Zulema —Buenas tardes señora Miriam, hola Raúl. —Digo aún con nervios. Sin más que decir ella da un paso al frente, luego viene y me abraza. Siento como su corazón bombea rápido y un suspiro sale de su boca. —Gracias por venir hija —Siento unas lágrimas caer en mi hombro. —Te extrañamos mucho en casa. —Escuchar esas palabras me dejan sin aire. Se aleja y luego saluda con un abrazo corto a Marcos. Luego se dirige a mi hija. —Hola Ariel, que grande y guapa estás. —Ella abraza a mi pequeña —Sebastián se pondrá muy feliz de verlas. —Luego se agacha hasta la altura de los mellizos. Sus ojos se cristalizan. Mis niños están atentos a lo que sucede. —Hola, ustedes también son tan hermosos —Empiezan a caer sus lágrimas y Aitana con su pulgar le limpia. —Ella suelta mi mano y la abraza.

