Massimo.-
No sé cómo describir con exactitud lo que sentí, mi mundo cayo a mis pies con aquellas palabras, no podía entender con certeza lo que estaba sucediendo, o si aquello que había escuchado se trataba de una broma pesada del destino o de una horrible pesadilla, solo sé que paso en cuestión de segundos frente a mis ojos y yo solo… no podía creerlo
— No puede estar muerto — Dije con estupefacción — él… es un hombre fuerte, solo… deben... reanimarlo, sí. Él estara bien, yo lo sé — Seguia sin creer lo que mis ojos veian, la figura de Nonno extendida en el suelo, un pequeño hilo de sangre se podia entrever en sus labios, mis manos estaban heladas, mi vista fija y mi mente en cualquier otro lugar
— Señor, le pediré que se calme, necesitamos llevarlo a hacerle algunos exámenes para poder… determinar la causa de su muerte, usted… ¿usted quién es? ¿Es un familiar cercano?
— Es mi abuelo… — Dije, aun mirando aquella desgarradora escena
— ¿Hay algún familiar suyo mucho más cercano, señor?
— No… solo éramos él y yo, su único hijo falleció, yo era todo lo que tenía…
— ¿Cuál era su nombre?
— Leonardo… Leonardo D’Angelo
— Bien, vamos a necesitar que nos acompañe.
Asentí lentamente con mi cabeza, vi como levantaban su cuerpo del suelo, aun cuando esta escena era bastante fuerte de mirar, de vivir… yo solo, estaba ahí, de pie, mirando de forma fija lo que estaba sucediendo, yo… no sentía nada, se trataba de Nonno, mi única familia, la persona que siempre estuvo conmigo, quien cuido de mí, quien me enseño a vivir, a seguir adelante, a creer en mis sueños, era una buena persona y… lo último que me escucho decir es qué me ha convertido en un monstruo.
Tiempo después me encontraba en la sala vacía de un deprimente hospital, mirando las baldosas blancas y las paredes, siendo consciente de lo que ha sucedido, pero aun así siento como si se tratara de un día más en mi vida, recuerdo perfectamente cómo me sentí el día que anunciaron que mis padres habían fallecido
He estado cientos de veces en casa de Nonno, me gusta estar aquí, la señorita Beatrice siempre está al tanto de mí, me hace ricos postres y me da helado, aunque Nonno siempre está de mal humor o ocupado, sé que me quiere como papá y mamá lo hacen, siempre que van a sus viajes de negocios me traen regalos, aunque nunca escuchan cuando les digo que ya no necesito más trenes, o más autos, siempre se empeñan en traerme uno nuevo, en ocasiones hasta el mismo modelo que ya me han traído, pero los tomó por que la señorita Beatrice dice que es un regalo y que debo recibirlo con cariño, hoy es uno de esos días donde papá y mamá regresan y me dan uno de esos tantos regalos, me habría gustado estar mucho más tiempo con ellos, pero como suele decir papá “El dinero no se consigue pasando tiempo conmigo”, pero quisiera que ellos se sintieran tan felices de verme como yo cuando finalmente puedo verlos después de largos meses, estoy como de costumbre, sentado a la par de Beatrice, mirando a Nonno fumar su pipa, no sé qué tanto adora de ese humo con olor extraño, solo sé que siempre luce igual, un traje que lo hace lucir temerario y una pipa entre sus dientes, despotricando cosas a los demás, así es Nonno Leonardo, aunque no es perfecto, es la única persona que siempre me acompaña, y es básicamente lo único que tengo… espero con ansias que el timbre suene para dar la entrada a mis padres, cuando finalmente sucede, escucho esa canción teatral producida por aquel diminuto botón inundando mis oídos
— ¡Están aquí Nonno! ¡Están aquí!
— Beatrice, ve — Nonno le da la orden a la señorita Beatrice de atender la puerta y creo que mi corazón va a salirse de mi pequeño pecho
Espero ansioso poder verlos, pero minutos después solo puedo ver a Beatrice de regreso a casa, miro a mi abuelo con algo que me pareció ser ¿preocupación? No lo sé con certeza, solo se que mi abuelo entendio su mirada
— ¿Qué sucede?
— Señor D’Angelo… necesitan hablarle, ha… ha pasado algo horrible
— ¿De qué rayos hablas Beatrice?
— Un hombre está afuera… necesita hablar con usted — la voz de Beatrice se escuchaba mucho menos audible de lo habitual, algo estaba sucediendo...
