Andy
—Oh ¿En serio? ¡Qué considerado que eres tú! —murmuro con sarcasmo.
Luke hace una mueca y niega con su cabeza. —Nena, no lo tomes por ese lado.
—Yo lo tomo por el lado que quiera. —Estoy siendo una completa malcriada. Pero de verdad ¿Cómo se sentirían él en mi lugar?
—Hermosa —susurra sensualmente y se acerca a mí—. Sabes perfectamente que sólo tengo ojos, cuerpo, alma y corazón para ti.
—No me convencen tus palabras —murmuro y suspiro cuando sus brazos me rodean. Me recuesto en su pecho y aspiro su aroma.
—Bueno, buscaré otra forma de convencerte.
Sus manos acunan mi trasero, va a usar el sexo para salir de esta. Tomando sus muñecas las alejo de mí y separo mi torso del suyo.
—No —gruño sorprendiéndole—. No quiero sexo, quiero hechos más concretos Luke. Esa mujer no me agrada y no me da buena espina. Será mejor que te preguntes cuáles son realmente tus prioridades.
Me alejo y regreso a los juegos donde está Santi. Sentada observándole reír con los demás niños, ignoro lo más que puedo a Luke.
—Cariño… —La canción de llamada de su celular interrumpe sus palabras, hace una mueca y me da una mirada suplicante—, un momento.
Resoplo y continúo observando a mi hijo. No me concentro en sus palabras pero cuando un nombre, que estoy empezando a detestar, sale de sus labios, me vuelvo bruscamente hacia él.
—…Meli, espera. ¿Qué fue lo que pasó? —Está tan concentrado en lo que ella está diciendo que no se percata de que me levanto hecha una furia de su lado.
¿Pero qué demonios le pasa? Hablar con ella cuando está conmigo.
—Es un tonto. —Vuelvo mis ojos hacia Dan—. Sólo tienes que pagarle con la misma moneda, Andy. Al parecer las palabras a él no le bastan para entender la situación.
—¿Pagarle con la misma moneda?
—Así es. Palabras no bastan, entonces que pruebe una cucharada de su propia medicina.
—¿Quieres decir que debo buscar un ex y decirle que me persiga como cachorrito y así poder darle celos a Luke?
—No precisamente un ex. Ya tienes muchos pretendientes por ahí que felizmente harán el papel de mendigo de amor.
—¿Perdón?
—A ver princesa. Hay cierto policía por ahí que pone de los pelos a Luke.
—¿Gabe?
—Ujum.
—Estás loco y demente.
—Es un sabio consejo, de parte de un hombre. Un hombre que sabe de celos, territorio y testosterona.
—Lo que sea.
Camino hacia Santi, para darle un poco de agua, meditando las palabras de Dan. Con un gesto negativo de mi cabeza desecho la idea. No estoy para ese tipo de juegos en estos momentos.
—Mami, estás regando toda el agua. ¡Mami!
—Oh. Lo siento.
Tomo una de las servilletas que siempre traigo conmigo y limpio a mi pequeño. Veo que Luke sigue hablando por teléfono pero está vez está realmente furioso. Manotea al aire y gruñe.
—Regresa a jugar cariño. Pronto nos iremos a casa.
No tengo que decirlo dos veces para que lo haga. Regreso junto a Luke preocupada por lo que pueda tenerlo en ese estado iracundo.
—¡Me importan tres mierdas! Necesito que solucione ese problema o lo demandaré por negligencia.
Guau. Sólo lo he visto de esa manera dos veces.
Cuando Patrick me atacó en su estudio y cuando lo hizo en el baño del bar.
—Bien, espero que para esta misma noche ese edificio esté asegurado. Es imposible vivir tranquilo en semejante condición.
—¿Qué sucede, Luke? —pregunto cuando termina la llamada.
—Nada nena, sólo ayudando a un amigo.
—¿Amigo? Te escuché hace rato hablando con Melanie.
—Vale, sí. Tiene algunos problemas con su casa. El lugar es un basurero Andy, deberías ver en qué condiciones vive.
—¿Has ido a su casa? —chillo molesta.
—No empieces con tus locas películas Andrea —gruñe y me enfado aún más—. Deja de pensar que algo hay entre nosotros. Sólo somos viejos amigos y los amigos nos ayudamos entre sí.
—Por supuesto —bramo molesta—. Es hora de irnos.
Sin prestar atención a sus siguientes palabras, tomo a mi hijo y me adentro en el auto. Espero por él con los brazos cruzados, Dan me da una mirada pero niego y me concentro en Santi.
Estúpidas ex novias.
Luke
—En serio, eres un idiota. —Froto el lugar donde Dan acaba de golpearme.
—¡j***r! En serio estoy pensando en no disponer más de tus servicios —gruño y me dejo caer en el sofá de mi apartamento.
