Me desperté en la mañana, me dolía la cabeza, todo causa de lo mucho que había bebido la noche anterior, miré a mi lado, vi a Archer sentado en el suelo, dormido, el sol aún ni siquiera había salido. Le toqué el hombro y él abrió los ojos, al parecer un poco más tranquilo de que estuviera bien.
De un momento a otro mi estómago dio un vuelco, salí corriendo en dirección al baño, aunque solamente había venido una vez, el apartamento de Archer no es tan grande, dos habitaciones, la suya y la de las niñas, el baño, el living y una cocina comedor bastante acogedora.
De repente se paró detrás de mí, me sostuvo el cabello para que no me lo fuera a ensuciar, mientras me frotaba la espalda en busca de hacerme sentir mejor, pero no podía estar peor.
—Lo siento —dije con mi voz ronca cuando logré parar de vomitar.
Me puse de pie, tiré a la cadena y aún me sentía como si me hubiera pasado un camión por encima. De repente mi mirada se encontró con la suya por breves momentos, tuve que contener el aire, la desvié unos segundos después.
—Volveré a dormir en el sofá, puedes irte a dormir a la cama —le dije tratando de no empeorar la incomodidad.
—Duerme conmigo —pidió de una manera tan repentina que me paralicé.
Ambos nos quedamos mirando en el silencio, aunque fuera solamente como amigos, no podría volver a dormir a su lado sin revivir momentos del pasado, mucho menos ahora que sé que lo está intentando con Marián, no podría hacerle algo como eso, nunca me lo perdonaría a mí misma.
—No creo que sea correcto Archer, sé que lo dices con la mejor de las intenciones, pero no creo que a Marián…
—No importa lo que Marián piense, mira Azure, ella y yo ya tuvimos una conversación antes de que todo esto iniciara —me miró directo a los ojos con ese resplandor de sinceridad que conocía— No tiene razón para molestarse.
Relamí mis labios nerviosa, aunque dijera aquello yo no quiero que ella lo malinterprete, después de todo lo nuestro está más que enterrado ¿No es así Archer?
Nos fuimos a su cama, me volví a quedar dormida en cuanto apoyé la cabeza en la almohada, me sentía relajada por primera vez en varios días, a pesar de que me sentía mal por lo que había bebido.
Me desperté en la mañana, sentí algo caminando por encima y abrí los ojos de repente, me topé con dos bellos rostros sonrientes.
—Mamá —susurro Cloe rodeándome en un cálido abrazo.
—¿Qué estás haciendo en la casa de papá Archer? —preguntó Hilda con su rostro curioso, una mirada usual cuando no entiende algo se apoderó de ella.
—Verán niñas, quería poder decirles esto después…
De repente Archer se despierta y se sienta a mi lado en la cama con una amplia sonrisa mientras ambas lo abrazan, con la escena de los tres abrazados una sonrisa se asoma, pero de repente se quedan mirándome nuevamente.
—Vamos a mudarnos de casa, ya no vamos a vivir con papá Ezra, él ahora mismo está muy ocupado y necesitamos estar un poco separados —les digo a lo que ambas ponen rostros llenos de tristeza.
—Lo voy a extrañar —dice Hilda cabizbaja— ¿Quién nos va a ayudar con la tarea de Matemáticas?
—Además, él era quien me preparaba la merienda —dice Cloe cruzada de brazos— No me quiero mudar.
—Niñas, lo van a seguir viendo, es su padre, yo haré el esfuerzo de ayudarlas como pueda —digo fingiendo una sonrisa.
—Además, me tienen a mí, también puedo ayudarlas —Archer infla los cachetes— No menosprecien mi esfuerzo.
—¿Vamos a vivir contigo ahora? —pregunta Cloe con un destello de emoción.
—No cariño, pero yo iré a verlas más seguido, lo prometo —levanta la mano a modo de juramento.
Pude ver a mis hijas tristes ante la noticia, por un momento dudé, tal vez solamente debería de aguantar para no verlas de ese modo. El pensamiento se vio esfumado por otro que se apoderó de mi mente, si Ezra da con el paradero de Melián y toda esa teoría loca termina por ser real, entonces va a marcharse una vez más, antes mis hijas estaban en mi vientre, no podían sufrir su partida, pero ahora, ellas lo sentirían más.
De repente golpearon a la puerta, Archer fue quién se levantó de la cama de un brinco.
—Quédense aquí acostadas, no quiero que se muevan —nos pidió con una sonrisa.
Así que nos quedamos acostadas, encendí el televisor y les coloqué caricaturas, entonces escuché unos gritos, unos que conocía bastante bien, miré a las niñas que miraron hacia la puerta.
—Se quedan viendo caricaturas, no salgan —les pedí mirando a ambas y le subí un poco al volumen.
