Cuando llegó el día del evento la ciudad cambio un poco. Parecía un festival o algo parecido. Por todas partes habían anuncios y las tiendas deportivas vendían indumentarias para esquí. Habían 3 modalidades, por lo corto que era el concurso, pero yo escogí esquí alpino.
La ceremonia de apertura fue en un salón de evento en la montaña. Empezó a las 10 de la mañana.
Un hombre totalmente abrigado. Con barba rubia y ojos verdes, un rostro redondo, como unos cuarenta años habló.
-Buenas a todos. Hoy arranca la semana deportiva. Habrá varias competencias. Este año solo durará cinco días, lastimosamente se acerca una tormenta así que hay que hacer esto lo más rápido posible.
Había mucha gente era un ambiente complicado, yo no sabía que hacer. Fue algo incómodo yo me había teñido el cabello de rojo para pasar desapercibido, pero aún así era demasiado extraño para mí. Trate de respirar lentamente y espere junto a mi hermana y su novio a qué me llamarán a competir. Ellos me habían animado participar para que me acostumbrara a este tipo de competencias.
Pasaron los minutos en total aburrimiento. Salía gente de todas partes en ese salón, tal vez venían de diferentes ciudades, y lo estaban dando todo, en ese momento por ganar está competencia, o quizás era un tradición de este lugar.
Yo me senté a a esperar y me empecé a dormir un poco. Hasta que se escucho una algarabía entre todos. Llego el equipo de hockey y se llevó todas las miradas y elogios, la única persona que yo podía mirar era a Deicy. Yo quería hablarle y agradecerle por lo que hizo, pero solo agache la cabeza un poco mientras ellos participaron en la competencia. Sería extraño para mí acercármele en frente de tanta gente y tampoco quería llamar la atención.
Fueron minutos bastante tensos para mi, estaba ese chico que casi me pega ese día. El que presentaba el evento empezó a decir los nombres de los participantes. Tal vez eran más de cien, así que decidieron pegarlos para que todos se buscaran en las listas, pero se haría por bloques unos por la tarde y otros en la mañana. A mí me tocaba en un rato. Ya casi era la una de la tarde.
Vi mi nombre casi al principio de la lista que estaban pegadas en un tablero. “Jacob García”. Allí sentí nervios, pese a ser una competencia pequeña. Había mucha gente que yo veía todos los días cuando salía a entrenar. Yo no los saludaba ni nada, pero después de esto. Ya todos sabrían quien era.
En un rato me tocaba, era una fase eliminatoria tal vez.
Trate de calmarme un poco. Me puse toda mi indumentaria. De color rojo, tanto la ropa como los esquí. Ya que me tocaba a mí, quería hacerlo lo mejor posible y ganar confianza. Muchas de estas personas que también competían llevaban tiempo esquiando así que sería algo difícil de ganar.
Me concentre y termine bajando lo más rápido que pude montaña. Lo bueno es que había nevado la noche anterior así que la montaña estaba para esquiar adecuadamente. Me deslise rápidamente por la pista y pase en zigzag uno a uno todos los obstáculos rápido. Yo tenía cierta experiencia. Había practicado en mi infancia y este era el momento en que todo debía dar frutos, a pesar de todo.
Llegué a la meta algo cansado y con el corazón latiendo de la adrenalina que era bajar por esa montaña.
Allí una mujer con gafas me tomo de los hombros y me habló.
—Chico..¿Usted está bien?
—Eh…si, voy hacia arriba de nuevo.
—No puede debe esperar a que todos bajen. Son las reglas….para evitar que alguien se haga pasar por otro…espere con los demás.
Más o menos pude captar la idea de aquella mujer. Tenía mucha razón cualquiera podía hacerse pasar por otro. Ya que todos poseíamos elementos de esquí. Que no permitían ver la identidad de las personas, así cualquier se podía cambiar de ropa y subir como si nada.
Le hice caso y me dirigí hacia un lugar para descansar. Allí vi a varios de hockey y a Deicy. No podía dejar de encontrármela de frente, era increíble, como si el destino me impulsara a verla a cada rato.
Me senté en un rincón alejado de todos a descansar un poco.
Solo miraba el piso, esperaba pacientemente que todos pasaran rápido. No tenía con quién hablar, en ese momento ni siquiera llevaba mi celular.
Lo único que pude escuchar eran murmullos de las personas que estaban en ese momento.
Así estuve durante tal vez una hora. Como veinte personas, esto parecía infinito.
[…]
Como a las cinco de la tarde por fin todo termino. El salón estaba lleno de gente tal vez unas cincuenta. Yo me sentía mareado por estar entre tantos desconocidos.
Me levanté de la silla para irme a descansar a la casa de mi hermana, pero alguien me observó por un buen rato y me tomo del hombro.
—Ey…¿tu no eres Robert, el campeón?.
—No me confunde con alguien más…lo siento tengo que irme.
Ese hombre me tomo a la fuerza.
—Asqueroso engreído. Todo lo quiere ganar. ¿Por qué mejor no vas a unos olímpicos? ¿No es mejor conseguir una medalla en vez de ganar un simple torneo?.
Esa persona se oía muy molesto y no me soltaba. Al parecer era otra persona que odiaba a mi hermano.
El resto de la gente empezó a notar todo lo que pasó.
Otra vez sufría por lo que hizo mi hermano, pero entre un montón de desconocidos. Esa persona me iba a golpear de eso no tuve duda, era mucho más fuerte que mi y mucho mayor. No tenía oportunidad. Hasta que uno de los de hockey intervino.
—Ey…¿Qué haces?— Dijo el.
—Él es el infeliz de Robert, el egocéntrico. Solo está aquí para j***r, ¿Por qué no se va a otro lugar?.
