—Gracias por hacer esto.— Le agradeció a la mujer. —No tiene nada que agradecuda el pequeño necesita de su mamá, todos los días pide por usted.— Subieron las escaleras hasta llegar a la habitación. —Cuando entre tal vez se sorprenda por el estado del joven Nicolás, la mujer que está con el señor Alexander es un demonio es una lastima que se vayan a casar, por más que quise defenderlo no pude tengo a mi esposo enfermo en casa y no puedo perder el trabajo. Lo siento mucho.— Se disculpó abriendo la puerta. La oscuridad fue lo primero que las recibió. Keira busco el interruptor cuando lo encontró encendió la luz. Nicolás se haya durmiendo, se acercó a paso lento sientiendo su pecho oprimirse. —¿Pero que te han hecho?— Murmuró observándolo. Nicolás se mostraba demasiado delgado al punto q

