Tu lugar seguro

1689 Words
Mi corazón se hizo pequeño, no pude contener las lágrimas al saber que había llegado tarde. El asco al imaginar a ese hombre haciendo semejante porquería con su propia hija hizo que me dieran arcadas, traté de contenerme y por suerte lo logré. “Erin, no soy tu papá, soy tu hermana.” Dicho esto, ella encendió la luz. Sus ojos parecían ser los de un venado asustado que estaba delante de un cazador que le apuntaba directamente a su existencia tan pequeña. “Erin, quiero que me seas sincera. ¿Desde hace cuánto tu papá te hace estas visitas nocturnas?” “No sé de lo que estás hablando, ahora vete que no quiero trasnochar.” Ella me empujó, pero no pudo moverme. “¡Entiende que no quiero que estés aquí!” “Erin, no soy tu enemiga. Puedes confiar en mí, te puedo ayudar a salir de esto que te está pasando; quiero que sepas que nada de esto es tu culpa.” “No sé de lo que estás hablando, no sé de lo que estás hablando, no sé de lo que estás hablando.” Ella tapó sus oídos y comenzó a moverse de un lado al otro. “Vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete, vete.” Intenté quedarme y convencer a Erin de que hablara. Para mi mala suerte, mi mamá entró al cuarto de Erin, y no lo hizo sola, Stan venía con ella. “¿Qué le estás haciendo a tu hermana?” Ella me tomó del brazo y me lanzó bruscamente al suelo. Sus brazos tomaron a mi hermana y comenzó a querer tranquilizarla. “Maldita sea la hora en que has venido a esta casa, no puedo creer que vengas a torturar a tu hermana de esta manera. Mira cómo se encuentra la pobre Erin, le has desatado un ataque de ansiedad.” “Mamá, ¿Acaso en el mundo puede haber alguien más ciego que tú? Lo dudo mucho. Puedes ver las cosas pasar justo frente a tus narices y al final no hay nada que puedas ver.” Miré a Stan y me acerqué a él como si fuera un tigre que quiere devorar a su presa. “Escucha bien, mientras me encuentre bajo este techo, ten por seguro que no vas a tocarle un solo cabello a mi hermana. Yo no tuve quien me defendiera, pero ella no corre con la misma mala suerte.” “No entiendo lo que me dices, Alanita. A ti nunca te hice nada malo, solo te di todo el amor que te podría dar ser tu padre.” “Tú no eres mi padre, gracias a Dios, tu sucia sangre no corre por mis venas. Ahora, en vista de que no me haces caso respecto a la manera en que me llamas, tendré que enseñarte de mala manera.” La patada que le di en los testículos fue lo suficientemente fuerte para que aquel hombre quedara inconsciente. Mi mamá, al verlo tumbado, se olvidó por completo de mi hermana y fue corriendo en dirección de su marido. “¡Eres una bestia!” “No, no lo soy. Una bestia es ese tipo con el que duermes todas las noches, por lo tanto, hay que tratarlo como tal.” Erin se había tranquilizado, ella me miró fijamente. En sus ojos no existía una sola emoción; sin embargo, en cierto punto miré un destello de confianza. Quería abrazarla, pero sabía bien que no era conveniente, solo esperaba que en un futuro las cosas podrían mejorar un poco. “Erin, quiero que sepas que soy tu hermana mayor y estoy aquí para protegerte de cualquier persona que te intente hacer daño. Recuerda que la abuela me dejó mucho poder, así que en mí puedes encontrar una aliada poderosa.” “No sé de lo que estás hablando, ahora vete que quiero dormir y haces mucho alboroto.” El tono de Erin fue diferente en esta ocasión, ella se mostraba indiferente, más no agresiva. Al final me fui al cuarto de la abuela y ahí fue donde recalqué que estaría durmiendo. Me desperté y, aunque estaba un poco aturdida, pronto los recuerdos vinieron de golpe. Mi abuela había muerto y me encontraba en Irlanda, también tenía una media hermana que había corrido con la misma suerte que yo cuando tenía su edad. “Dios, en serio, que ya dale la plaza a otra persona para tu mejor guerrero, porque yo me quiero jubilar.” Me levanté un tanto perezosa, al abrir la puerta, miré que solo la servidumbre se encontraba despierta. Cuando ellos me vieron, se detuvieron de los oficios que estaban haciendo y con una reverencia me dieron los buenos días. “Buenos días, no es necesario que sean tan exagerados conmigo. Pueden seguir con sus obligaciones con tranquilidad, y si necesitan algo, no duden en pedírmelo.” Al final me fui a