Esa tarde, llevé mi bandeja de comida directamente a la sala de audiovisuales, contenta de no haber sido arrastrada esta vez. Los otros cuatro ya estaban allí, alrededor de la mesa. Un pizarrón en blanco descansaba en un caballete frente a los estantes llenos de DVDs y cintas VHS. ¿Por qué la escuela seguía teniendo esas? ¿No sabían que ahora todo se podía transmitir? Kaitlyn levantó la vista de su teléfono, con una sonrisa enamorada. —¿Quién es el chico? —pregunté, reconociendo la mirada bobalicona de Aiden y Casey. Sus mejillas se sonrojaron, y miró hacia abajo, dejando que su cabello rizado cayera sobre sus hombros. —Mi novio. —¿Va aquí? —preguntó Ginger. Negó con la cabeza. —Brentwood U. —¿Un universitario? —preguntó Audrey, con una expresión impresionada—. Bien hecho. —Bueno,

