"Deseo Ardiente"

1372 Words
Capitulo 4 De un momento a otros ambos nos miramos de manera simultánea. Al parecer ni a él ni mucho a menos a mí nos conviene ser descubiertos, antes debo de ver la manera de saber qué es lo que realmente oculta para luego poder usarlo a mi favor. —Nada, es solo que tu hijo dice que la comida le pareció algo insípida ¿Cómo ves Elara? —menciono de pronto viendo a Bastián quien hace una cara de sorprendido. Claramente no se esperaba que dijera tal cosa, era eso o decirle la verdad a su madre. —Mama, claro que no es solo que… —Tranquilo hijo es solo que ando un poco distraída, pero prometo mejorar eso —Elara sonríe un poco apenada en tanto sin decir más se va de la cocina. Siendo sincera, lo de la comida lo dije adrede. Por eso es que sigo sonriendo al ver que me he salido con la mía, sigo así hasta que Bastián me toma del brazo haciéndome girar hacia él quien me ve con reprobación. — ¿Por qué has dicho tal cosa? Mi madre es algo sensible—me sostiene de manera que me hace saber lo tan molesto que está en estos momentos. —Ay no exageres, era decir eso o que le dijera la verdad, ahora dime ¿Qué prefieres? —Ya te dije que… No puedo hacer eso, no puedo darte preferencia, si quieres una beca gánala, y si quieres decirle a mi madre ¡Bien! Adelante, pero le diré también a tu padre—menciona con firmeza para luego soltarme e irse. ¡Carajo! Este hombre sí que tiene agallas, debo ver la manera de sacarle una beca sin tanto trámite. Por la noche… —Bueno madre tengo que volver al hotel—Bastián se pone de pie —Fue un día agradable, vendré a verte luego. —De ninguna manera, tú no tienes que irte a un hotel, ya eres parte de la familia por lo que corresponde que te quedes con nosotros—mi padre se atreve a proponer. Por un instante pensé en revelarme sin embargo creo que eso me beneficiara aún más, porque ya sé lo que tengo que hacer eso es enamorar a ese hielo difícil de derretir, digo nadie antes se ha resistido a mis encantos y esta no va a hacer la excepción, por ello es que con una sonrisa amigable lo tomo del brazo a la vez que digo “Mi padre tiene razón, deberías de quedarte” Menciono viéndolo fijamente, deslizando mi mano por parte de su brazo mismo que al notar cierto coqueteo se aparta de manera simultánea. Al día siguiente… Al bajar de las escaleras al primero que me encuentro es a él quien recién llega de hacer ejercicio ¡Dios! Ahora entiendo el porqué del cuerpazo que se carga, muerdo mis labios al ver como sus pectorales salen a relucir por esa playera realmente sudada. Por un momento sospecho que va a saludarme, sin embargo, simplemente él se pasa de largo hacia las escaleras, boquiabierta por su comportamiento tan indiferente a mí, simplemente lo observo en tanto me juro a mí misma enamorar a ese tipo tan arrogante. En la universidad. — ¡Que! ¿Cómo que el chico con el que te metiste a la cama es tu hermanastro? — Mila exclama a todo volumen. Por lo que rápidamente cubro su boca al mismo tiempo que le hago una seña de que baje su ruidosa voz. —Sí, pero en mi defensa yo no sabía tal cosa, aunque no me arrepiento. Hay dos razones por las que no lo hago, una que me encanto estar con él y dos él es mi pase hacia parís—digo con una sonrisa en mis labios. Y mientras sigo hablando del tema con mi mejor amiga, de pronto aparece la directora quien golpea el pizarrón con sus manos. Por lógica todos nos disponemos a poner atención. Ella ha venido a dar el anuncio del nuevo profesor que nos dará clase de biología, todo marchaba normal hasta que la profesora menciona el nombre de Bastián Sterling como nuestro profesor ¿Qué? Pero… ¿Qué no se supone que es médico? Frunzo el ceño viendo como ese hombre, recién bañado, peinado, tatuado y con olor a hombre se muestra ante nuestros ojos, específicamente en los de las chicas quienes se manifiestan un tanto emocionadas y como no si es guapísimo. Viendo eso Mila como de costumbre me mete un pequeño codazo haciéndome saber que esta impresionada al igual que yo, sí que el destino a veces me hace unas muy buenas jugadas. —Bueno chicos los dejo con su nuevo profesor, con permiso Bastián—la directora se va en tanto él toma asiento. —Buenos días, soy Bastián Sterling, su profesor de biología, solo les diré dos cosas, no me gustan las faltas de respeto como tampoco la impuntualidad, de ahí en fuera podemos continuar con la clase—menciona lleno de seriedad a la vez que pone su maletín sobre el escritorio. Minutos más tarde… Luego de una presentación ahora estamos tomando apuntes del pizarrón. A decir verdad, nunca pensé llegar a ver el salón de clase tan callado como ahora, sí que este hombre emana firmeza, me siento tan atraída por su presencia que no puedo evitar mirarlo de vez en cuando y eso claramente él lo nota. A la hora de salida... — ¿Ya viste que tu hermanastro está hablando con la profesora Karime? —Mila apunta hacia la derecha en donde veo como esa profesora le sonríe de manera deliberadamente coqueta. De pronto una especie de enojo me sube a la cabeza, no voy a permitir que esa mujer arruine mis planes, por lo tanto, sin decir más simplemente tomo el vaso de agua de frutas de Mila y camino con la intención de tirárselo encima a esa mujer a quien en cuanto tengo a un lado finjo chocar contra su cuerpo. al cual le estampo toda esa bebida. — ¡Ay! Como lo siento, disculpe profesora—sonrío de manera despectiva. —Clara deberías tener cuidado—ella solo me ve molesta mientras sacude su vestido floreado. En cuanto a Bastián veo como saca un pañuelo con el cual empieza a ayudar a limpiar a esa mujer a la cual toca una y otra vez con sus manos. Maldita sea me digo a mí misma viendo eso, antes de hacer algo al respecto aclaro mi garganta tomando a Bastián del brazo. —Profesor tengo una duda —lo arrastro junto conmigo. — ¿Qué haces? Suéltame—me mira con desaprobación. Claramente no le pongo atención a sus palabras solo lo hago caminar junto conmigo llevándolo detrás de las canchas de futbol, en donde lo aviento hacia una pared. Él solo fija su mirada en mí haciéndome saber lo tan confundido que esta debido a mi arranque tan simultaneo. —Así que con la profesora ¿No? Dime ¿También te acostaras con ella fingiendo que te drogaron? No creo que lo haga mejor que yo eh —alzo mis cejas esperando una respuesta. —Ella es una mujer, tú eres una niña de diecinueve años, además si me acosté contigo fue porque me drogaste—me dice con tal sinceridad que me siento ofendida. — ¿Estás seguro de que fue por eso? ¿Quieres que te recuerde lo mucho que te hizo venir una niña de diecinueve? —lo reto con la mirada en tanto meto mi rodilla entre su entrepierna Noto como su mandíbula se tensa al mismo tiempo que traga grueso, mientras que yo sonrío deslizando mi dedo índice por parte de su pectoral. —Deja de decir de tonterías—agacha la mirada tomando mi mano. —Yo solo digo la verdad profesor—presiono más mi rodilla en su entrepierna además de deslizarla por encima de su mejor amigo. Tal movimiento hace que abra su boca haciéndome saber lo bien que siente que haga eso, por eso es que sin previo aviso lo tomo de la nuca atrayéndolo hacia mis labios los cuales toman a los suyos a manera de besarlos sin parar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD