POV MADELEIN
El padre de Samuel se puso muy pálido, esta algo alterado.
- ¿Tu padre es Esteban Villar? –indaga
-Sí, ese es el nombre de mi padre, ¿acaso usted lo conoce? –investigo.
-Esto es muy grave, muy grave –señala el señor Antony, ustedes dos no pueden estar juntos, no pueden enamorarse, ¿díganme hasta a donde llegaron, ustedes tuvieron relaciones íntimas? –pregunta sin parar.
-Papá, por favor, no te metas en mi vida privada, no le hagas estas preguntas a Madelein –expone Samuel muy molesto y sacando a su padre del apartamento.
Sus palabras me dejaron muy nerviosa no se ha que se refiera, de que habla, pero lo que más me intriga es ¿Por qué quiere saber si paso algo entre nosotros más allá de lo que vio? No sé qué estará pasando afuera.
-Anto, ¿tú sabes algo? Tu padre me parece un hombre muy extraño –digo sincera.
-Él nunca se ha comportado así, no entiendo que es lo que está pasando –señala.
Mi preocupación crece y me acerco a la puerta aprovechando que Anto se fue para el baño, abro la puerta y decido enfrentar la situación para saber de qué trata todo esto, del porqué de tanto misterio.
-Lo siento señor Antony, pero necesito que me diga que pasa, el porqué de su actitud, para su tranquilidad Samuel y yo solo somos amigos, jamás ha pasado nada más que un beso, pero tiene que decirnos de que se trata esto, para que nosotros podamos entender su actitud –digo firme.
-No es que no quiera que estén juntos, es que no pueden, eso sería una aberración –dice entre lágrimas.
-Papá, ¿dime por qué dices eso, a que te refieres con eso? Explícame –dice molesto Samuel.
-Hijo, te pido que confíes en mí, que me des tiempo para hablar con ustedes de lo que pasa, por ahora lo único que les voy a decir es que no pueden tener una relación, ustedes solo pueden ser amigos –nos dice a los dos.
-Señor Antony, si su miedo es mi padre, yo mejor me voy, no quiero causarles problemas, ustedes son una familia muy unida, muy bonita y no quiero ser piedra de tropiezo entre ustedes –expongo.
-No es eso, además a partir de hoy te quedaras con nosotros en la casa, quiero que estés muy cerca –señala con una media sonrisa.
-Papá, déjame hablar un momento a solas con Madelein –exige Samuel, creo que está muy molesto.
-Claro, entrare a hablar algo con Anto –indica y nos deja en el corredor de afuera del apartamento.
Los dos solo nos miramos y no sabemos qué decir, lo que estaba pasando entre los dos fue algo muy hermoso, siento que esta vez todo será diferente.
-Madelein, quiero que sepas que lo que paso es algo de lo que no me arrepiento, pues eres alguien muy especial para mí, tú me gustas mucho, cuando estoy a tu lado me siento feliz, me siento pleno, jamás me imagine algo así, no se aún con claridad mis sentimientos, pero eres muy especial para mí –explica y se acerca peligrosamente.
-Tu para mi eres igual, yo estoy muy agradecida por todo lo que haces, por tu sinceridad, por hacerme sentir esto que es nuevo para mí, al principio tenía mucho miedo, pues jamás he vivido algo así, y estoy muy feliz de que sea con un hombre como tú, ya no tengo miedo de decirte que te quiero –digo sincera, el me abraza para finalizar este momento con un corto beso.
-Entremos, será mejor que por el momento le hagamos creer a mi familia de que entendimos y de que no habrá más nada que una amistad, hagámoslo hasta que descubramos de que se trata todo esto –propone.
-Sí, estoy de acuerdo, no quiero que tengas problemas con tu familia por mi culpa.
Nos damos un beso una vez más y entramos.
-Hijo, ya Anto recogió las pertenencias de Madelein, ya podemos irnos, llame a Sam y nos está esperando –dice Antony.
