—¿Y ahora qué? —pregunté. Ray se fue sin explicaciones y regresó al cuarto de invitados con su portátil. —¿Cuál es tu película favorita? Me toqué la barbilla. Elegir una sola película favorita era como elegir una peca favorita. ¿Cómo se suponía que debía escoger? —No cuenta para nota —bromeó Ray. Le lancé una mirada exasperada. —Déjame pensar. —Después de unos minutos lo tuve—. The Breakfast Club. —¿Esa no tiene como cien años? Me llevé la mano al pecho, ofendida. —Para nada. Es la cima de la narrativa. Gran actuación. Vida real. Personajes interesantes… —suspiré—. Perfección. Entró a un sitio de video y empezó a escribir. —Tenemos que verla. —¿Eso era siquiera una pregunta? Se rió. —Encontrada. —Le dio a reproducir y, a mitad de los créditos iniciales, puso pausa. Lo miré intrig

