El sudor frío recorrió el rostro de Jessica. Ella, a pesar del nerviosismo que reinaba en su interior, trató de mostrarse tranquila e incluso altiva en cierto punto. “Luego iremos a ver a Alana, ahora quiero que me expliques qué significa esa piñata que es idéntica a mí. No puedo creer que vengas a hacer ese tipo de cosas que son tan infantiles.” “Si son tan infantiles, ¿Por qué te molesta tanto?” Alana preguntó con ironía. “Además, tengo entendido que a Alana no le gusta que la traten tan familiarmente, ella exige que las personas que no son tan allegadas a ella la traten de usted y de señorita Carrigan.” “Tú no eres tan cercana a ella para decirle así, por lo tanto, no vengas con esas cosas.” “¿Estás segura de que no soy tan cercana a Alana para poder tutearla? No deberías asegurar c

