Tomé mi bolso y de ahí saqué una toalla desmaquillante. Cuando retiré todo el maquillaje que usaba, los ojos de Alaric se nublaron de tristeza. “La Alana empleada, es la misma Alana Carrigan. Lamento demasiado que te dieras cuenta de esta manera, pero ya no podía seguir retrasando esto.” Pensé que Alaric iba a decir algo o al menos mostrar un rastro de bondad en mi dirección. Sin embargo, él pasó a mi lado y fue directo donde Stan. Aquel hombre, como si fuera una máquina de golpes, alzó al que fue mi violador y lo lanzó al suelo con tanta fuerza que pude ver cómo el aire abandonaba sus pulmones. “Eres un maldito asqueroso” Alaric escupió totalmente furioso. “No puedo creer que vengas a cometer semejante monstruosidad en contra de tu hija y tu hijastra. Pero ahora vas a ver las consecue