Salí de la habitación y en cuanto coloqué un pie fuera me encontré con el rostro de Marián, estaba roja de la rabia, con sus ojos cristalizados.
—Marián, te dije que te calmes, están las niñas en la habitación y no quiero que te escuchen como una loca —le pide en ese tono frío que solamente conozco de Archer cuando está molesto— No puedes venir a hacer estos escándalos, mucho menos cuando tú y yo habíamos hablado en algún momento sobre esto.
—Eso fue antes, fue antes de que mis sentimientos por ti se volvieran lo que son hoy —se queja y veo las lágrimas caer por sus mejillas.
—Tú sabías que yo siempre la he amado, que no la olvidé, que no puedo hacerlo sin importar con que mujer esté —se frota el cabello exasperado— No quería hacerte sufrir, tú fuiste la que a pesar de saberlo continuaste insistiendo con iniciar algo.
—Primero pensé que eras un idiota, pensé que la habías engañado aquella vez, pero cuando me dijiste que no fuiste capaz, que solamente habías besado a esa chica bajo las sábanas para que Azure te viera, mis esperanzas volvieron.
Me quedé paralizada al escuchar aquellas palabras, ¿Archer había hecho eso? ¿Por qué me hizo creer que había sido capaz de hacerme tanto daño? Mi corazón se encoge ante aquellas palabras.
—Cállate, no hables de eso ahora —susurra ya que no me está viendo.
—¿No quieres que ella lo sepa? ¿Por qué? Si supiera que lo hiciste para que se fuera con Ezra, si supiera que lo hiciste para que no le doliera irse con Ezra cuando lo deseaba tanto, entonces tal vez te perdonaría y volvería contigo —dice con una sonrisa desbordada de tristeza— ¿Eso es lo que quieres verdad?
—Marián, cierra la boca, ella nunca va a volver conmigo, no te das cuenta, solamente tú que yo quedé en el pasado, la única cercanía que tengo con Azure son las niñas y…
De repente la mirada de Marián se topa con la mía, con la de mi cuerpo paralizado contra la puerta de la habitación, hace una mueca de asco y Archer se da la vuelta para mirarme.
—¿Por qué estás haciendo esto Azure? —me pregunta Marián limpiando sus lágrimas— Siempre tienes que tenerlo todo señorita perfecta, no te basta con haberte casado con Ezra, ahora las cosas no salen como esperabas y vuelves a los brazos de Archer, la vieja confiable e infalible, sabes que él siempre estará para ti.
—No es verdad —dije en un tono de voz apenas audible y quebrado— No he vuelto para quedarme con Archer, yo, solamente, lo siento…
Mis ojos se llenaron de lágrimas, no quería generar que tuvieran problemas, yo, solamente pensé que realmente podía contar con Archer como mi amigo, como el mejor amigo y el hombro donde apoyarme que siempre fue.
—Anda, llora, hace tu papel de víctima como siempre lo haces —hace una mueca de asco— Siempre todo tiene que ir bien para ti, eres egoísta, eres una amiga de mierda y ni siquiera entiendo en que momento de mi vida pensé que podrías ser como una hermana.
—Deja de hablarle así Marián, ni siquiera es lo que estás pensando, no hay nada entre nosotros, solamente la cuidé porque estaba ebria, porque la está pasando mal con Ezra, déjala en paz.
El intento de Archer por defenderme pareció aumentar la furia en el rostro de Marián, pero también vi una tristeza profunda, yo ni siquiera sabía que ella tenía sentimientos por Archer, jamás hubiera interferido de ser así, pero ahora que lo sabía, yo sería incapaz de intentar volver a tener algo con él, de hacerle daño.
A pesar de sus duras palabras, Marián para mí siempre va a ser una persona importante, pero ante lo dicho estoy segura de que ella no me considera su amiga ya.
Me di la vuelta, mi respiración se cortó, necesitaba salir de allí, me limpié las lágrimas para volver a entrar con las niñas y poder tomar mis cosas para irme, aunque no tengo la menor idea de como lo haría, porque mi automóvil debe de estar en la casa.
—Marián, vete, luego hablaremos de esto —le pide Archer a mis espaldas.
—Sí, me vuelves a pedir que me vaya ahora, entonces no volveré, lo sabes —dice en un tono amenazante.
—Sí, no quieres hacerlo, voy a entenderlo, pero estás actuando hostil, hay dos niñas en la habitación y no quiero más discusiones —termina por decir.
—Espero que estés feliz Azure, yo sé que detrás de esas lágrimas de cocodrilo, estás festejando tu nuevo logro, ahí te lo dejo, aunque lo ame, no soy mujer que va detrás de ningún hombre y mucho menos aguanto humillaciones, que lo disfrutes —termina por decir.