—¡No me toques! —le grito intentando separarme de él. —¡Quieta, obedece y no usaré la fuerza! Sus manos me sujetan de la espalda, soy consciente de su cuerpo, de sus ojos posados en mis labios, de su boca relamiéndose por un poco de lujuria. —Me vestiré —acepto sin darle el gusto, a él le fascinaría hacerlo, usar la fuerza conmigo para dejarme completamente desnuda. —Muy bien —accede soltándome y dando cuatro pasos hacia atrás. —Gírate —le pido. —No, hazlo mientras te miro. Tomo aire y empiezo a quitarme la ropa, me tapo mientras lo hago, me da mucha vergüenza, entonces imagino que estoy frente a Juan, el artista, el cual no solo ve una mujer desnuda, un objeto s****l, también ve algo natural, una obra perfecta a la que inmortalizar, necesito hacerlo así, no mostrar el miedo que me

