese no es el hermano del ex de tu hermana? —dijo en un susurro y yo la miré extrañada.
—Buenos días, vine a buscar un arreglo que mande a hacer hace como un mes—mi mamá no dejaba de verlo y yo comencé a revisar los libros.
—Sí, el arreglo de tulipanes—le sonreí a Derek y salí a buscarlo mientras mi mamá hablaba alguna tontería con él.
Sostuve entre mis brazos la caja de madera del arreglo y la llevé conmigo a la tienda.
— ¿Qué hablan? —ambos me miraron y Derek se acercó a ayudarme y en el proceso rozo nuestros dedos.
Lo quede mirando por unos segundos mientras la extrañeza del toque no me dejaba pensar con claridad.
—Tu mamá me comentaba que los tulipanes son sus favoritos—asentí aun viéndolo—bueno yo me voy, luego hablamos para salir a tomar un café—asentí y lo vi acercarse a darme un beso en la mejilla pero no llego a su destino.
—Aléjate de ella—siseo Álvaro con la mandíbula tensa.
—Hey, cálmate solo me despedía.
—No me importa lo que hacías, solo mantente lejos de mi novia—dijo remarcando el mí y mi cara paso de asombro a molestia.
—Nos vemos luego Derek y si yo te aviso para salir—me di la vuelta y camine hacia el cuarto de baño.
Mientras pasaba pude ver la cara de asombro de mi mamá y yo me reí porque nadie más que ella me conoce y sabe que no dejare que nadie me trate como un objeto cuando no lo soy.
Sentí una mano en mi codo y me solté bruscamente.
— ¿Qué? —pregunte sin voltearme.
—Aléjate de él Lori, es peligroso y no lo quiero cerca de ti—me di la vuelta y lo miré con todas las ganas de rostizarlo con mis ojos.
—No—fue lo único que dije y sus orejas se pudieron rojas.
—Te lo estoy diciendo por tu bien, no lo quiero cerca de ti—me reí en su cara y luego me puse seria.
—No es que no quiera o que te quiera llevar la contraria, es que nadie, escucha bien, nadie me dice o impone que debo hacer y que no, con quien debo hablar y con quien no—suspire—si no te has dado cuenta, en mi vida siempre he sido lo suficientemente independiente para valerme por mi sola si algo anda mal, que puedo y quiero hacer lo que me plazca sin que un hombre tenga que orinarse sobre mi marcando un territorio que no es suyo porque yo no soy de nadie—di un paso hacia él—que nadie tiene más derecho a mandar sobre mi vida que yo misma y que no soy un objeto para que me reclamen como suya.
—Yo…—puse mi mano frente a su cara cortándolo.
—Tu mejor que nadie debes saberlo, ahora, si quieres seguir siendo mi novio calmas tus ínfulas de macho que conmigo no funcionan o dejas de serlo—entre al baño y sonreí victoriosa al sentirme poderosa.
Nadie puede venir a mandar sobre mí como un objeto que simplemente se mueve si se lo ordenan.
Ya había pasado la hora del mediodía y seguían llegando personas a buscar arreglos florales.
Durante el transcurso de la mañana no hablamos y lo preferí así, es mejor esperar a que las cosas se calmen un poco.
Mi papá salió de la carpintería y se puso frente a nosotras, sonrió y nos dio un beso a cada una.
—Estoy orgulloso de ti hija, nunca debes dejar que nadie pase sobre lo que tú piensas y quieres, defiendes tus derechos y peleas para que sea como tú quieres—le sonreí y tome su mano.
—Es lo que ustedes me han enseñado y no puedo echar por la borda mis principios morales y como mujer, debo siempre pelear por las causas que promuevan el derecho de ser y hacer como queramos—ambos asintieron y vi a Alva salir de la carpintería también.
—Ahora, nosotros nos vamos, ustedes cierren la tienda—lo mire fijamente y él sonrió—también debes enfrentar los problemas y no dejar que pase el tiempo para hacerlo—asentí y ambos salieron del lugar dándose besos y empujones.
