Sucesos - Parte 1

1305 Words
«And it feels right this time On this crash course were in the big time Pay no mind to the distant thunder Beauty fills his head with wonder, boy...».  «Y se siente bien esta vez En esta buena racha que tuvo en su gran momento No le importó el trueno lejano La belleza llenó, de maravillas, la cabeza del chico...». No leaf clover Canción de Metallica ***** POV Nykolas «¿Qué hace aquí?». Amelia temblaba arrebujada en sus brazos, estaba afuera de mi casa, con la cara roja y brillante de lágrimas. —Amor, ¿qué pasó? Ella sollozó más fuerte y me abrazó por las costillas mientras hundía la cara en mi pecho. La abracé y toqué su mochila en su espalda, por lo que asumí que algo ocurrió cuando ella llegó a su edificio… pero yo la vi entrar, no entendí qué pudo haber pasado.  —Nena, ¿qué ocurre? ¿Por qué estás aquí? La hice pasar y la conduje al sofá, ella se tiró y se limpió la cara con ambas manos, y sus sollozos se suavizaron y la vi menos nerviosa. —N-no quiero hablar de eso ahora, s-solo quiero estar tranq-quila y en silencio, ¿sí? —Amelia, explícame. ¿Qué está pasando? —¡Ya deja de exigirme! Todos dicen «Amelia esto, Amelia aquello, Amelia aquí y allá», pero ¡Dios mío! Nunca había odiado tanto escuchar mi nombre. Se levantó del sofá y corrió escaleras arriba. Escuché el portazo y hundí los dientes en mi labio superior. Mierda. Algo debió suceder en el apartamento…  Como media hora después, no sabía, ni siquiera había querido ver el celular, decidí subir. Entré a mi habitación y vi a mi novia acostada en la cama sin sus tenis. Parecía un ángel, o una escultura muy delicada. Un tono rojo muy débil le delineaba los párpados. Me cambié de ropa en completo silencio para no perturbar a la fiera, y bajé a la sala. Preparé algo de comer para ambos, sin embargo fui incapaz de molestar de nuevo a mi maleducada novia. Ella bajaría si su caprichoso estómago se lo ordenaba. Pero nunca apareció.  Dormí a su lado y ella continuó sumida en ese apesadumbrado sueño. Algunas veces se removió entre las sábanas y volvía a quedarse quieta, hermosa y serena. Al día siguiente, ella parecía más razonable y calmada, me abrazó y me dijo que iría a la universidad. La llevé hasta la entrada del campus y fui a trabajar, y durante la jornada con el abogado del Ministerio Público noté que mi chaleco ya no abrochaba bien. Se desajustaba en la cintura, y tal vez no era muy importante para otros, pero para mí era la excusa adecuada para solicitar un cambio. Fui a SoulPlate, directo a hablar con Hayter, pero estaba con otro agente en su oficina. Me quedé en la sala de espera, con la nariz inmersa en el celular. La recepcionista estornudó y de inmediato le dije «salud». Ella sonrió con timidez y continuó en sus labores. Volví a mi celular y escuché de nuevo el gracioso «achú» de la muchacha. —Lo tuyo es alergia —bromeé. —Ah, sí… Es que el limpiador que usan para la madera es muy fuerte. Y el antialérgico aún no me hace efecto… —explicó y se frotó la nariz enrojecida con un pañuelo. —¿Y si lo limpias con otro líquido? —Se me terminó el spray que uso —musitó y suspiró—, olvidé reponerlo. —Uh, que mal. Volví a mi celular, dudando en escribirle a Amy, porque aunque estuvo calmada en la mañana, no quería hacer de que no había sucedido nada la noche anterior. Algo había pasado y ella no me lo había expresado. En mitad de mis pensamientos, la secretaria tosió y apaciguó el sonido con el pañuelo. —No vienes a otro contrato, ¿verdad? —preguntó con voz nasal.  —No, no. Por un cambio de equipo. —Ah… ¿Y qué tal te está yendo? —Bastante bien. —Me alegra eso —dijo y sonrió. Era bonita y lo resaltaba. Su cabello le enmarcaba el rostro y el maquillaje era fuerte. Encajaba bien en ese rol de secretaria sexy. Escuché voces masculinas al final y me quedé en silencio, y mi atención se volcó de nuevo en el celular. —Oye… tú… ¿Aquí? Subí la mirada y me encontré con Curtson. —Señor, ¿todo bien?  Se quedó en silencio y me miró, meditabundo.  —Pasa por mi oficina antes de irte, te puede interesar… «¿Qué será?».  Asentí y Curtson siguió hacia las oficinas, Daiana se levantó de su silla y lo saludó con una pequeña reverencia, y me reí para mis adentros cuando vi que Curtson continuó avanzando sin prestarle atención a la muchacha. —Ese señor es una temible caricatura. Aparece cuando quiere y saluda cuando se acuerda… —murmuró la muchacha. Salió de detrás del escritorio con varias carpetas y se fue por el pasillo que siguió Curtson. A los minutos regresó, sin las carpetas, y sonrió al verme. —Hayter te espera. —Gracias. Realicé la solicitud, no duré nada en la oficina de Hayter, porque mi jefe era muy eficiente o no le gustaba tener gente en su oficina. Me retiré, hice el cambio en el depósito y luego subí al sexto piso para presentarme en la oficina de Curtson.  —Hedderich, que bueno que viniste hoy… —saludó el director desde la parte posterior del escritorio—. Siéntate. —¿Ocurre algo malo? —pregunté después de sentarme y entrelacé los dedos. Era una «reunión» extraña. —¿Hoy a qué viniste a la agencia? —Por un cambio de chaleco, el mío no abrochaba bien. —¿Y si te digo que puedes dejar de solicitarle equipamiento a Hayter y tú mismo procesar el de otros agentes? Lo miré con incredulidad y como un reflejo me tiré hacia atrás. —No le estoy entendiendo. ¿Algo así como trabajar en el depósito de armas y equipamiento? —No. Algo así como supervisor de campo. —¿Y ya no estaría en «el campo»? —Ah ha. —Negó y apoyó los antebrazos sobre el escritorio—. Es más… Administrativo, un horario más sencillo y mucho trabajo detrás de un escritorio. Y lógicamente, acarrea una mejor paga.  —Me agrada aunque no sea lo mío. ¿Qué gana usted con esto? Porque, siendo honesto… Yo, un tipo que no tenía un título universitario, que no tenía ni cinco años laborando en esa empresa y que, claramente, no tenía experiencia en esa área y tampoco tenía el perfil requerido para un cargo como ese, me era extraño que me ofreciera la vacante de esta manera tan privada.  —Que no metan a un incompetente hijo de papi, sospecho que alguien está hurtando activos de la agencia y este cargo facilita la extracción de municiones y demás... El caso es que tienes que aprobar un curso muy corto y varias pruebas, todo es teórico, sobre los procesos y procedimientos internos. Fácil. Es el mismo cargo que tiene Hayter, así que si te ganas la vacante, puede que te lo ganes de enemigo. O puede que no y aprendas bastante de él. —No hay problema con eso. —Habla con Hayter y pídele un formato de postulante, cuando estés en el curso te puedo apoyar en caso que falles alguna prueba, pero es algo muy simple, y los formatos con los que se trabaja no son nada de otro mundo, te enseñaré… Y allí se fueron un par de horas. Cuando nos dimos cuenta, el cielo estaba oscuro. Salimos de la agencia y él se fue en su camioneta y yo en mi Yamaha a casa.
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