Keira abrió los ojos con dificultad, se sentía demasiado cansada pudo notar que estaba en su cama y fragmentos de lo sucedido empezaban a reproducirse en su cabeza. Al estar más consciente sintió algo de peso rodenado su cintura el aroma que tanto amaba había llegado a sus fosas nasales provocando que nuevamente y como había estado sucediendo en esos dolorosos días sus ojos se llenaran de lágrimas retenidas —Jayden.— Murmuró. —¿Que haces aquí?— Preguntó sin saber si está dormido o estaba despierto. Sintió como era abrazada más fuerte, el pecho de Jayden está pegada a su espalda. —En las últimas llamadas que hemos tenido te había notado rara.— Respondió después de algunos minutos de silencio. —Y tan solo con verte lo he confirmado.— Dijo. —¿Me dirás qué pasa?— Preguntó con voz clara.