— ¿Ya nos vamos? —le pregunte y él solo asintió.
—Voy a arreglar unas cosas allá detrás y nos vamos—se fue sin mirarme y yo sonreí.
Comencé a ordenar rápidamente el lugar y cuando fui a bajar las cortinas de los ventanales una sombra me asusto, di dos pasos hacia atrás y frente a mi apareció la figura del hombre vestido de n***o y un cuchillo filoso en su mano.
Quise gritar pero no salía mi voz, así que corrí a la puerta y pase el seguro, el hombre solo sonreía mientras me veía y mi pánico crecía a cada segundo.
Se acercó al ventanal y pude leer en sus labios algo que me dejo helado, sentía mi cuerpo pesado, el sudor en mi cuello era frio.
El hombre se alejó y yo me desplome en el suelo, sentía mi cuerpo entumecido y la respiración entrecortada hasta que no pude respirar más y mis ojos se cerraron.
Salía de la floristería y la calle estaba sola, cerré lo más rápido que pude y comencé a caminar desesperadamente.
Escuchaba ruidos de todos lados, hasta el sonido del grillo retumbaba en mis oídos.
Acelere el paso y escuche algo caerse, en ese momento solo quería poder desaparecerme y aparecer en mi casa, a salvo.
Quería correr pero el pánico me tenía como su presa y mis piernas estaban como en un estado de shock.
Voltee y vi como un hombre venía detrás de mí, era igual al que había visto las veces anteriores, forcé a mis piernas a reaccionar y comencé a correr desesperadamente cuando vi que él aceleraba el paso.
Veía una luz al final de la calle y quería correr más rápido para alcanzarla, voltee y no estaba el hombre, cuando cruce la esquina
choque de lleno contra un pecho muy duro que hizo que callera de espaldas al suelo.
Subí lentamente para ver de quien se trataba y solo pude ver oscuridad, el hombre se acercó a mí y yo retrocedí en el suelo para alejarme de él.
Me tomo por el cabello, acerco su rostro y luego cubrió mi boca y nariz con un pañuelo blanco que tenía un olor muy fuerte.
De repente me sentí muy mareada y cuando ya estaba por quedar inconsciente escuche que decía algo que retumbo en mi cabeza hasta que todo desapareció completamente.
‘’Ya todo está llegando a su fin, solo espera’’
Me levante sobresaltada, respiraba agitada y el aire no entraba a mis pulmones.
Álvaro entro de golpe a mi habitación y se acercó midiendo mi reacción, estaba sudando frio y las manos me temblaban.
— ¿Qué paso hija? — pregunto mi mamá entrando a la habitación.
— Nada, solo…tuve una pesadilla— desvié mi mirada hacia la ventana y observe una silueta detrás del árbol en el patio— no te preocupes.
Me aferre a que era la paranoia y que no había visto nada.
Me levante y entre al baño azorada, todo esto me tenía muy mal, hasta estaba alucinando, quería que se acabara ya.
Lave mi cara con agua varias veces, quería despertar completamente de esa pesadilla.
Respire profundamente y salí, me encontré con Álvaro sentado en mi cama, cubriendo su rostro con sus manos.
— Sé que estoy extremadamente alterada con todo lo que está pasando y te juro que quisiera que todo fuera mentira— me acerque a la ventana— allí, detrás del árbol había una silueta, la vi al despertarme, tu sabes lo que vimos la noche del accidente, el hombre, sus intenciones y su malvada sonrisa— susurre angustiada— quiero con todo mi corazón creer que es paranoia pero algo me dice que no es así, que todo es real y que estoy en peligro— me abrace viendo hacia el patio.
— Yo también lo vi Pollito— lo sentí caminar y colocarse detrás de mí— de ahora en mas no te dejare sola ni para ir al baño— me reí sabiendo lo que había pasado hoy— ese es el peligro real y perdóname por ser un idiota controlador pero es en serio, créeme cuando te digo que si te pasa algo, que si te pierdo— me voltee y lo bese.
— No pienses en eso y no lo digas, por favor…— pegue mí frente a la suya.
