— ¿Cómo? Pero es el celular de moda... Todas las mujeres mueren por alguien que les regale uno — dijo Joshua de la Torre, sorprendido porque yo me estaba negando ante la idea de recibir su regalo.
— No, yo no soy una de ellas, no te confundas, si algún día voy a querer este celular, prefiero ahorrar para comprármelo yo misma, pero necesito que ya entienda una cosa; no me gusta que me den regalos, menos cuando se trata de un extraño, y mucho menos, cuando sé a qué es lo que se dedica ese extraño... — dije, mientras me acercó lentamente hacia el mafioso, Joshua se ha puesto de pie de su silla para acercarse a mí y mirarme frente a frente, como si pretendiera intimidarme, pero no, no iba a conseguir hacerlo, yo no era una persona que se dejara intimidar de nadie, y no, tampoco me importaba en absoluto la idea de que él fuera un mafioso, uno de los más peligrosos, porque pues, yo era valiente, tengo que admitirlo, y no iba a dejar que el miedo me venciera porque si le demostraba a este hombre que yo le tenía miedo, esto iba a ser mucho más fácil para él conseguir seguir acosándome hasta que yo cediera a ser su mujer, y no, no lo iba a permitir.
— Mm, eres grosera, respondona, ¿Qué más atributos escondes por allí? Me fascinan las mujeres como tú, qué no se dejen de nada, no sabes como me excita esto — dijo él.
Le miro a los ojos, tengo que ser sincera, tenía ojos preciosos, Joshua de la Torre era un hombre bastante atractivo, si este hombre se dedicara a otra cosa diferente que no fuera ser mafioso, de pronto, y solo quizás, iba a conseguir llamar mi atención, pero como no era así, la verdad, solamente quería que este sujeto se alejara completamente de mí, o en últimas, yo iba a tener que arriesgarme en ir a la policía y denunciarlo por acoso para que le dieran una orden de restricción y este finalmente se alejara de mí para siempre, más me daba miedo hasta pensar en hacerlo porque este puede que hasta se enoje mucho conmigo y quien sabe qué sea capaz de hacerme.
Por tanto, me tocaba a mí misma ponerle un alto al asunto.
Joshua de la Torre se aprovechó de ese momento en que estuvo ceca de mí, para cogerme de la cintura con su mano, y apegarme a él, me apegó tanto a él que pude sentir ese momento que en medio de sus piernas, había un pequeño bulto que estaba comenzando a crecer, este comenzaba a levantarse de su más profundo sueño.
Me sentí completamente incómoda, pues no quería tener que verme metida en medio de esta situación, y más me estaba dando, era mucho asco al sentir que su bulto crecía por mi culpa.
Miro para otro lado, Olive estaba allí, detrás de mí, y sé que ella se ha sentido incómoda, y era peor para ella porque yo sé que estaba incómoda con lo que me pasaba, y Christian no estaba hoy trabajando de turno para ella ir a refugiarse en él y pedirle ayuda, pero parece que ha recordado que Ben, el guardia de seguridad que se encarga de la puerta, de recibir y dejar salir a las personas que eran clientes del lugar, Olive se fue corriendo hacia su destino, y nada más se tardó un par de segundos para así regresar hasta donde yo estaba junto con Ben para ayudarme.
— ¿Qué está sucediendo aquí? — preguntó Ben, trató de no hablar en voz alta para que la gente a nuestro alrededor no se diera cuenta de lo que sucedía.
— Tranquilo amigo, nada más estamos coqueteando con la chica, ¿Verdad, preciosura? — dijo el mafioso sin quitarme la mirada de encima y apegándome más a su cuerpo, siento que su intimidad se choca contra la mía, y me provoca un escalofrío que no puedo evitar que sucediera.
Pero yo no estaba de acuerdo con él, y más bien, miro de reojo a Ben, me quedo callada, más creo que con mi mirada bastó para que Ben pudiera comprender qué era lo que estaba sucediendo, en realidad, sin embargo, no dejaba de pensar que me daba mucho pánico hacerme la idea de qué podría suceder donde Joshua de la Torre se enojara.
Los hombres de Joshua se ponen alertas a todo lo que pudiera pasar con su jefe, pero Joshua nada más se limita en hacerles una seña con la mano para que ellos así no pudieran molestar.
— ¿Señorita? ¿Está segura de que está todo bien? — volvió a preguntar Ben.
Intento alejarme del agarre de Joshua en cuanto escucho la pregunta de Ben, pero Joshua parece no querer dejarme ir, y fue justo ahí cuando Ben ha reaccionado, Ben se acercó a mí, y con un simple movimiento brusco, consiguió hacer quitar a Joshua de encima de mí, y me alejó de él, provocando que yo me escondiera justo en su espalda para así poder protegerme de todo lo que pudiera suceder.
Pero Joshua parece no haberse enojado, al contrario, él ha sonreído, aunque la verdad puedo percibir que su sonrisa no es del todo sincera, esta es como si fuera una sonrisa burlona, una sonrisa que cualquiera con tan solo verla debería de tener mucho cuidado porque él era una fiera capaz de morder a quien se le atravesara en su camino.
— Señor de la Torre, con todo respeto, este tipo de comportamientos no son permitidos en la discoteca, por tanto, he tomado una decisión, a usted y alguno de sus hombres, les queda completamente prohibido el ingreso a este lugar, y me encargaré de hacerlo cumplir — dijo Ben, yo aún seguía refugiada justo detrás de él, estaba asustada, muy asustada, pero haberme dado cuenta de que Ben ha sido capaz de vetar a Joshua de la Torre y a su gente del lugar donde trabajo, eso me hacía muy feliz.