Vi como Nonno se acercó rápidamente a la puerta, mire a Beatrice quien secaba sus lágrimas con un pañuelo ¿está llorando? ¿Por qué? Me acerque a ella por instinto
— Señorita Beatrice… no lloré… yo puedo prestarle mi juquete nuevo, solo por unos minutos, luego puedo usarlo yo ¿le parece?
La señorita Beatrice solo se limitó a asentir lentamente, mientras me tomo en sus brazos, presionándome con fuerza, no podía entender lo que sucedía pero sé que estaba triste, cuando me siento triste sus abrazos siempre logran reanimarme, me hacen sentir cómodo y tranquilo, así que correspondí a su abrazo para hacerla sentir mejor
— Ay mi pequeño… — su voz se escuchaba débil y bastante triste…
Mi cabeza apuntaba hacia la entrada, solo esperaba ver a Nonno acompañado de mis padres, segundos después vi a Nonno entrar nuevamente, me levante de golpe e insistí a Beatrice para que me dejara en el suelo y así poder correr hacia Nonno
— Nonno… ¿Dove sono mamma e papà? — Mire con insistencia en su dirección, esperando una respuesta a mi pregunta , al no recibir una respuesta más que su rostro contraido en algo similar a decadencia, mire con confusion en su dirección y continue — ¿Nonno?...
— Beatrice, llévalo a su habitación… e intenta explicarle lo que sucede — sentencio, caminando hacia su habitación
Aquello fue extraño para mí, me gire hacia Beatrice quien seguía llorando
— Señorita Beatrice… ¿Qué sucede? ¿Dónde están papá y mamá? — pregunte, mostrandome confundido.
— Massi… mio figlio… tus padres están… en un mejor lugar ahora
— ¿Qué quieres decir con eso? ¿No regresaran hoy? ¿Volverán mañana? ¡Hanno detto che sarebbero venuti oggi! — Me cruce de brazos con enojo — Ellos me prometieron que estarían aquí esta tarde
— Lo sé mio fligio, pero… tuvieron un accidente
— ¿Eh? — Aquello logro confundirme completamente — ¿Un accidente? ¿Podrías por favor decirme que es lo que intentas? ¿Están en otra ciudad?
— Tus padres… tus padres fallecieron en un accidente de camino a aquí Massimo
Aquellas palabras hicieron que mi mundo cayera a mis pies
— ¿Ellos es tan… están muertos?
Solo pude ver como asintió lentamente, me gire y corrí escaleras arriba hacia mi habitación
— ¡Massimo espera!
— Esto no es real, esto no es real ¡questo non è reale! — grite con fuerza, cerrando mi puerta, me meti entre mis sabanas y segui repitiéndome aquello hasta creerlo —
¡questo non è reale! ¡questo non è reale!
No es real…
¡questo è reale Massimo!
— Y está sucediéndote de nuevo.
— ¿Señor D’Angelo?
Un hombre con anteojos y una bata blanca está parado frente a mí, con papeles en sus manos, está mirándome de forma fija
— ¿Sí? — Dije, saliendo de mi trance
— Usted… ¿usted se encuentra bien señor D’Angelo?
— Lo estoy — respondí con firmeza
— Soy el doctor Rossi, Filippo Rossi — Me tendió su mano con amabilidad, lo mire con recelo, haciéndole entender que no la recibiría, continuo — Usted es el nieto de don Leonardo ¿cierto?
— Soy la única persona en la sala ¿Sembro Babbo Natale? — solté con hastió
— Lo siento señor D’Angelo, sé que justo ahora no está viviendo una situación… agradable, solo intento comunicarme con el familiar cercano del afectado, que en vista de la situación actual, es usted. Es mi obligación comentarle qué don Leonardo ha fallecido a causa de un ataque cardiaco...
Aquello llamo enteramente mi atención, haciendo que mi estómago se revolviera en desagrado ¿he sido yo el causante de la muerte de Nonno?
— Perdone… ha dicho ¿ataque cardiaco? ¿un… un infarto? — aquello me hizo hiperventilar de forma automática, a mi mente llegan pequeños fragmentos de nuestra pasada conversación
— ¿Qué he hecho?...
— Un monstruo…
Un monstruo…
— Señor D'Angelo ¿está bien?
— Yo… — me sentía perdido, todo a mi alrededor daba vueltas, estaba asqueado, sentía nauseas, yo he sido el causante de la muerte de la única persona que ha estado para mí
— Señor D’Angelo
Segundos después de eso, perdí el conocimiento...