Ariel Sigo a la señora Miriam, quien conduce a la habitación de Sebastián. —Estas grandota y hermosa como tú madre —Me dice la señora. —Gracias —Digo algo avergonzada por el cumplido —¿Puedo sorprender a Sebastián? —Claro cariño —Me dice ella —Entro yo primera y luego entras tu. Se que el se alegrará de verte. Llegamos a una puerta. Ella toca, escucho que el dice adelante. Su voz ha cambiado, ahora está más gruesa. Siento nervios. La puerta la deja entre abierta. —Hola mi amor, ¿Cómo te sientes? —Escucho cuando ella habla. —Mejor abuela, aún un poco cansado pero mucho mejor. —Me alegro mucho. —Dice ella animada —Sabes, te tengo una sorpresa. —¿Que es abuela? — Pregunta él. —Ahora te lo muestro —escucho sus pasos. Y siento que mi corazón late muy rápido. Abre la puerta por co

