Comer siempre con los Evans era sumamente agradable, pero en esta ocasión no creo que fuera así. No se si solo era yo, o de verdad todos nos quedamos sorprendimos cuando tomo asiento; y mas frente a mi… Lo sé, menuda suerte que ya estaba corriendo en mi vida. De verdad parecía que Christian emanaba un aura bastante pesada, o ya de plano era mi maldita imaginación porque temía hacer alguna ridiculez frente a el. La verdad no supe como pude comer las albóndigas ni como pude entablar una platica con la señora Evans, pero la verdad todo había salido mejor de lo esperaba. Culmino la cena regrese a la sala, con John detrás de mí, y tome mis bolsas de la sala, no sin antes despedirme y agradecer por la deliciosa comida. Agradecía que Christian ya para este entonces se había ido a su recamara.

