Madre mía, quítame la maldita rojez de mi cara que siento que estoy pasando la vergüenza del año con la familia Evans y como madre presentes. —¿Flor? Tick tack… ¡Despierta tonta! —Tu… bate de nuevo la crema, revisare el merengue— rápidamente me aleje y la verdad no tenía cara para verlos. Me sentía como una niña pequeña. Enfoque mi vista en la batidora, donde ya pude ver que el merengue estaba listo, por lo que la apague y lo mas lento que pude quite el bowl de la máquina. —Oye... —John susurro en mi oído, no me fije en que momento se puso a mi lado— tranquila, ese idiota solo trata de molestarte. —Y lo disfruta. —Bueno, yo también lo hago. —¡Oye! —con la espátula que había tomado hace unos segundos le di un pequeño golpe, este fingiendo un dolor terrible en la zona donde le di— se