Después de la llamada de Meli pidiéndome ayuda porque anoche unos tipos intentaron entrar en su casa, y de discutir con el casero sobre arreglar la puerta y el sistema de seguridad, al llegar a casa Andy estaba tan molesta que me echó —literalmente— de su casa. Así que ahora estoy aquí, en mi apartamento de lujo, sintiéndome entre la espada y la pared.
Lo juro. Mi última intención es lastimar a Andy.
Pero al ver a Meli tan sola, asustada y en semejantes condiciones... Simplemente no puedo olvidar lo mucho que hizo por mí, por el grupo, cuando nadie daba un peso por nosotros. Además fueron muchas veces las que, como una verdadera amiga, ella estuvo conmigo.
—No lo sé, Luke. Sólo te daré la siguiente consejo-advertencia, no le hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti mismo y… Aleja lo que entorpece tu camino, porque más adelante cuando tropieces y caigas, puede ser demasiado tarde.
—¿Qué? ¿Desde cuando eres todo un sabiondo?
—Siempre lo he sido. —Se encoje de hombros y me da una mirada de muerte—. Andy es demasiado valiosa y tú no eres el único que sabe eso. No la pierdas, jamás encontraras a alguien como ella.
—No voy a perderla.
—Claro —responde sin creerme. Gruño y voy hacia la cocina por una cerveza.
—Dan, es sólo que…
—Lo sé. Te sientes en deuda con ella debido a que gracias a lo que hizo el grupo surgió. Pero ten presente qué, así como ella dio también recibió de tu parte y de todos en ese tiempo, y en últimas, la que falló y huyó fue ella.
Y con estas sabias palabras se retira por el resto de la noche.
Esta es la decimoquinta vez que me levanto de la cama. No puedo dormir sin ella a mi lado.
He estado dando vueltas en mi enorme y solitaria cama desde hace tres horas, y me ha sido imposible conciliar el maldito sueño. Gruño por tercera vez en los últimos dos segundos y tomo el móvil de la mesa de noche.
Yo: Te extraño, no puedo dormir sin ti a mi lado.
Cinco segundos después recibo una respuesta.
Mi hermosa: Tampoco puedo hacerlo. Te extraño tanto y hace frío aquí sin ti. Pero igual, sigo molesta contigo
Yo: Lo sé, cariño. No quiero discutir contigo.
Mi hermosa: No quieres, pero terminas haciéndolo.
Yo: Entre Meli y yo no pasa absolutamente nada, hermosa.
Mi hermosa: ¿Entonces por qué te olvidas de todos a tu alrededor cuando ella se presenta? ¿Sabes lo que se siente ver cómo ni siquiera te percatas de mi existencia porque estás demasiado concentrado en sus “problemas”?
Yo: Yo… lo siento.
Mi hermosa: Un lo siento no es suficiente Luke. Arregla esto.
Yo: No puedes pedirme que deje de ser su amigo. No puedo hacerlo Andy, le debo mucho.
Mi hermosa: Buenas noches entonces.
Yo: ¿Nena?
Vamos cariño, no me dejes en visto.
¿Andy?
Diez minutos después y al ver que no responderá le digo las más sinceras palabras que salen de mi corazón
Te amo, demasiado, con el alma y con el corazón… soy todo tuyo.
—Te ves como la mierda.
Y lo hago, tengo unos enormes círculos oscuros alrededor de mis ojos y no me he afeitado en dos días. Owen por su parte luce como la maldita estrella de rock que es.
—Gracias amigo. Tus palabras son bálsamo para mis heridas.
—Eso te pasa por imbécil. —Owen se sienta junto a Shane que aún sigue comiendo la misma maldita rosquilla desde que llegue hace una hora—. ¿Qué fue lo que sucedió?
—Andy lo envío a dormir con el perro —responde Dan.
—¿Compraron un perro? ¿Cuándo? ¿Por qué nadie me lo había dicho? —dice ofendido.
—Nadie ha comprado un perro, idiota. Es un decir, Andy lo envío a dormir a su casa.
—Oh. Pero si deciden comprar un perro. Pido ir con ustedes, escogeré el mejor maldito cachorro gordo, peludo y divertido del mundo… Oh amigo. Podríamos darle uno de regalo de cumpleaños a Andy.
—¿Cumpleaños? —¿Qué?
—¿Lo olvidaste? ¿En serio cabrón? —Me estremezco internamente ante la mirada acusadora de mi mejor amigo.
—Andy cumple el próximo fin de semana, Luke.
—Oh mierda.
¿Entonces por qué te olvidas de todos a tu alrededor cuando ella se presenta? ¿Sabes lo que se siente ver cómo ni siquiera te percatas de mi existencia porque estás demasiado concentrado en sus “problemas”?
Joder… ¿Qué demonios pasa conmigo?