Los chicos de hockey

2163 Words
Pase una semana entrenando en el gimnasio de la ciudad. Este deporte no era solo descender de una montaña, también incluía la parte física. Y era lo más pesado que tenía que hacer, la altura realmente me afecto, el nivel era superior al de la ciudad en la que vivía Poco a poco me iba acostumbrado a este nuevo entorno, por lo menos empecé a sentir ese dolor muscular, que demostraba que si estaba haciendo Blas cosas bien. Decidí practicar por primera vez el esquí alpino como era debido y mirar mis tiempos. Me arregle una mañana temprano y lleve conmigo todo mi equipo de esquiar. Que estaba compuesta por las fijaciones, bastones, las usuales botas y la ropa de esquí terminica. Y lo más importante el casco debido a los accidentes que usualmente ocurren. Está montaña era muy empinada, demasiada peligrosa para alguien como yo. Debía tener cuidado para no sufrir un accidente Descendí de la forma común en que siempre lo hacía, pero siguiendo la modalidad alpina que es básicamente pasar por varios obstáculos de manera zigzag los más rápido posible. Mis tiempos no mejoraron mucho, no sé si era yo, o talvez el poco tiempo en que deje de practicarlo. De tanto repetir esto, decidí descansar un poco, ya estaba muy cansado de tanto esfuerzo, me senté cerca a uno de los ascensores de la montaña, donde había un grupo de personas que al igual que yo estaban esquiando de manera libre. Me metí al ascensor para subir de nuevo a la montaña, me encontré allí con varios jugadores de el club de hockey. Eso era lo que parecían por la ropa que traían algunos de ellos, los cascos y la pechera habitual en ese deporte. En los pocos días que tenía aquí no los vi, pero eran chicos jóvenes de mi edad. No hice contacto visual con ninguno de ellos. Así que estuve en silencio mientras subíamos. Eran como 10 y unos ingresaron conmigo en uno de los teleférico. No les presté atención, mire hacía otro lado de la montaña. Todo parecía normal, pero alguien llamo mi atención. Entre ese monto de hombre había una mujer de cabello n***o, morena. Me entró la duda, ¿ella jugaba en un club masculino? ¿o era la novia de algún jugador?. Realmente yo no lo entendía, pero me generaba curiosidad, ver una chica entre tantos hombres. Decidí alejar mi mirada de ellos y concentrarme en mi orientación en esta montaña. Eran las cuatro de la tarde y solo bajaría una vez más, después de esto regresaría a descansar. Porque poco a poco la gente se empezó a ir porque ya empezaba a oscurecer. Y ví tantas personas como cuando comencé. Eso me hacía sentir un poco asustado. Si había tan poco gente era peligroso. Me podía pasar algo y nadie de allí se daría cuenta Descendí por montaña, mucho más tranquilo que las veces anteriores y quería desestresarme un poco. A veces sentía que lo que hacía era estúpido. Y debía volver a la casa de mis padres y seguir con la misma rutina de siempre, pero el último incidente me tenía demasiado fastidiado para dejar todo así. Lo peor es que empecé a pensar en todo esto cuando esquivaba y me desconcentraba en ese momento. Y de una forma estúpida calculé mal un movimiento y choque contra unas roca, y caí contra suelo. Que por cierto estás rodeado por rocas. El golpe no fue tan duro solo algo colmun Me moleste tanto, por que no podía bajar sin accidentarme, mis malos reflejos me hacían cometer errores estúpidos Caminé a recoger mi esquí, pero uno de ellos se partió. Ya no podía bajar estaba casi a mi suerte, en medio de la nada. A la espera de que alguien me ayudara. Ahora si la suerte me había abandonado, sería un problema bajar. No quise esperar más y empecé a caminar. Me llevaría más o menos una hora llegar a uno de los ascensores. La bajada caminando era muy lenta por la nieve que era demasiada densa y me hundía cada vez que pisaba media suela. Espere a que alguien me socorriera me daba vergüenza, parecía un novato sufriendo ese tipo de accidentes. Mis cálculos fueron malos tal vez pase más de una hora caminando. Tal vez me había perdido y el clima me perjudico más, empezó a nevar un poco y mi sentido de orientación me jugaba una mala pasada. Fue desesperante. Vi bajar a los jugadores de Hockey con sus trajes, que los identificaban como uno de ellos. Trate de hacerles señas para que se detuvieran. Y uno de ellos se cerco a mi y se quito el casco y me habló. -¿Que te paso?