Capítulo 6 “El presagio del libro rojo”

1263 Words
  Todos bajaron al sótano de la pequeña casa, el olor a humedad en el ambiente era palpable para todos. Darren se dirigió directamente a un interruptor en la pared, el cual movió cinco veces, una pequeña compuerta fue abierta en el suelo del lugar, descubriendo una caja fuerte. Miley sacó la llave que colgaba de su cuello como collar y se acercó a la caja, inserto la llave y esta se abrió. Revelando un gran libro de tapadura de cuero rojiza. Lo sacó con cuidado del compartimiento y lo llevó a la mesa más cercana, donde lo dejó reposar con sumo cuidado. – Bien, aquí esta. El famoso libro rojo– Anunció la chica, para que los demás se acercaran. Fue el dragón quien se acercó primero, curioso de evidenciar que hacía tan especial a ese libro viejo y desgastado.  Bessel lo observó con desdén, en el pasado ya había leído parte de ese estúpido pedazo de papel, cómo él le llamaba. De seguro seguía tan confuso y rebuscado.   Darren lo abrió, la página de la profecía apareció de inmediato, el libro siempre mostraría lo que necesitabas, se sorprendió al ver que las páginas de esta habían cambiado esos últimos meses. – ¿Qué sucede? – Preguntó su hermana al ver su expresión. – El libro… el libro cambio– Susurró. – ¿Y qué esperaban? El libro cambia constantemente de acuerdo a nuestras acciones, eso lo hace especial– Habló Bessel– ¿Ese sujeto no les explicó algo tan básico como eso? – Nuestro abuelo murió antes de terminar nuestro entrenamiento, así que aún hay muchas cosas que no sabemos– Confesó la rubia. – Genial, dos guardianes inexpertos quieren salvar el mundo, poético– Rodó los ojos el demonio. Darren frunció el ceño. – Tal vez seamos inexpertos, pero no nos daremos por vencidos– Aseguró con seriedad– Ahora, te desperté e hice un trató contigo para que nos ayudaras, así que ayúdanos a descifrar el presagio. – Espera ¿Quieres mi ayuda para esto? No, te equivocas, solo los guardianes pueden descifrar esta cosa, ustedes trabajan para ello. Es ilegible hasta para los demonios– Se cruzó de brazos Bessel– Apenas si reconozco algunas lenguas muertas. La habitación se sumó en silencio. Si el demonio no podía leer el presagio, entonces estarían a ciegas. – Quizás yo pueda ayudar– Rompió el incómodo silencio el pelirrojo– No les aseguro que pueda descifrarlo todo, pero puedo identificar una mezcla de lenguas en la página– Se acercó y tocó el dibujo de un gran dragón rojo– Algunas son de mi tierra natal, Ignis. Al menos con esas partes puedo ayudarlos. Bessel se encargará de las otras que reconoce y ustedes también pueden ayudar también con las terranas. Si todos colocamos de nuestra parte, podremos descifrar gran parte de la profecía. – Muchas gracias, Niflheim– Agradeció Miley, aliviada. – De nada, aún nos queda mucho trabajo por delante.   Una semana había pasado desde entonces, llena de noches de insomnio colectivo, donde todos colocaban su parte por descifrar la profecía, compuesta por lenguas de los ocho universos. – Creo que tengo algo– Bostezó el dragón, mientras Miley le servía una café– Gracias, princesa. – ¿Qué tienes? – Preguntó Darren, debajo de sus ojos se asomaban pesadas bolsas. – Un apartado, que habla de unos seres aladas que darán comienzo a la guerra. Cito “Alas de plumas suaves y puras, cubiertas de sangre y gritos inocentes de un pasado lejano. Se cruzarán con el dorado, otra vez” – Seres de alas puras ¿A qué se refiere? – Dijo pensativo el castaño. – ¡Iré a tomar aire! –  Exclamó el demonio, abandonando la habitación con rapidez. Dejando a todos desconcertados.   – Creo que le sucede algo a Bessel. Sera mejor que vayas a verlo– Le recomendó Miley a su hermano, cuando los minutos pasaron y el demonio no volvió– Nosotros seguiremos trabajando. Darren asintió y fue tras el rubio. También estaba algo preocupado.   Jadeante se apoyó contra un roble, dejándose caer, sentado a su lado. No recordaba que tan lejos había corrido de la casa, internándose en el frondoso bosque. Pero había sentido la necesidad de hacerlo, de correr y recuperar el aire que le faltaba en esa encerrada habitación. Alas de plumas suaves y puras, cubiertas de sangre y gritos inocentes de un pasado lejano. Se cruzarán con el dorado, otra vez. Esas palabras no dejaban de repetirse en su mente, asustándolo. Sabía perfectamente a que se referían, y eso le aterraba. Odiaba a esas cosas con todo su ser, y no toleraría otro encuentro con ellas. Ahora se arrepentía totalmente del trató hecho con ese muchacho. Jamás pensó que la guerra seria contra esas criaturas. Viejos recuerdos dolorosos serian revividos. – ¡Ahí estas! La voz de Darren lo sacó de sus pensamientos. El humano llevó ambas manos a sus rodillas, tratando de recuperar el aliente perdido. – Vaya sí que te adentraste profundo en el bosque– Le recriminó, para luego verlo mejor. Bessel tenía sus manos sobre su cabeza, como refugiándose de algo, sus ojos dorados tenían una mirada que era difícil de descifrar. Parecía vulnerable, algo inusual para un demonio, para ese demonio. El rubio siempre parecía estar alerta, gruñendo o insinuándosele. Pero jamás lo había visto este estado. – ¿Estas bien? – Preguntó con preocupación. – Solo necesito unos minutos y me recompondré– Fue la respuesta a la defensiva que soltó el demonio, más no contenía la agresividad usual. – Entonces no te molestara que me quede cerca– Se sentó a su lado– Ya sabes, no podemos estar mucho tiempo separados– Apeló a su razón. – Haz lo que quieras, humano.   Se quedaron en silencio unos segundos, como si esperaban que el otro comenzara una conversación, pero ninguno parecía querer ser el primero. – Supongo que ya sabes contra que criaturas nos enfrentaremos– Comentó el humano, luego de dos minutos de incomodo silencio. Bessel gruñó desganado en respuesta. – Tomare eso como un sí– Asintió– ¿Son tan terribles? – Lo son– Susurró el demonio– Me estos planteando la idea de que hacer un trato contigo fue muy mala idea. Yo solo quería tu alma y obligarte a destruir tu estirpe, para que los guardianes dejaran de existir. Pero ahora esa idea suena ridícula al lado de lo que vendrá. – Espera… ¿Qué acabas de decir? ¿Tu objetivo final todo este tiempo fue asesinarnos a mí y a mi hermana? – Se alejó, molesto– ¿Qué mierda? – No lo tomes personal, humano. Solo era para terminar los errores que tu abuelo cometió. – ¡Nosotros no somos mi abuelo! ¡Tú venganza es ridícula en primer lugar! – ¡Tú familia me encerró por 60 años en un tubo húmedo! – Expuso furioso el demonio– ¡60 años de mi vida perdidos por ustedes! Habían comenzado a subir el tono de la conversación, ahora tornándose en una fuerte pelea verbal. – ¡Mi abuelo lo hizo, y aunque no se la razón, sé que de seguro fue por una buena causa, demonio psicópata! – ¡Razón ni mierda, me culpó por sus errores, y fue él quien condeno a su… Darren se quejó de dolor, cuando su cuerpo fue empujado con fuerza hacia el suelo. Bessel lo había hecho, iba a reclamarme, pero el demonio se agachó junto a él y cubrió su boca, visiblemente alterado. Escuchó el fuerte aleteó de las aves, huir del lugar. Entonces la vio. Alas de plumas suaves y puras. 
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