Regreso casi a las 6 de la tarde a la casa donde vivía con mi hermana y su novio. Estaba algo adolorido en la espalda por estar tanto tiempo sentado en la misma posición. Cuando abrí la puerta, no había nadie, ninguno de los dos estaba aquí. Quería preguntarles más sobre lo que hizo mi hermano en esta ciudad y porque no me dijeron, habría sido importante para mí saberlo, podría haber evitado todo eso. Me enoje bastante. Era algo totalmente indignante que todos me señalarán por algo que no hice. Me quedé dormido recostado en la sala de esa casa, esperando que uno de ellos dos llegaran para hablar de eso. [...] A la mañana siguiente desperté arropado con una sabana y recostado en ese sillón. Uno de ellos me abrigo en la noche. Solo me levanté y fui a tomar agua, tenía mucha sed