—me dijo ese chico de cabello rubio y ojos negros, y con una cicatriz en la nariz, que estaba parada frente a mi. -Eh..se me daño el esquí, ¿podría ayudarme?. -Un....ok, Creo que alguien podría ayudarte. Espera que bajemos y avisaremos. El descendió como los otros jugadores y me quede por otro rato esperando la ayuda de alguien. Por la hora ya casi no venía nadie. Y no me podía mover, por que entorpecería mi ubicación a la persona que venís a rescatarme. Me tuve que sentar en una piedra y esperar. Empecé a perder la esperanza poco a poco. Hasta que dos personas descendieron de la montaña. Ambas se quitaran los cascos y pide observar que eran dos mujeres. Una de ellas era una chica de cabello rojo, como de unos 30 años, parecía odiarme. En mi mente creí que me confundía con Robert. -Deicy, puedes ayudarlo, yo me adelantó. La chica que estaba allí, me pasó un esquí para reponer el que se me había dañado. La mire y era ella, la misma chica que andaba con los del club de hockey. No le dije nada, habría sido raro preguntarle su vida a un desconocido, pero ella se acerco a mi y me habló. -¿Robert?. -No....yo soy su hermano, pero tú lo conoces?. -No, solo he oído varios rumores sobre el, y pensé que eras tú, aunque no estoy segura -No, la verdad es que es incomodo, hasta para mí, nadie sabe que yo existo, muchas personas me confunden con el. -Ok, entonces no sigamos hablando, vámonos ya todo el mundo se está yendo de la montaña y ya en un rato se empezará a oscurecer m Era la primera conversación con ella y empezó bien, esa chica era una persona sencilla y sociable. Ambos descendimos de la montaña juntos. La chica bajo como si nada en la tabla, pero era un poco más lenta que yo. Yo baje primero la montaña y poco después ella. Me sentí extraño y a la vez animado. Era la primer persona de mi edad con la que hablaba, después de unas semanas. Poco a poco llegamos a la zona de espera. Allí estaba el equipo de hockey reunido. Y la recibieron con coro. -¡Deicy! Era un equipo, con el que se entendía mutuamente. Por un momento, quise entrar allí. Olvidándome de las razón que me llevo hasta aquí, pero no podía acercarme a ellos, por un motivo sencillo. Robert, si esas dos chicas se enojaron fue por qué algo había hecho que no les agradó mucho. Me senté en una de las sillas y trate de quitarme el esquí que me habían prestado, para entregarlo, pero uno de los jugadores de hockey se acerco a mi al verme. El tenía el cabello crespo y rojo. Hizo el amague de pegarme y me habló. -¿Eres un bastardo Robert?, ¿crees que me olvidé lo que hiciste?. Toda la gente se quedó mirándome y me sentí asustando. ¿Que había hecho mi hermano para que lo odiaran tanto?. Llegué a la conclusión de que lo mejor que podía hacer. Era irme de allí no sé que tan molestia fue Robert para que ese chico me hablara de esa forma. Varias personas se metieron allí. Y lo tomaron de las manos evitando que el me hiciera daño. -Calmate, Arnold, el no es Robert-dijo la chica que me salvó. No sabía que hacer, solo estuve allí sentado y el equipo de hockey se fue del lugar, al ver el alboroto que ellos estaban iniciando. Yo no pude entregarle los esquí a la chica. Decidí volver a la casa de mi hermana, un poco confundido, tenía muchas preguntas, que solo ella podía aclararme. [...] A penas llegué mi hermana, me recibió con la cena. Un tipo de sopa de pollo para una noche tan fría como está. Ni la chimenea podía con esto, parecía alterada, incluso podría apagarse en cualquier momento. La mesa donde estábamos era para seis personas. Su novio no estaba en ese momento, así que estábamos solo los dos. Era común que no estuviera, el era un entrenador de esquí en otra ciudad. Lo raro es que no se iban a vivir a otro lugar, pero no podía opinar en eso. Era la vida de ellos y yo había interferido allí. Solo le pregunté lo que me tenía muy confundido y estresado. -Eh...no entiendo porque tantas personas odian a Robert...