Agradezco y salimos rumbo a la casa de esta familia que me está ayudando, a pesar de ser un hombre muy extraño, sé que es una buena persona y me hubiera gustado que mi padre me tratará como él lo hace con Anto, la ve con tanto amor, le habla como una princesa y eso es hermoso, aunque a mi amiga no le agrade de mucho, yo rio por su actitud, la hermana menor de Sami está en su colegio, creo que es el lugar donde debería yo estar, solo me falta un año para terminar, aunque estudie casi todos en mi casa, los pocos que disfrute en un colegio los aproveche al máximo, siempre me gusto estar reunidos con otros niños, con otras personas, pero por culpa de mis padres ahora estoy en un país extraño para mí y sin mi familia, me hubiera gustado tener muchos hermanos, siempre que les pregunte me dijeron que después de tenerme mi madre quedo imposibilitada para tener hijos, es triste no tener con quien contar en momentos así, con Anto y Sami, ellos se quieren y se apoyan en todo su relación de hermanos va a otro nivel, uno que jamás podré conocer.
Llegamos a su casa, es muy grande y hermosa, en la entrada nos espera la madre de los mellizos, se llama Samanta, me recibe con tanta dulzura y familiaridad, al igual que al resto de su familia, con el señor Antony se dan un beso muy cariñoso, Anto dice que ya me acostumbraré, que todo el tiempo se están demostrando su amor.
Entramos y me hacen u recorrido por la casa, me explican dónde está todo, la habitación de cada uno, la de Anto es una locura, parece que es metalera, al igual que la de Samuel, él sonríe al ver mi expresión por saber cuál es su cuarto, la de su hermana menor Mariana es todo lo contrario a la de ellos, parece ser una chica normal, me siento cómoda con su cuarto pues es más mi estilo, terminan mostrándome el mío y me encanta que queda al lado del de Samuel, es muy amplio e iluminado, me dicen que podre decorarlo como yo quiera.
-Cariño, mañana iras conmigo de compras, así escogerás lo que te guste para tu habitación -dice Samanta muy cariñosa.
-Se lo agradezco, pero no quiero causarles ninguna molestia, solo me quedaré unos días mientras consigo un trabajo, no quiero pasar por abusiva –expongo.
-No digas eso, tú ya eres parte de nuestra familia –dice Antony.
Les doy las gracias y me dejan sola para que acomode mis cosas.
En mi mente solo esta aquel beso apasionado, esas pequeñas caricias que pude sentir de Samuel, como toque su cabello, es una locura, me tiro en la cama a soñar con que pudo haber pasado si no nos interrumpen, ¿será que esa sería mi primera vez, o solo habían sido más caricias? –pienso y suspiro con el solo hecho de imaginarme en sus brazos nuevamente, él es un hombre encantador, un chico muy cariñoso y que me hace sentir cosas inexplicables.
Pasan las horas y me llaman para ir a comer algo, para luego salir de compras con Samanta y sus hijas, ya llego Mariana del colegio, es una niña encantadora y dulce, sé que podíamos ser muy buenas amigas.
Todos nos sentamos en la mesa, el señor Antony no pudo quedarse pues tenía asuntos pendientes en su oficina, los demás almorzamos en un silencio cómodo, Samuel y yo quedamos frente a afrente, nuestras miradas se cruzan en todo momento sin poderlo evitar, no me canso de mirarlo, es un chico muy atractivo, y como no serlo si sus padres son igual, su madre es muy hermosa, sus ojos Azules son idénticos a los de ella, pero su aspecto físico es más similar al de Antony, y Anto es todo lo contrario, físicamente es igual a su madre, pero con los ojos de su padre, Mariana si es una hermosa combinación de ambos, tiene los ojos verdes, su cabello es ondulado pero mona, y su cara es hermosa, ella parece un angelito de lo tierna que es.
-Madelein, cuéntanos como ha sido tu vida, tu madre fue muy dura contigo, porque yo te conocí cuando eras un bebe y ella te trataba como el mayor de los tesoros –expone Samanta rompiendo el silencio en el que estábamos.