la cocina, y miré que el chef estaba bostezando. Cuando él me miró ahí en medio de su cocina, se recompuso rápidamente y se mostró un tanto nervioso. “No te tienes que disculpar, al final no dejas de ser humano. Quiero saber qué se va a hacer para desayunar el día de hoy.” “Buenos días, señorita Carrigan. Le agradezco la comprensión y le prometo que esto no va a volver a pasar; respecto al desayuno del día de hoy, aquí tiene el menú.” Leí el menú, todo era comida de primera calidad y ya me imaginaba esto. Decidí romper aquel papel y el chef me miró un tanto asustado. “Mi hermana necesita una comida casera, se puede tomar el día de hoy libre, yo me encargaré de toda la comida e incluso la merienda.” El chef se mostró agradecido y luego de que se marchara fue que me puse manos a la obra con la cocina. “¿Abuelita?” Erin entró a la cocina un tanto soñolienta. Cuando me miró cocinar, se despertó de golpe y la dulce sonrisa que se dibujaba en su rostro se fue de inmediato. “¿Qué haces aquí? ¿En dónde se encuentra el chef?” “Me encuentro cocinando, respecto al chef le he dado el día libre porque quiero cocinar para ti.” “No quiero probar tu comida, la próxima vez trata de preguntar antes de tomar alguna decisión.” “Erin, ¿Por qué te portas tan cortante conmigo?” “¿Y todavía lo preguntas?” Sus lágrimas se deslizaron por sus mejillas y las retiró con brusquedad. “No puedo creer tu cinismo.” “No tengo idea de lo que estás diciendo, así que por favor te pido que me expliques de manera clara.” Erin no quiso decir nada y salió corriendo, así que decidí ir detrás de ella. Se encerró en mi habitación, pero mi pequeña hermana no sabía algunos trucos que yo sabía. Saqué la llave de un escondite que tenía cerca y abrí la puerta. “¿Qué estás haciendo aquí?” Erin preguntó mientras cubría su rostro con una sábana. “¡Vete de mi cuarto, ni siquiera sé cómo has entrado!” “Antes de que este fuera tu cuarto, fue mío también y sé algunos trucos que tú no. Ahora quiero que hablemos de lo que tú me has dicho y que no tengo la más mínima idea de lo que hablas.” “Hablo de que no me quieres, de que me aborreces y que me detestas.” “Erin, ¿Por qué dices eso? ¿Quién te dijo semejante mentira?” “¡Nuestra mamá me dijo que nunca venías porque no querías encontrarte conmigo y que me aborreces por completo!” “¡MAMÁ!” Grité a todo pulmón y salí del cuarto. Ella venía saliendo de la recámara en que les ordené que se instalaran y cuando me miró furiosa, tembló. “En este momento me explicas el motivo por el cual le has dicho semejante mentira a Erin.” “¿De qué estás hablando?” Preguntó con voz temblorosa mientras me miraba con miedo. “No tengo idea de lo que dices.” “¿No tienes idea? Entonces te voy a refrescar la memoria.” Me acerqué a ella, y mi mamá comenzó a caminar hacia atrás. “Erin me ha dicho que tú le dijiste que la aborrezco y que la detesto. ¡Cuando sabes bien que eso es mentira porque yo no sabía de la existencia de mi hermana porque tú me lo ocultaste!” “Alana, hay una explicación.” “Estoy lista para escuchar tu nueva burrada porque solo eso sabes hacer, rebuznar y seguir rebuznando.” “¡No te voy a permitir que me hables así! Me debes respeto porque soy tu madre.” “Pues no lo pareciera, así que si quieres respeto, comienza por ganarlo. Quiero que le digas a Erin la verdad, que no sabía de su existencia y que es debido a ti, que no me dijiste nada e incluso engañaste a la abuela diciendo que sí lo habías hecho.” “¿Has engañado a la abuela?” Erin preguntó mientras sus ojos estaban cristalizados. “¡Responde y no te quedes como tonta mientras me miras!” “Sí, cariño. Le oculté a tu hermana de tu nacimiento, pero créeme que tiene una explicación.” “No me interesa escuchar esa explicación, todo lo que sale de tu boca es una mentira y no voy a volver a creerte nada.” Erin me miró con gran arrepentimiento. “Lo siento, me he portado mal contigo. ¿En serio me quieres?” “Como no tienes idea.” Abrí mis brazos y me agaché a la altura de Erin. “¿Me das un abrazo?” Erin fue corriendo en mi dirección, finalmente pude abrazar a mi hermana y esto me daba la tranquilidad que tanto necesitaba. “Te juro que aquí estoy para protegerte, busca refugio en mí que soy tu lugar seguro…”
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