CAPITULO 3:
Algo de lo que no tenia ninguna duda era de que realmente amaba cocinar. Cuando elegí la carrera sabia al cien porciento que una vez que la iniciara la tendría que terminar, porque no me atrevería a salirme en el caso de que no fuera la carrera correcta; sabia el esfuerzo que hacia mi papa todos los días por procurarnos a mama y a mi, por lo que la decisión de estudiar una carrera fue la mas importantes de mi vida.
Y vaya que no arrepiento de hacerlo. M e gusta cocinar, pero mas las cosas dulces, además de que siento que la repostería va mucho con mi manera de ser; el orden me caracteriza y el ser muy alegre también se refleja en mis postres, de ahí que decidí hacer para mi practica un pastel diferente. Si bien era la misma receta para todos quería que el diseño fuera mío y que caracterizada.
Comenzamos la practica de una manera tranquila, sacamos los ingredientes y los dividimos para que tanto Gloria Christopher y yo ya no tuviéramos que andar sacando las cosas del refrigerador y de nuestras bolsas. Todo iba perfecto en la práctica, queríamos que nuestros pasteles sobresalieran de los más, bueno más bien Gloria, quería “matar” a nuestros compañeros porque uno; según ella decía que ellos eran tan inmaduros y tontos, que quería demostrarles que ellos no estaban a su nivel.
Lo se amigos, Gloria y sus aires de superioridad, pero la amaba y además era muy graciosa con nosotros.
—¡No puede ser! — Yo por el grito de Christopher salte de mi lugar, casi derramando mi preciosa mezcla por el suelo.
—¡Christopher, por dios! —Gloria, al igual que yo se espantó, y lo vi porque estaba tamizando sus ingredientes secos en un colador, y por el grito vi que algo de ellos estaba regado por la mesa—Tonto, ¡Eso no se hace!
—¿Qué paso? — deje mi mezcla en el bowl y me acerque a mi amigo que parecía más asustado, y eso me preocupo. Vi que su mezcla era igual que la mía, pero este volteaba a ver a la mesa donde teníamos los ingredientes para decorar y hacer la cubierta de los pasteles. Analicé las cosas y me di cuenta del porque su grito.
¡Este niño…!
—¿Flor? ¡No me espanten! ¿Qué pasa?
—Christopher olvido la crema para montar… ¡Te dijimos que revisaras bien!
Las dos, algo disgustadas, pero por mi parte me quería reír por el rosto blanco, blanco que mi amigo tenia. Al menos nos divertíamos
—¡Lo hice! Revise como seis veces.
—¿Y en esas seis veces no pudiste ver los botes de litro? No creo que sean tan feas o pequeñas para que no las veas, o que ya de plano tu estes lo bastante ciego y no verlas.
—Chicos no empecemos a…
—¿Me estas diciendo ciego?
—Tu lo confirmaste, yo solo hice una suposicion.
—¡Ey! Ya basta los dos. Ahora bien— ambos me observaron para tratar de solucionar esto mientras nuestro chef no nos viera— Christopher en este momento te vas a tu casa y te traes la crema super rápido en lo que yo pongo tu mezcla y la mía en el horno.
—Ay enserio bebe…
—Me agradeces cuando traigas la crema sana y salva.
—¡Y nos traigas una torta para cada una!
—¡Gloria!
—Lo hare— Christopher revisando que el chef, quien estaba del otro lado de la cocina no se diera cuenta de su escape y que menos lo viera por estacionamiento, vio que estaba explicando a la mesa del fondo; fue el momento perfecto para quitarse su gorro y mandil, tomando sus llaves del coche, salió corriendo por la puerta de nuestro lado de la cocina y vimos en segundos como su coche desapareció.
—De verdad de que no tiene vergüenza…
—Ay Gloria, que le hacemos— termine de forrar nuestros moldes, vacié nuestras mezclas, y junto con la de Gloria, metimos nuestros pasteles al horno
Ahora teníamos que buscar algo que hacer en 45 minutos mientras Christopher llegara con la crema para montar.
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—¡Punto y medio extra en nuestra calificación!
—Aunque hubieran sido los dos puntos si tu no olvidaras la crema y no nos ganara el tiempo.
Y en eso apoyaba a mi amiga. Después de la escapada y llegada de mi amigo, aunque se tardó más del tiempo y no entendíamos porque, tuvimos que preparar la crema, el relleno, pero todo se perdió cuando vimos que quedaba mucho menos del tiempo, por lo que, con rapidez extrema, que no se de donde salió, rellenamos y cubrimos nuestros pasteles. Aun así el chef reconoció los nuestros y nos dio punto y medio extra en nuestra calificación.
Con todos nuestros ánimos bien cargados nos fuimos a la cafería a comer algo ya que de verdad lo necesitábamos. Lo bueno era que los lunes solo veníamos a práctica, pro lo que no había necesidad de regresar a nuestro salón para clases teóricas.
