Capítulo 7 “Alas blancas”

765 Words
Se llevó una sorpresa al encontrar una chica de apariencia inofensiva, de cabellos blancos y ojos de un perturbador color rojo. De su espalda, nacían dos hermosas alas blancas y alargadas, fuertes como las de un halcón, de plumas suaves y puras. Acaso eso era... – Un ángel– Confirmó Bessel, temeroso. La criatura descendencia al suelo, tentando una sonrisa aun con intensiones indescifrables.   – Cuando de la señal, correremos. Aun mi poder no es lo suficientemente fuerte para enfrentar algo así– Susurró el demonio al humano, colocándose ambos de pie. Darren pudo notar el temblor en las manos del rubio. Realmente les temía a esas criaturas. Y no lo entendía. Recordaba a su madre, cantarle una canción antes de ir a dormir, la cual hablaba de ángeles que protegerían su sueño.  – Bessel– Habló la criatura de voz angelical, acercándose lentamente en su dirección– Te creía muerto. – Pues no lo estoy– Forzó una sonrisa, escondiendo sus manos detrás de su espalda. No podía demostrarle temor. – Y eso me alegra, porque tendré el placer de llevarle tu cabeza a Azrael como regalo. Unas formas blancas aparecieron alrededor de la criatura, espinas filosas. – ¡Corre ahora! – Gritó Bessel.   Las espinas atravesaron el bosque, incrustándose en los árboles con fuerza descomunal. La chica de cabellos blancos sonrió, al ver que no había rastro de sus presas. – Disfrutare el jugar con ustedes– Susurró. Su rostro era adornado por una sonrisa macabra.   El juego del gato y el ratón, ella se divertía jugando con ellos, persiguiéndolos e hiriéndolos. Bessel lo sabía. Se apoyó con dificultad en uno de los árboles, ya no podía correr. No con la herida en su pierna derecha. – ¡Tenemos que seguirnos moviendo! – Exclamó Darren, tratando de sostenerlo y moverlo. El chico también tenía heridas, pero eran superficiales a comparación de él. Lo apartó. – Ya no puedo seguir más, guardián. Estoy exhausto, no tengo ni el 3% de mi verdadero poder, y no poder alimentarme de ti si también estas herido– Fue realista– Sera mejor que me dejes aquí, al menos serviré de entretención para ella. Vuelve a la casa y busca a Niflheim, el podrá ayud… – ¡Tonterías! – Lo interrumpió el castaño, sujetándolo de los hombros y la cintura– Eres un demonio, por dios, tú menos que nadie se puede hacer el héroe– Le reclamó retomando la marcha. Bessel enmudeció, este chico podía ser realmente terco cuando quería, le recordó un poco a ese sujeto, antes de que todo se fuera a la mierda. – Los encontré– La voz del ángel resonó por el bosque, junto a un grito de dolor. Darren y Bessel cayeron al suelo, una espina blanca se había incrustado en el hombro del humano. Se retorció de dolor. El demonio no perdió ningún segundo y sacó la púa, cubriendo con sus manos la herida para hacer presión. La chica ladeó la cabeza curiosa al ver la escena. – Bessel ¿Te estas preocupando por un humano? – Preguntó. Pero el demonio hizo oídos sordos, vendando la herida del muchacho con un pedazo de tela cortado de su propio pantalón. Eso solo provocó una risa burlona de la criatura. – Que patético– Declaró, mientras más espinas blancas eran creadas a su alrededor– Bessel enamorado de un humano, que bajo has caído.  Pero tranquilo, seré benevolente y te dejare morir junto a tu amado– Rió. Las púas fueron lanzadas en su dirección. El instinto lo hizo moverse y cubrir con el suyo el del humano, o eso quiso pensar, cerró los ojos esperando el dolor que le provocaría el golpe. Pero este jamás llegó. – ¡Arg! – Escuchó la protesta furiosa del ángel. Abrió sus ojos dorados, ahora más brillantes. Y observó como una esfera dorada hecha de energía pura les protegía. Las espinas yacían en el suelo, al haber sido incapaces de atravesar tal escudo. – Mi poder… – Creo que tenías más del 4%– Comentó el humano a su lado, entregándole una débil sonrisa. Pronto se desmayaría del dolor, pero antes, contra todo pronóstico. Se acercó al demonio y lo besó. Bessel se sorprendió por tal gesto inesperado, pero no se apartó. Aceptando la calidez de esos labios. El escuálido escudo que los había salvado, se vio reforzado. – Ahora tendremos una oportunidad– Susurró Darren sonriente antes de desmayarse en sus brazos. Había cumplido su función, entregándole parte de su energía vital al demonio. – Edevane, estúpido– Bessel lo atrajo más hacia él– Te protegeré.  
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