¿El hizo algo para que lo odiaran?. Cuando ella escucho eso se sentó en un silla y empezó a tomar un vaso de café o algo por el estilo. Nunca le pregunté que tomaba. -Si, lo lamento, dicen que saboteó a otros jugadores para no tener competencia en los días definitivos. No hay nada claro solo son rumores y además se metió con la novia de su mejor amigo, así que nadie quiere estar cerca de él. Ese rumor a pasado fronteras, en todos lo eventos donde está alguien toca ese tema y se extiende a todos los lugares que va. Me pareció raro escuchar eso. Robert no era una persona que saboteara nada. Le gustaba presumir todos lo que hacia. Y lo de las chicas si era normal que hiciera eso, lo tomo de costumbre y no solo me lo hacía a mi. Empecé a planear que hacer de ahora en adelante para mejor. Ya que iba a encontrar muchos problemas por culpa de mi hermano de ahora en adelante. No le pregunté más nada a mi hermana después de eso. La cena continuo en silencio y como si nada hubiera sucedido. Sentía que era incómodo para ella, así que lo mejor fue no hablar más de el tema. [...] Al día siguiente llegó el novios de mi hermana, Luka, la barba la tenía un poco larga más que cuando llegue. -Genial chiquitín estás inscrito en una competencia amateur de esquí. Puedes participar libremente. Será en tres semanas así que tienes que ponerte al día con los entrenamientos, sobre todo el de gimnasio. Mientras el hablaba, me sentí un poco animado, Los pocos días que llevaba aqui se verían reflejados por fin. Aunque sentí algo de miedo, me podía encontrar de nuevo con los de hockey. Ellos parecían frecuentar ese lugar. Me dio algo de nervios pensar en ello. Mientras empezaba a tener ese tipo de imágenes en mi cabeza, El saco unos nuevos implementos para esquiar. Yo me preguntaba de que vivían. Era lo extraño, pero yo no podía preguntarle eso a el, sería un atrevimiento hacerlo. -Ey...aquí hay un nuevo equipo solo evita dañarlos. Tu hermana me dijo lo que pasó. ¿Cuando le regresas esa tabla a esa chica?. -Ah....ella, es complicado. -Ah...ya entiendo...te gusta....¿amor a primera vista?. Me sonroje un poco con lo que me dijo, que solo aparte mi rostro y no lo mire. -Bueno, yo soy amigo de su entrenador, yo se lo diré, y le entregare esto a esa chica. El se burlaba de mí, pero que más daba estaban en una posición absurda dónde todos me odiaban por culpa de mi hermano. Y lo mejor era evitar más problemas. [...] Pase semanas intensas entrenando en el gimnasio de esas ciudad, era usual ver muchas personas allí, pero ví a muchas personas interesadas en el concurso, podía escucharlos hablar sobre eso. Yo estaba tan nervioso, decidí teñirme el pelo de rojo y así la mayoría me podía ver de otra manera. Deje atrás el cabello n***o. Aunque me seguirían confundiendo con el, sería mejor intentar cosas así, tratando de verme diferente a el a toda costa. Hasta pensé acercarme una cicatriz en la cara. Quise hacer muchas cosas, pero mi cuerpo no era de esos que se vuelven súper musculosos por el entrenamiento. No comía mucho y era muy selectivo para la comida. No todo me gustaba. Mientras pasaban los días me fui acostumbrado poco a poco a la rutina del gimnasio. Yo iba muy poco a esquiar solo quería tener un físico apropiado para empezar a competir, después miraría los tiempos y tomaría una decisión. Esas fueron una de las sugerencias que me dio Luka, yo aún era un novato y me faltaba mucho por aprender.
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