Era de madrugada, la noche fría y no lograba dormir, me levanté de la cama para asegurarme de que las niñas estuvieran bien, las vi dormidas con la luz de noches encendida y una media sonrisa apareció sobre mis labios.
De repente escuché sonar el celular, me pareció bastante extraño, no suele llamarme nadie a esas horas, me alejé un poco para que las niñas no fueran a despertarse y cuando miré la pantalla vi el nombre de Azure.
No tardé más que unos segundos en responder, me comencé a preocupar de que algo grave pudiera estar sucediendo y cuando la tuve en la llamada hubo un gran silencio de por medio.
—Siento llamarte a esta hora —dijo de la nada, pude darme cuenta en su tono de voz que había estado bebiendo, de nuevo.
—¿Qué es lo que está sucediendo Azure? —pregunté en un tono de voz suave.
—Me voy a mudar, ya tengo las maletas listas, mañana a primera hora me marcharé —dijo en un quiebre de voz— Decidimos que lo mejor es darnos un tiempo, así que quería saber si mañana puedes quedarte con las niñas también, solamente será hasta la noche.
—Puedo ir a ayudarte, le pediré a Betty que venga por las niñas y se quedarán con ella mientras yo te ayudo, ¿te sientes bien? —me atrevo a preguntar, incluso aunque la respuesta es muy obvia.
—Sí, sinceramente me hace falta tenerlos a ustedes cerca —la escucho sollozar— Todo este tiempo me he alejado tanto de ustedes que ya ni siquiera recuerdo lo que es una buena amistad.
—No digas tonterías, seguimos siendo tus amigos —espeto— Voy a ir a verte, dame un rato.
No le di tiempo a negarse, solamente corté a la llamada, miré entre mis contactos, podría pedirle a Marián que viniera, pero hacerlo no daría buenos resultados, así que le marqué a Betty.
—¿Qué pasa Archer? ¿Estás son horas de llamar? —pregunta en un tono adormilado y suelta un bostezo.
—Lo siento Betty, pero solamente te podía llamar a ti, me llamó Azure, la escuché muy mal, ¿puedes venir a quedarte con las niñas? —le pregunto un poco apenado.
—Enseguida iré, en más o menos media hora estaré ahí —dice un poco preocupada.
Me da mucha pena pedir esos favores de la nada, pero siento tristeza en el alma, dolor, angustia, al saber que ella está pasando por esa situación y que gran parte de eso es mi culpa.
Betty tardó aproximadamente lo que me había dicho que iba a tardar, en cuanto pasó la puerta no dudé en tomar las llaves de mi coche y salir sin decir nada. Estaba demasiado preocupado por ella como para detenerme a dar explicaciones de lo que había pasado, yo nunca vi a Azure beber, de hecho ella no suele hacerlo, porque eso le trae malos recuerdos de la niñez y adolescencia.
La sangre me hierve cada vez que pienso en Ezra, ese maldito arrogante, un típico niño rico, en mi mente quise creer que él la quería, que de verdad sus sentimientos por Azure fueron genuinos, pero al saber que se encuentra de ese modo y que igual la piensa dejar ir, me doy cuenta de que no es así.
Golpee a la puerta al apenas llegar, tuve que volver a golpear porque pasaron varios segundos y nadie me atendía. Hasta que de repente la puerta se abrió y no fue exactamente el rostro de Azure que apareció frente a mí, lo miré, directo a sus ojos penetrantes, para demostrarle que no le tengo miedo alguno.
—¿Qué haces aquí? —se atrevió a preguntar con genuina confusión en el rostro— Se supone que deberías estar cuidando de las niñas.
—No te preocupes por las niñas, las dejé con Betty, vine a ver a Azure, pídele que salga —me limito a responder.
—No va a poder ser Archer, está dormida —responde con la mandíbula tensa.
—Eso es mentira Ezra, o la llamas, o te vas a tener que apartar, te dije que vine a verla —espeto con los puños presionados por la rabia.
—Te digo que se quedó dormida temprano —vuelve a mentir fulminándome.
—Me llamó hace media hora, así que no te lo voy a repetir, dile que salga —levanto un poco la voz, irritado por su actitud.
Ezra se presionó el entrecejo, como si no quisiera que nadie supiera que su familia perfecta se estaba cayendo a pedazos, como si Azure no tuviera el derecho de expresar su dolor. No esperé a que buscara otra excusa para no dejarme verla, le aparté de un leve empujón y me hice camino para poder entrar.
Caminé por un pasillo hasta el despacho donde suele estar trabajando los diseños, la encontré sentada en la alfombra, con una botella al lado y un vaso en la mano. Entonces fue que escuché los pasos detrás de mí, Ezra se paró en el umbral de la puerta y no pude contener la rabia al verla en esas condiciones.
—Solamente tenías que hacer una cosa bien Ezra Foster, una maldita cosa, era cuidarla, cuidarla como yo lo hubiera hecho —espeté furioso dándome media vuelta— ¿Acaso no te lo dije cuando te casaste con ella? Que la hicieras feliz, por tu propio bien.