-Mi madre siempre me trato bien, pero obedecía a mi padre en todo, ella nunca tuvo criterio propio, creo que es por eso que no es feliz, jamás he visto a mis padres amarse como lo hacen ustedes, ellos siempre fueron un poco distantes, mi padre cuando aún era una niña me trataba como su princesa, pero en cuanto empecé a volverme mujer me mantuvo presa en mi propia casa, me saco del colegio y me daban clases privadas, unas maestras, él no me ha dejado nunca tener contacto con los hombres, y después de tantos años entendí el porqué, pues me vendió prácticamente a una familia pudiente de Rusia, ellos deben de estar como locos buscándome, pues en unos días será la supuesta boda, ellos ya están aquí en el país, lo vi en las noticias, incluso están pidiendo una recompensa por mí –digo un poco triste pues sé que en cualquier momento me encontraran y tendré que afrontar mi triste destino, ser la esposa de Andreu Volkov.
-No te preocupes, te ayudaremos, mi esposo y yo no permitiremos que te cases con un hombre que no amas, ¿por qué no lo amas verdad? –indaga.
-No, yo no lo amo, apenas lo he visto una sola vez, y ese día escapé de casa, yo quiero vivir como una chica normal a mi edad, experimentar cosas, conocer y encontrar yo misma a esa persona que quiero amar, es algo difícil con mi padre de por medio, pero quiero disfrutar unos días antes de volver a mi realidad –señalo.
-No te des por vencida amiga, no te casaras con ese chico, aunque está muy bueno, es todo un dios de la mitología griega –dice Anto riendo al ver la expresión de Samuel, quien parece molesto.
-En serio es así de lindo –dice Mariana.
-Si hermanita, es una hermosura, ahora te lo enseño, le tome una foto en la fiesta de compromiso –explica riendo la loca de Anto, yo me sonrojo pues todos me observan.
Anto se levanta y sube al cuarto, baja con su teléfono y les enseña la foto.
-Si no estuviera enamorada, yo te lo quitaría –dice Anto riendo y mostrando la foto a su madre y hermana.
-Sí, es un chico muy apuesto, al menos no te casaran con un viejo como en las películas o en mis novelas de romance que leo, porque siempre terminan enamoradas de ese hombre al final –señala y Samuel se atranca con su comida.
-Este tema no es para mí, mejor me retiro –dice molesto y se va.
Terminamos de comer y subo a cambiarme, pues saldremos en dos horas de compras, toco en el cuarto de Sami, pero no abre, al parecer no está, camino por la casa, llego al jardín, lo veo parado cerca de un gran árbol.
-Qué lindo lugar –señalo para llamar su atención, pues estaba sumergido en sus pensamientos.
-Sí, es un lugar muy especial para mí, cuando quiero tener tranquilidad vengo aquí –explica.
-Creo que te molesto los comentarios de tus hermanas.
-Ellas se veían muy emocionadas, parece que tu prometido es el hombre perfecto.
-Pues para mí no, para mí solo hay uno, y ese eres tú –digo y su cara cambia, deja salir una sonrisa hermosa de su rostro.
- ¿Enserio lo crees? –indaga.
-Sí, tu para mi eres perfecto, todo de ti me gusta.
Él se acerca y me toma fuerte de la cintura para después besarme, nuestras lenguas juegan y se complementan disfruto de ese beso que tanto anhelaba, ninguno de los dos quiere terminarlo, pero la falta de aire nos obliga hacerlo.
-Que linda parejita, sabía que ustedes terminarían así, por eso dije todo eso en el almuerzo, hermano te conozco y cuando algo te molesta bienes aquí, entonces por qué no formalizan su relación, porque no son novios abiertamente –expone.
-Anto, no quiero que nadie sepa, te lo pido como un favor, mi padre dijo que solo fuéramos amigos, que esto sería una aberración, aún no diremos nada a nadie hasta que averigüe de que se trata todo esto, luego de eso todos se enteraran de que…
- ¿De qué? Dilo hermanito.
-Nada, es solo cosa de los dos –indica, por un momento mi corazón sintió desfallecer al creer que diría que seriamos novios o que me ama, pero solo son fantasías de una chica inexperta.
-Ok, nadie sabrá de que ustedes se aman –dice Anto y se va, ambos nos miramos y bajamos la cabeza, pues amor es una palabra muy grande…