La gota de sudor que se deslizó por el rostro de Jessica, dejó en evidencia el gran temor que sentía por las palabras de Alana. “Pero cambia ese rostro, si eres inocente, no tienes por qué tener miedo.” El tono de Alana fue uno condescendiente y totalmente opuesto al tono autoritario que estaba utilizando. “Porque sí lo eres, ¿Verdad?” “Sí, claro.” Ella respondió con voz trémula. “Soy inocente.” “Bien, entonces tendrán noticias de mí, una vez que sepa realmente lo que sucedió.” Alana miró a Alaric. “Por cierto, estuve revisando tu avance en tu trabajo y me sorprende ver lo que has hecho. Tendrás un bono como premio, gracias por esto.” “Está bien, gracias a ti por darme esta oportunidad.” Alana se fue del apartamento, ella, al subir al carro de Valeria, tuvo una punzada en sus costilla