—El no es Robert….míralo bien… ¿Si fuera el hubiera pasado sobrada está prueba?. Solo míralo, su mirada no es la misma.
El se quedó mirándome a los ojos y decidió soltarme. Cuando pudo notar que yo no era él.
Por fin pude respirar tranquilo. Quise darle las gracias a esa persona que me ayudó, pero el se veía muy enojado. El era una persona rubia de ojos verdes, bastante alto y su cara era de forma alargada.
—No tienes que decir nada. Lo hice para no dañar el buen ambiente que hay aquí. Mejor vete de esta competencia. Nadie quiere saber de tu hermano. El causa muchos problemas y se ganó una mala fama.
El se fue justo después de decirme que había hecho mi hermano, pero recordé que ya me lo habían contado, un sentimiento de incomodo se apoderó de mí.
Solo pude ver con tristeza lo que me esperaría si seguía en este lugar. Pensé en otra ciudad para entrenar, se notaba que aquí no me querían y no podía estar en un lugar así.
Una organizadora apareció de repente en ese salón.
—Buenas….ya salieron los resultados. Solo 20 de ustedes clasificaron. El resto gracias por participar.
Uno a uno dijeron los nombres de cada una de las personas que habían pasado. Con la tecnología actual era rápido, dar los resultados.
Yo me quedé sentado en una silla. Con ganas de irme del lugar, pero ella empezó a nombrar a las personas que clasificaron. Incluso escuche mi nombre.
—Jacob García.
Sentía que me había metido en esa lista por ser hermano de Robert y no porque lo merecía.
Como nadie sabía mi nombre pues, ni me voltearon a mirar.
Todos empezaron a salir poco a poco y yo me fui de allí cuando sentí que no había nadie más.
Cuando llegue a la puerta me encontré con Deicy. Ella me esperaba.
—Increíble…dime… pasaste…¿Qué harás de ahora en adelante?
Era como si dijera que pase por ser hermano de Robert, tenía toda la razón yo no dudaba eso. Aún así le contesté.
—Esta bien sé que estás molesta, pero por lo visto tu también pasaste, ¿Por qué estás molesto por eso?.
Ella estaba sería y se enojo un poco por lo que le dije.
—Si tu ganas obvio que todos se molestaran con los organizadores. Tienen cero de imparcialidad. Se dejan llevar más por atraer más público y llamar la atención, pero que más da, solo evita ganarte problemas y no le digas a nadie que eres el hermano de ese loco egocéntrico.
Me llene de curiosidad por saber más de esa chica y comencé a hablarle.
—Dime, ¿Te preocupas por mí?.
—Claro que no… Solo queremos divertirnos en esta ocasión. Es una de las pocas cosas que podemos hacer en libremente en esta ciudad. En unas semanas inician las competencias y estaremos alejados de esta ciudad por unos meses. Y no queremos tener un amargo recuerdo por tu culpa.
Por sus palabras había algo que no me quería decir. Yo decidí preguntarle.
—¿Robert hizo algo?.
—Esta bien. Es mejor que lo sepas. Hace dos años el estuvo en esta ciudad de vacaciones y quiso participar aquí. Obviamente lo dejaron era alguien popular y querían más asistentes en este lugar, pero hizo algo que nadie le perdona. Mi primo que es mayor que él tenía una novia. Ella es algo mayor que el. Tú hermano, se metió en esa relación. Empezó a acosarla, y ella poco a poco cedió. Casi al último día de competencia tu hermano logro lo que tanto busco. A pesar de todo ella fue a competir, pero no estaba concentrada. Tenía a tu hermano en la cabeza. Ese acoso de parte de él, termino en desgracia. El último día de competencias ella sufrió un accidente.
—¿Murio?.
—Si. No aguanto el impacto y falleció horas después. Fue muy triste, ella se convirtió en la primera persona en morir en este lugar. Por eso algunos te ven y se molestan.
—Pero, ¿Cómo sabes que fue el?. Digo, ¿tiene pruebas para culparlo a el? ¿Esa chica le contó algo a alguien?
—Días después buscamos entre sus cosas. Encontramos mensajes en su celular. Tu hermano está loco de remate. Todos los días la llamaba como veinte veces y trato de hacerla caer a como diera forma. En sus cosas personales habían objetos nuevos que no eran de este país. Robert es un poco romántico eso no lo dudo. Se nota por lo que escribió que es bastante bueno, pero se excedió fue demasiado. Vi casi 700 mensaje enviados por tu hermano y eso que cambio de número de un momento a otro. Muchos dicen que el día del accidente los vieron juntos, incluso se dice que pelearon minutos antes del accidente. Y te ven a ti y sienten ese peligro para sus relaciones y la rabia por la muerte de esa chica.
Me sentí un poco mal al escuchar esa historia. El era una persona terrible, mucho más de lo que pensé, no fui capaz de decirle nada más a Deicy. Acepte sus palabras, con el rostro agachado.
—Tienes razón, gracias por la aclaración.
—Espera….quiero decir me puedes devolver el esquí.
—Ah…eso…está en la casa donde me estoy quedando. Mañana te lo entrego…No te preocupes. Adiós…
Hablar con ella, me dejó más tranquilo, me sentí mucho mejor al saber porque lo detestaban tanto a él y obviamente yo salía afectado por eso. Me fui directamente al lugar donde están viviendo. No quería subir a la montaña, ni nada de eso. Solo descansar para los 4 días que faltaban.
Aún así, yo quería escuchar la perspectiva que tenía mi hermana de lo que pasó. Ella debía saber muchas cosas y era la única que me podía aclarar las cosas mejor. Era el punto de vista más cercano a Robert. Tenía mucho que preguntarle así que llegue lo más temprano que pude a mi casa antes que ella.