Legamos a la cafetería agradeciendo que esta estuviera vacía. Pedimos nuestros platillos y la señora, Doña Ana quien nos conocía super bien, muy amablemente se ofreció a guardar nuestros pasteles y poder comer mas agusto. Fuimos a sentarnos en la mesa mas alejada de las demás y los tres respiramos que por fin éramos libres por hoy.
—Ahora si señorita Gutiérrez— Gloria pegaba en la mesa cada que me hablaba— nos vas a contar que sucedió el sábado; sin ninguna eliminación de la anécdota.
—Nooo…
—Nada de “no” Flor—Christopher jalo su silla junto a la de Gloria y ahora tenia dos pares de ojos esperando a escuchar mi trágica historia. Al menso tenia que hacerla parecer graciosa para enserio no llorar— te escuchamos…
—¿Cómo quieren que inicie?
—No se, dinos tu…
—Digamos que no es una historia o un relato, es simplemente como una noticia, una que me tomo desprevenida.
Iba a comenzar, pero llegaron nuestros platos. Tomamos los cubiertos y preparamos nuestras cosas para comenzar a comer. Fue entonces cuando vi que los dos ya habían empezado a probar sus platos y solté la noticia como bomba.
—Christian llevo a una chica a comer el sábado.
Observe sus reacciones y sin duda fueron las más chistosas de todas. Ambos, se sorprendieron tanto que sus cubiertos cayeron sobre la mesa, y Christopher remato cuando supe que se había atorado con su comida en su garganta, porque tosía y tosía como nunca.
—¿No estas jugando con nosotros Florecita?
—Yo no jugaría con eso… mas cuando se lo que vi y como me senti.
Ya estaba. Mi respuesta había sido la afirmación de que los días anteriores había estado de la mierda.
—Ay amiga… ¿Pero el cómo la presento?
—Como una amiga, pero yo sentí que era más que eso Gloria.
—¿Y porque lo dices?
—Porque la trata como a mi nuca me tratara. Además, ella parece chicle embarrado junto a él y Christian parecía estar bastante cómodo con ello.
—¿Y qué hiciste Flor?
—Nada…
—¿Nada?
—¡No podía hacer más Christopher! No tenia ni tengo el derecho de ponerme como loca desquiciada a gritarle cuando ni siquiera recibo un respiro de su parte.
—Bueno yo solo…
—Ni al caso tu comentario Christopher— Gloria le dio su mirada de lo arruinaste mientras que mi amigo decidió seguir comiendo— regresando, ¿Cómo te sientes Flor?
Deje la vista de mi palto, que ahora casi ya no apetecía y observe a mis dos amigos esperando a que les respondiera. ¿A quien quiero engañar? Con ellos no puedo guardarme nada, incluso mi pasado lo conocen al derecho y al revés, por lo que escabullirme como lo hago con mis padres esta totalmente `prohibido con ellos.
—Sinceramente… después de llegar de su casa, recordé lo que me sucedió. No se si fue por el momento de debilidad, pero me pregunte si el algún día podría verme diferente. No sé si mi físico es el caso detonante o simplemente cree que soy muy niña para él.
—¡No empecemos con cosas estúpidas Flor! Tu eres muy linda amiga; tu sonrisa, tus mejillas de bombón, tus hoyuelos te hacen ser diferente, además esa melena ondulada… Amiga, neta si yo fuera hombre no dudaría en ir por ti.
—Ehh Gloria, eso sonó muy lésbico.
—Ya sabes que es no me importa, Don Tarzán.
—¡Tu también no empieces con ese maldito apodo! Ya tengo suficiente con el padre de Flor como para aguantarte a ti también.
—Bueno omitiendo esto— Gloria por encima de la mesa tomo mi mano— eres linda amiga, y de verdad, como aliga te digo que no te sientas así. Tu manera de ser, que es lo más importante, eres la más linda, así que no debes de sentirte de esa manera. Pasado es pasado y eso no debe de influir en ti.
—Lo se y lo agradezco, a los dos; por estar para mi, en esta situación y por mis idioteces.
—¡Pero bueno! — Christopher sonrió y de nuevo comió de su plato— ¿Qué más paso?
—Bueno, Wendy dijo que trabajaba con Christian, así que supongo y por mas obvio se que se conocieron ahí. No se si han salido aparte de que la llevo a su casa; además no pude saber mas porque solo platicaron de ella, su trabajo y cosas tontas.
Gloria cuando escucho lo ultimo que dije sonrió y negó con la cabeza. ¿Qué tiene? Si me molestaba hablar de ella, y solo porque tenia sus ojos fijos en Christian
—¿Y que piensas hacer?
—No lo se, la verdad.