— Le conté todo a tus padres— me separe de él— tenía que hacerlo, todos tenemos que estar pendientes, no sabemos de qué se trata todo esto, no podemos esperar a que ataque otra vez hasta llevarnos al punto de la muerte para hacer algo— camine hasta sentarme en la cama.
Mi papá entro sin tocar y cuando le iba a decir algo puso su mano frente a mi cara interrumpiéndome.
— Estoy lo suficientemente molesto para no querer escuchar lo que tengas para decir— bajó la mano— te he repetido mil veces que no te quedes hasta tarde en la tienda y no solo te quedas hasta tarde sino que pretendías caminar sola por esa calle que es aún más sola— respiró tres veces y me miró furioso— además te persiguen y no me dices nada ¿crees que si busca algo solo te perseguirá hasta cansarse? ¡Pues no! — Salte cuando gritó— querrá conseguir lo que quiere, como lo hizo la noche del accidente ¿Por qué crees que volvió? Porque no logro lo que pretendía y no se va a detener hasta que lo haga
— Por favor papá, cálmate— su mandíbula se movió y su mirada se endureció.
— ¿Qué me calme? ¿Te estas oyendo? Puedes estar en peligro o todos y tú quieres que yo me calme— sonrió y dio media vuelta— ¡vaya! Que gran idea, mi familia puede estar en peligro y yo tengo que calmarme.
— Damián, sé que es difícil pero debemos tomar las cosas con calma, nada solucionaras gritándole— mi papá se alejó de mí y se detuvo en la ventana viendo hacia el árbol.
— Cuando me desperté asustada vi una silueta detrás del árbol— el asintió sin mirarme— perdóname papá pero estaba muy asustada y no pensé con claridad las consecuencias— volvió a asentir sin mirarme.
— Hable con tu tío Mike y me dijo que le dirá a su equipo que haga una investigación y pondrá a algunos policías a cuidarnos pero sin que el hombre ese se dé cuenta— asentí— perdóname por gritarte pero saberte en peligro me altera, no sabría que hacer si te pierdo— negué y me acerque a él para abrazarlo.
— No vuelvas a decir eso, tendrás mas de mi para rato— me estrechó contra su pecho y yo lo envolví con mis brazos— te amo papá.
— Yo a ti cariño— beso mi cabeza— ahora, explíquenme cómo es eso de que están saliendo y no me habían dicho, aunque ya lo sabía— me separe de él asombrada y él se rio— tu mamá y yo llevamos espiándolos varios días y vemos cuando se besan en el taller cuando no estoy y además de lo que paso hoy en la tienda, aunque no me agrada la idea— miró seriamente a Álvaro— estoy feliz de que te dieras cuenta que Álvaro se moría por ti hija.
— La única que no lo sabía era yo, que bien— los tres nos reímos.
— Así es pollito, te negabas a mis encantos— y sonrió socarronamente.
— Cuídala mucho, no te apartes de ella.
— No lo hare Damián, te lo prometo— sonreí.
Salimos de mi habitación riendo por las tonterías de mi papá y nos reunimos con mi mamá en la cocina que preparaba la cena.
Comenzaron a burlarse de mí por no darme cuenta de los sentimientos de Álvaro y no me dejaron tranquila hasta que nos sentamos a comer.
Ahí, desde mi posición pude ver como la sonrisa de papá era tan contagiosa que mi mamá con tan solo verlo sonreía feliz, enamorada. Pensé en que su amor era tan grande y real que a pesar de los problemas seguían igual de fuerte y felices y quise ser igual a ellos.
Amaba como se miraban, como sus manos siempre estaban entrelazadas y como mi papá besaba su frente cuando estaban cerca, guarde ese momento tan hermoso en mi mente como si fuera una despedida y no sería más espectadora de sus demostraciones de amor o como si no volverían a estar de esa forma conmigo de nuevo.
Me deshice de esos pensamientos y me enfoque en disfrutar de su presencia, de su infinito amor, quería llenar mi mente de cosas positivas.