—Deja de venir a amenazarme Archer, no puedes llegar a mi casa a hablarme como te venga en gana, Azure es una mujer adulta, si quiere hundirse en el alcohol no puedo detenerla, no la puedo ayudar si ella no quiere ser ayudada —se encoge de hombros.
Su actitud aumenta mis ganas de golpearlo, de darle golpes hasta verlo sufrir de dolor, pero no puedo hacer eso, así que me apresuro a inclinarme ante Azure, que tiene el rostro lleno de lágrimas, fija su mirada en la mía y veo la súplica en ella.
—Necesito que me saques de aquí —me pide en un susurro.
No tuve dudas ante su petición, la ayudé a ponerse de pie o eso fue lo que intenté, se tambaleó y volvió a sentarse en el suelo. Respiré profundamente y la levanté en mis brazos, no sé ni siquiera si se había bebido casi toda esa botella ella sola, pero al apenas apoyar su rostro contra mi cuello sentí la pesadez de su cuerpo, se había quedado dormida.
—¿Qué piensas que haces? —me pregunta Ezra al pasar por su lado.
—Lo que debí de haber hecho mucho antes, desde el día en que la vi con la mirada sumergida en tristeza, me la llevaré de aquí —me limito a responder.
—No te la puedes llevar, es mi esposa —asegura cruzado de brazos.
—No va a ser tu esposa por mucho Ezra, mañana vendremos a buscar sus maletas, ya viste una vez lo que te costó volver a ganar su confianza, con lo que acabas de hacer para empezar a remover ese pasado, dudo que en algún momento de la vida Azure te vuelva a dar otra oportunidad —empiezo a caminar en dirección a la salida.
—Ella lo va a comprender, lo hará cuando entienda que no es por Melián, que solamente quiero encontrar a mi hijo —se apresura a decir con nerviosismo.
Entonces me detengo en seco, justo antes de pasar la puerta de salida y volteo medio rostro para encontrarme con su mirada.
—Ambos sabemos que no la amas, que lo supiste desde el momento en que te llegó la noticia de que Melián podía estar viva, así que, no le hagas más daño, solamente déjala buscar su felicidad, el rumbo de su vida —me limito a responder.
—No te atrevas a decir que no la amo —espeta lleno de rabia— No tienes idea de cuanto la quiero.
—Querer no es lo mismo que amar Ezra, cuando amas a una persona quieres su felicidad por encima de todo, siempre vas a buscar su bienestar, jamás permitirías que la persona que amas esté en este estado, mucho menos permanecerías cerca sabiendo que le estás causando la infelicidad —termino por decir.
No le permito decirme nada más, solamente camino con Azure en brazos hasta mi choche, abro la puerta de atrás y con mucho cuidado la recuesto, observo su rostro mientras duerme, le aparto el cabello del rostro, inconscientemente una leve sonrisa amarga se asoma sobre mis labios.
Me duele tanto verla destrozada de este modo, quisiera poder retroceder el tiempo, hacer las cosas diferentes, haber podido darle la felicidad que se merecía. La cubro con una manta que siempre llevo en la parte trasera del coche y cuando la estoy cubriendo ella abre un poco sus ojos para toparse con los míos.
—Gracias, Archer, a pesar del tiempo sigues siendo el mismo —susurra antes de volver a cerrar sus ojos.
Sí, sigo siendo el mismo Azure, el mismo solamente contigo, porque a pesar de que me había resignado a perderte, mis sentimientos por ti siguen vivos, sigues siendo a la única mujer que puedo ver con tanto amor. Pensé que cuando volviera a tenerte tan cerca no sentiría lo mismo, me limité a mantenerme lo más lejos posible con la esperanza de que si algún día volvías a estar así de cerca no sintiera nada, pero aquí estás, haciendo a mi corazón colapsar, como si todo este tiempo jamás te hubieras ido.
Me la llevé a mi casa, al llegar Betty estaba en el sofá, con la estufa encendida cubierta con una manta, se apresuró a ponerse de pie para ver a Azure dormida entre mis brazos.
—¿Por qué la trajiste Archer? —pregunta con preocupación.
—La verdad la vi muy mal, no la podía dejar allí, además no quería quedarse —le expliqué recostándola en el sofá con mucho cuidado.
—Sabes que esto no va a gustarle a Marián —se cruza de brazos manteniendo el mismo gesto.
—Ya habíamos hablado de esto incluso antes de que pudiera llegar a suceder algo, siempre le dejé en claro que si un día Azure me necesitaba yo estaría allí para ella —me limito a decir con molestia.
—Está bien, ya debo irme, asegúrate de hablar con Marián respecto a esto —termina por decir antes de irse.
Me senté en el suelo, justo al lado de Azure y me cubrí con una manta, no pienso dejarla sola por si necesita algo durante la noche.