KEIRA. —Hola. Espero no te moleste mi visita.— Saludo Kiara sosteniendo la mano de su hija. —Emily tenía muchas ganas de ver a Nicolás.— Dijo con una sonrisa. —Hola, pasa por favor.— Se hizo a un lado para que entrarán. —La verdad es que me he sorprendido pero me da gusto verlas.— Sonrió. —¿Como has estado con tu embarazo?— Preguntó Kiara. —Por favor tomen asiento.— Dijo cuando estuvieron en la sala. —Bastante bien creo, ya pasaron los días de las náuseas matutinas.— Respondió sentándose. —Tia.— Emily se acercó para abrazarla. —Mi princesa.— Le dijo. —Cada día estás más hermosa y más grande.— Sonrió con melancolía al recordar los momentos que vivió con la niña. —¿Quieres subir con Nicolás a jugar?— Pregunto. —Si, ¿Puedo subir mamá?— Miro a Kiara quien asintió. —Sube las escaleras

