Luis avisará a su contacto, no puedo parar de pensar en ello, pronto Alejandro sabrá donde estoy, mientras tanto, debo ser fuerte, aguantar cómo sea. —Vamos, Eli —me llama Sara apareciendo en la puerta —.Es la hora. La miro y asiento con la cabeza, es la hora, ya hace una semana que estoy aquí, todavía el jefe no ha permitido que me toquen, ya no estoy segura de si lo hace para torturarme o porque realmente siente celos. Tampoco él ha venido a reclamar mi gratitud, no me ha tocado, apenas se acerca a mí, eso me pone muy nerviosa, ¿será que se está preparando para lo inevitable? Me levanto de la cama, estaba sentada mirando a la nada, intentando aliviar el nudo en mi estómago, todavía no me acostumbro a esos hombres tocando a las chicas delante de todos, sus falsas sonrisas y caricias c

