KEIRA. —De ahora en adelante tus tareas pendientes las harás en el gimnasio, una mujer debe de estar donde esté su hijo y su esposo.— Dijo cruzando los brazos. —Asi que ve a preparar tus cosas que a partir de ahora irás a todos los entrenamientos.— Hablo con demaciada seriedad. Keira quien se encontraba sentada en el suelo, cerca de la mesa junto con sus libros y algunas libretas se levantó con dificultad por su estómago de siete meses y medio. Se la había pasado casi todo el día estudiando para los próximos exámenes le quedaba menos del año para terminar su carrera. Apretó el lápiz que tenía sosteniendo, odiaba recibir órdenes de ese hombre pero desde lo de Jayden sus visitas a la casa eran más frecuentes. —¿Que no escuchas?— Se acercó un poco más. —Tu esposo tiene cosas que hacer y