—Podrías crear una caída frente a el…
Ay no.
Esto era parte de mi amigo. Christopher era el típico amigo gay que le encantaban las princesas de Disney y amaba ver películas románticas con final feliz, mientras que Gloria podía soportar las mismas películas, pero ella era mas de acción; de ahí que tanto Gloria y yo solíamos reunirnos tanto en mi casa como en la suya para poder ver películas de acción. Christopher soñaba con un chico que fuera su príncipe azul que viniera a recogerlo en un super coche ultimo modelo y mimarlo como el príncipe cuida y ama a Cenicienta, pero lo único que le había tocado a mi amigo era un chico que lo había llevado en el metro a su primer cita a algún lugar tan de barrio pesado. Y se imaginaran como termino esa cita.
—Chris, amigo. Saca esas ideas de fantasía para Flor. Créeme que eso es lo último que funcionaria.
—¡Oh! — a Chris le valió un comino lo que Gloria dijo, porque saco de su mochila un pedazo de papel con una pluma y la puso en el centro de nuestra mesa. —Lo tengo: Los tres somos muy diferentes en cuestión de nuestros gustos por alguien más, así que propongo que entre los tres anotemos algunas ideas para que Flor pueda ser vista por Christian.
—¿Y porque hacerlo los tres? ¿No puedo hacerla solo yo?
—Bebe. Has esta haciendo muchas cosas con tal de que se fije en ti, ¿El resultado? Tache en todas tus propuestas desde hace cuatro años, así que lo mejor es que Gloria y yo pongamos de nuestro granito. A lo mejor Chris es la combinación de nuestros moods.
. —¿Ustedes creen que funcione?
—Gloria solo se encogió de hombros.
—¿Gloria?
—¡Ah! Flor sabes que eres mi amiga y que soy sincera tanto con ustedes con el resto del mundo y la verdad... No creo que esto funcione. Las veces que John nos ha invitado a su casa y se que por lo poco que conozco que el es el mas maduro de los Evans. Christian es lo suficientemente maduro en sus decisiones y en su persona, así que… Si el esta saliendo con ella, es porque esta seguro de lo que siente.
—¡Oye que te pasa Gloria!
—Solo digo algo real Christopher. No sabes lo triste que es cuando mi amiga llega cada lunes triste al saber que el chico que le gusta no la ve como ella quiere, además de que es frustrante cuando Flor no puede confesarse por miedo a lo que paso cuando estaba pequeña… Me duele verla así, por lo que solo digo la verdad; porque es cansado para ella, como para nosotros como amigos verla en ese estado. ¡lo odio!
—Gloria…
—Es lo que siento amiga. Me gusta verte feliz por tu persona, por que hagas lo que mas te apasiona y claro que me gustaría verte feliz con un buen chico… pero de verdad, Christian Evans es lo suficientemente seguro de lo que pasa y deja pasar en su vida y no creo que esto sea la excepción.
—Entonces ¿Ustedes creen que es mejor dejar de insistir?
—Eso es tu decisión amiga— Tanto Chris como Gloria contestaron de la misma manera— Si tus sentimientos son tan fuertes como para seguir tras el —Gloria fue quien hablo— No pierdes nada intentándolo de nuevo.
—Bueno, aunque en este caso serian como veinte opciones…
—Mas las que me de John
—¡No! Ni se te ocurra recurrir a otro Evans Flor— Christopher me dio su mirada de mujer asustada.
—¿Por qué no? El me ha ayudado bastante con Christian.
—Y por eso mismo no puede saber de este papel— señalo la hoja donde ahora Gloria anotaba— es un Evans; y con eso tengo suficiente para ser consciente de que, si el sabe de esto, créeme que no podrá mantener la boca cerrada con su hermano.
—Pero John no es así…
—Puede que no, pero Flor; John es malo actuando, así que las veces que ha metido la pata por Flor no me cabe la menor duda de que Christian pueda saber lo que hace su hermano
—Y que sepa que me gusta…
Ay diosito, ¿Esto es cierto? ¿Qué Christian sepa de mis sentimientos? Ni en cabeza tan pequeña me paso esa idea… A la basura con mi vida.
—No pienses en eso Flor, mejor ya enfoquémonos en esta lista, porque a partir de este sábado la pondrás en práctica.
—¡¿Desde ya!?
—¿O quieres esperar hasta que la tal Wendy se le meta más por los ojos?
Buen punto
—De acuerdo amigos— tome la lista donde ya veía al menos veinte renglones con ideas para poder hacer de esto posible— hagamos que Christian Evans caiga por mi
—¡Esa es la actitud mi perra!
Gloria y yo vimos sorprendida a Christopher, peor después nos reímos como comadres borrachas.
Por eso los quería, ellos me entendían y me apoyaban, además de que como rechazar a personas que siempre ven por ti.