Capitulo 3
Minutos más tarde…
Esta sensación agobiante que siento en mi cuerpo no es normal, nunca había sentido esto, es como si los besos de ese hombre se hubieran quedado tatuados en mi piel la cual arde al solo recordar esa noche.
Muerdo mis labios en tanto me veo al espejo que hay frente a mí, no puedo entender cómo es que aun metida en esta tina el calor que siente mi cuerpo no se apague, sí que ese deseo que sentí no es fácil de olvidar.
En la comida…
—Deja de leer esa revista y ponte de pie que ya llego Bastián—mi padre me quita de golpe esa revista la cual tira al sillón.
¡Por Dios! Creo que está exagerando con la llegada de ese tipo, ni que fuera el mismo presidente. Tuerzo mis ojos viendo como mi padre sonríe en tanto ve hacia enfrente, vaya, hoy me acabo de enterar que puede sonreír. Una sonrisa de sarcasmo inunda mis labios, aunque poco después desaparece en cuanto me doy la vuelta viendo como ese tal Bastián ese el mismo hombre que anoche me hacía gemir como loca.
¡Ay no puede ser! Trago grueso sin dejar de ver esos ojos los mismos que se encuentran con los míos, la diferencia es que en ese hombre no hay ni ninguna clase de expresión de asombro, él solo se pasa de largo a saludar a Elara quien lo abraza por un determinado momento.
—Bastián hijo. Quiero presentarte a la hija de mi marido. Ella es Clara tu hermanastra, no la conocías porque cuando me case con Luvient ella estaba en el extranjero al igual que tú—le explica con una sonrisa mientras que a mí se me paraliza el tiempo, incluso estoy comenzando a querer ver nublado, ni hablar de mi corazón el cual quiere explotar.
—Mucho gusto soy Bastián —dice viéndome fijamente a los ojos.
Boquiabierta me quedo al ver cómo es un tempano de hielo, no puede ser que no me recuerde, o quizá este fingiendo, si es la segunda opción lo hace demasiado bien.
— ¡Clara! Por favor reacciona. Bastián te está hablando.
—Eh si claro. Mucho gusto—pestañeo un par de veces antes de tomar su mano la cual en cuanto tomo siento una especie de conexión, es ahí donde me doy cuenta de que no fue una simple noche al menos no para mí.
Más tarde…
Bueno… Tengo por lo menos una hora escuchando como Elara elogia a su hijo, ahora resulta que es un médico. Lo que no entiendo es como es que estaba en la competencia de ballet presentándose como uno de los patrocinadores más importantes de la academia.
Frunzo el ceño viéndolo fijamente. No cabe duda de que es un misterio este tipo, y como no soy de quedarme con la duda, le preguntare, total para todos es un elogio andante ¿No? Seguidamente dejo el vaso de jugo en la mesa, luego aclaro mi garganta atrayendo la atención de todos.
—Tengo una pregunta. Además de medico ¿Eres bailarín o algo parecido? —frunzo el ceño viéndolo desconcertada.
—Ay no claro que no. Mi hijo sabe que eso quedo en el pasado, debe ser que su porte anuncia el perfil de bailarín porque lo fue en el pasado, pero no volverá a suceder ¿Cierto hijo? —Elara lo ve con determinación.
—Si mama debe ser que ella esta confundida.
—Y si estoy confundida ¿Entonces que hacías…
El repentino movimiento de Bastián levantándose de golpe de la mesa, nos hace perder la plática esa que opto por retomar, sin embargo, él empieza a toser.
—Se me ha resecado la garganta ¿Me acompañas hermana? —él me lanza una mirada fulminante.
No tengo idea de lo que quiere este hombre, lo único que sé es que esa mirada está llena de advertencia, una que me reta y eso me gusta.
—Anda Clara ve con Bastián ¿Qué esperas? —mi padre dice con un tono de voz lleno de arrogancia.
—Si gustan yo traigo el agua—Elara interfiere poniéndose de pie.
—De ninguna manera, que vaya Clara a traerla ustedes dos siéntense —mi padre me ve en tanto me hace una seña.
Exhalo conteniendo todo mi coraje, claro cómo no hay empleadas que lo hagan ¿No? Es evidente que mi padre ni siquiera le importa eso, lo único que le interesa es quedar bien con el hijo de su amada Elara.
En la cocina…
Debería de ponerle chile al agua o quizás un poco de pimienta, esto es totalmente ridículo ¿Cómo es que ese tipo está aquí ahora? No sé si reír o llorar porque es mi hermanastro. Inconscientemente tomo la pimienta la cual veo por un determinado momento hasta que la voz de Bastián me interrumpe.
—Si piensas ponerle pimienta por lo menos deberías pensar en que lo notaria casi de inmediato—él se atreve a quitarme el frasco de la mano.
— ¿Qué haces aquí? ¿Y porque me dejaste como una estúpida en el hotel? —me atrevo a reclamarle — ¡Claro! Esto es un plan de tu madre y tuyo ¿Verdad? ¿Me quieren dejar en mal con mi padre? —sueno indignada mientras que él me ve con desconsideración.
—No tengo ni la más remota idea de que hablas. Lo único que quiero es advertirte que no se te ocurra mencionar nada de las becas ¿Entendiste? —sus palabras vuelven a sonar en señal de advertencia.
De mi parte solo alzo una de mis cejas en tanto lo miro boquiabierta, como dije me encantan los retos y este creo que será divertido, por ello es que me acerco a él a quien miro de manera coqueta, luego de eso lo tomo de la corbata poniéndome de puntitas cerca de su rostro el cual solo muestra seriedad absoluta.
— ¿Y si digo tal cosa? ¡Que! —le sonrio de manera coqueta.
—Entonces le diré a tu padre que me drogaste—pone su mano encima de la mía.
Maldita sea, sé que eso no es verdad, más si él se atreve a decirlo, es obvio que mi padre le creerá, entonces ahí sí que estaré en problemas ya que la última advertencia de mi padre fue mandarme a Rusia, y eso no puede ser, solo soy una universitaria que lo único que sabe hacer es bailar.
Debido a la amenaza de Bastián, solo trago saliva viéndolo fijamente a los ojos, no pretendo hacerle saber que estoy en sus manos por lo que solo aclaro la garganta.
—Tú sabes que eso mentira, pero está bien, creo que es mejor llegar a un arreglo, yo no digo nada sobre lo que sé de las becas, siempre y cuando me des una—le sonrío notando como quita su mano de la mía.
—Para tener una beca de esa magnitud, primero debes ganarla y competir. Dime ¿Tienes los requisitos suficientes para eso?
—Claro que tengo los requisitos, es solo que no estoy inscrita en ninguna institución, solo bailo cada que puedo, pero…
—Pero nada, no puedes exigir una beca completa sin eso…
—Necesito la beca sin que mi padre se dé cuenta, por favor eres uno de los patrocinadores ¿Qué te cuesta?
—No es tan fácil, no puedo desacreditar mi juicio por darte una beca, así como así, por lo tanto ¡Olvídalo! Y pide otra cosa.
—No quiero otra cosa, quiero esa beca, y si no lo haces le diré a tu madre—lo amenazo.
— ¿Qué es lo que quieren decirme? —Elara aparece de pronto en la puerta de la cocina.