Prologo
Era un mañana fría, el viento soplaba gélido fuera. Miley había encendido la calefacción para hacer más confortable la habitación. Ambos estaban de frente, a cada lado de la cama, sujetando las manos de su abuelo. Él día había llegado.
Miley no podía contener las lagrimas que caían por sus mejillas, pero se mantenía en silencio, para no alterar al mayor. Darren por otro lado, se mantuvo fuerte, sabia que a su abuelo no les gustaría verlos tristes, aun no.
– Mis pequeños– Habló él en un susurro– No estén tristes, sabían que este día llegaría.
– Pero no tan pronto– Fue el reclamó sollozante de su hermana, que sacó una sonrisa de comprensión en el hombre mayor.
Acarició con suavidad los cabellos de su nieta, reconfortándola.
– Ahora estarán por su cuenta, por favor prométanme que se cuidarán el uno al otro. Darren sobre todo tú, debes cuidar de tu hermana, el mundo es cruel con las almas inocentes.
– Lo prome… lo prometo– Respondió el muchacho, le estaba costando mantener la compostura.
– Siempre creí que había más tiempo, y odio dejar este gran peso sobre sus hombros, pero tras mi partida, ustedes deberán custodiarlo. Aun si su entrenamiento no esta completo, sé que lo harán bien.
Ambos hermanos levantaron sus cabezas, al saber perfectamente de lo que el hombre hablaba, los últimos meses habían sido preparados para esto. El anciano hizo una seña con su cabeza, ambos trajeron enseguida un antiguo libro, de tapadura rojiza.
– El libro rojo, ahora les pertenece. Deberán cuidarlo con sus vidas, no puede caer en manos equivocadas, o la desgracia caerá en este mundo- Les advirtió- Ahora ustedes serán sus protectores ¿Aceptan la responsabilidad?
Unió ambas manos de los jóvenes sobre el ejemplar.
– Aceptamos– Ambos hermanos contestaron sin pensarlo.
– Esos son mis nietos.
Sonrió el hombre, ahora podría descansar en paz. Cerró sus ojos.
– ¿Abuelo? Abuelo… ¡¿Abuelo?!– Gritó la chica.
– Ya se fue, Miley. El abuelo se fue…
Darren permitió que las lagrimas fluyeran por sus mejillas, mientras su hermana sollozaba y gritaba desde el fondo de su alma.