Capítulo 5 “De regreso a casa”

971 Words
Bessel se sujetó del brazo de su “novio”, como había llamado a Darren segundos atrás. Se encontraban enfrascados en un problema demasiado común para las aerolíneas. El asiento del demonio había sido revendido por lo que le ofrecían una mejora en compensación, subiéndolo desde clase turista a primera. Pero el demonio se negó rotundamente a separarse del lado de su fuente de poder. – No voy a dejar a mi novio solo, seguro arpías como ustedes se le lanzan encima apenas lo pierda de vista– Gruñó, molesto. Darren no podía estar más que avergonzado con la excusa que el otro usaba para estar a su lado. – Bessel, amor– Lo llamó, costándole un esfuerzo astronómico ese último apodo– Solo será por una hora. – No me interesa, no voy a separarme de tu lado, cariño– Recalcó, cruzándose de brazos. El castaño llevó una mano a su rostro, si esto seguía así sería probable que los hicieran bajar. – ¿Algún problema? – Preguntó el pelirrojo al entrar, luego de haber estado charlando amenamente con Miley. – Estas mujeres de aquí– Apuntó Bessel acusadoramente– Quieren separarme de Darren. Y yo no quiero, aunque me ofrezcan primera clase como ellas dicen, no me iré. – Oh… Ya veo– Musitó el dragón, pensativo– Princesa– Llamó a Miley quien estaba abordando y no estaba enterada de la situación. – No me llames así– Rió esta divertida, dando a entender con ese gesto que no le molestaba del todo ser llamada de esa forma– ¿Qué necesitas? – Vamos a intercambiar asientos, ahora tú iras a donde te mereces, a primera clase– Arrebató el boleto de las manos de Bessel y lo intercambió con el de la chica– Y nosotros, vamos a sentarnos de tal forma, que ustedes dos queden juntos– Le entregó el boleto al demonio e intercambio el suyo con Darren. El castaño suspiró.  – Gracias– Murmuró. – De nada– Sonrió el pelirrojo y tomó el asiento que inicialmente seria para Darren, ahora el chico y Bessel se sentarían donde Miley y él iban a viajar. La rubia, quien no se enteró de nada de la pelea inicial, siguió a las azafatas feliz de obtener una mejora. Todo había terminado bien gracias a Niflheim. El pelirrojo se había unido a su causa, gracias a que los rumores del presagio del libro rojo se habían esparcido por el bajo mundo. Llegando a los oídos del mismo Lucifer. Quién decidió enviarlo para averiguar si estos eran ciertos, y al parecer lo eran. Al diablo no le convenia perder un lugar estratégico como era Terra, el negocio de las almas era una vital fuente de ingresos para el infierno.   Bessel se apoyó en el hombro de su acompañante llegado un momento, había perdido el interés por el paisaje de nubes esponjosas y blancas, y no había ninguna película de interés en su reproductor. Eso solo era una invitación a dormir, pero el terrano tenía otros planes. – Deberías dejar de decir que somos novios, sé que lo dijiste para mantenerte cerca de mí, pero ese tipo de cosas me pone nervioso– Murmuró. – Le das demasiadas vueltas humano, quizás no seamos novios, pero nuestra condición actual es muy cercana. – Es muy diferente, los novios pues… hacen cosas de novios– Expuso su punto exasperado– Y nosotros no hacemos eso. – ¿Estás seguro? – El demonio levantó su cabeza, observándolo con esos profundos ojos dorados– Que yo recuerde si nos besamos, y podríamos hacer más cosas si tú te lo permitieras. Darren se sonrojó. Los ojos de Bessel eran de cierta forma hipnóticos. – Es diferente– Reafirmó su postura– Solo hacemos eso para alimentarte, no hay sentimientos de por medio, y los sentimientos son muy relevantes en un noviazgo. – Los sentimientos son solo ilusiones, Humano. Son una reacción química de tu cerebro ante la posibilidad de aparearte, solo sirven para el cortejo inicial, una vez que cumplen su función desaparecen– Refutó el rubio con ligereza– Creí que eras más inteligente, Darren. – Lo soy– Respondió frunciendo el ceño ante la ofensa– Y reacciones químicas o no, existen en un noviazgo, y nosotros no lo experimentamos, así que ¿Puedes por favor dejar de jugar con ese tema? – Cómo quieras, tengo sueño– El demonio descartó la conversación volviendo a apoyarse en el hombro del castaño– Humano sensible– Susurró. – ¿Qué dijiste? Pero el demonio ya se había dormido.   Miley inspiró profundamente por tercera vez ese día, el aire puro de su hogar en las montañas. Contenta de volver. – Lindo– Elogió el dragón al ver la pequeña granja que ahora visitaban. Aunque algo descuidada. La yerba alta se había apoderado más de algún objeto en el jardín, entre ellos una vieja bicicleta. Pero, el lugar seguía conservando su aire acogedor, sobre todo por la pequeña casita de un solo piso, de colores pasteles y cortinas floreadas. – ¿Cierto? – Sonrió la chica, corriendo y adentrándose a la casa. La casa de sus abuelos era su ultimo legado, uno que valoraba y aun esperaba conservar. Darren la siguió detrás, contagiado por la alegría y calidez de su hermana. Bessel se quedó observando el lugar unos segundos, recordaba muy bien esa casa de colores pasteles. Habían pasado más de 60 años desde la última vez que la había visto. “¡¿Qué has hecho?! ¡Esto no era lo que quería!” Sacudió su cabeza, alejando viejos recuerdos que ahora no necesitaba. Su objetivo era claro, ya podía saborear su venganza. – ¿Sucede algo? – Preguntó el pelirrojo a su lado. – Nada que te incumba– Gruñó el demonio. Tomando su maleta y entrando en la condena casa. 
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