¡Como adoro los viernes! No solo por el hecho de que es el último día de clases de la semana, sino porque descanso de todo y de todos lo que me rodean. Hoy, por excepción de uno de nuestros profesores, tuvimos practica aunque generalmente las teníamos solo los lunes. En estos momentos Gloria, Christopher y yo salíamos de la cocina, con nuestros demás compañeros, todos en modo devastados y acalorados, ¡Y como no estarlo cuando hace demasiado calor ahí adentro y con los hornos trabajando! —¡Ay no! Este maldito calor me va a matar— Christopher se adelantó un poco mas que Gloria y yo, tomando asiento en una de las bancas que había en la explanada… Aunque la verdad no duro ni cinco minutos porque al hacerlo se levanto de inmediato al sentir la banca super caliente— ¡f**k, mi trasero! —Solo a

