El jueves por la noche mis padres y yo yacíamos guardando nuestras cosas para el fin de semana en la casa de los Evans… el fin de semana. El sábado pasado no había sucedido nada después de la escenita del baño, ni en el resto de la cena del sábado pasado, pero ahora que en tan solo unas horas nos íbamos, sabía que me había metido en una gorda. El clima de donde estaba la casa del bosque era sumamente frio. Toluca era un estado donde el frio era notorio; rodeado de arboles y bosques era merito para in clima así, por lo que mi ropa solo se designaba a pantalones térmicos y borrego y algunas blusas, suéteres de la misma tela y claro que mis grandes abrigos para el frio porque siendo sincera el frio era una de mis debilidades y eso que me era amante de los climas fríos y grises. Lo amaba. ―

